
Al fin y al cabo, se dice que el propio Bodhidharma era un auténtico experto en el manejo del bastón largo de combate, por ejemplo: una de las armas que más me gustan y que me parecen más prácticas por su sencillez, elegancia y versatilidad.
Con esto quiero decir que hasta los místicos se ven, en algún momento, en la necesidad de establecer sus propios límites. "A Dios rogando y con el mazo dando", decía siempre mi bisawela, al parecer, cuando le preguntaban sobre su opinión de dejarlo todo en manos de Dios. Claro que sí: ella tuvo que enfrentarse sola al mundo con una niña pequeña en los brazos, y por lo que me han contado, nunca se vino abajo ni cayó por un instante en la desesperación. Brava que debía de ser mi bisabuela, sé: me hubiera gustado conocerla.
No se puede establecer un sistema eficiente de asentamiento en el mundo real, en lo material, si no somos capaces de defendernos a nosotros mismos: me he dado cuenta de eso recientemente. Y en este sentido, no valen excusas, ni podemos dejar nuestro poder personal en manos de nadie: es nuestro, en exclusiva a nosotros nos pertenece. Aquel que permite que otros abusen de él, caerá con más facilidad en la tentación de abusar, a su vez, de otros más débiles. Es como una jodida pescadilla que se muerde la cola.
Cuando uno se deja abusar por los demás, y lo digo por experiencia, se pierde a sí mismo. Y de repente, se levanta un día de la cama extrañado, pensando qué es lo que ha hecho con su vida y por qué. Puede convertirse en una persona amargada, presta a echar la culpa a los demás de todo cuanto le sucede. Puede convertirse en una víctima, a merced de la depresión, incluso del suicidio. O puede convertirse, peor aún, en un asesino.
... No hay excusas para la defensa del territorio personal que a cada uno de nosotros pertenece... Tenemos derecho a la vida, a ser íntegros y luminosos, a brillar con luz propia, a no ser sometidos por nada ni por nadie. Tenemos derecho a la libertad del Ser, a la libre elección que Dios mismo nos otorgó, y a disfrutar de nuestro propio espacio. Nadie puede obligarnos a llevar cargas ajenas.
Si no defiendes tu poder, tu derecho y tu vida, tu forma de supervivencia y tu dignidad, un buen día te encontrarás mendigando cualquier cosa: desde un pedazo de pan, a un poco de amor.
... Y la vida no vale la pena de ser vivida de esa manera...
Una vez entré en regresión de forma espontánea, y vi a una extraña mujer, que andaba muy desesperada por ahí porque era estéril, y su marido no la concedía la atención que ella esperaba. Todo su pueblo la miraba y la señalaba como una inútil, como si estuviera estigmatizada. Ella era el paria de la aldea, y ahí se quedó: apegada, amarrada a su marido, al que amaba, pero sin poder darle jamás de los jamases un hijo. Un chivo expiatorio más, de los muchos que las sociedades crean, han creado y crearán.
... Es que de vez en cuando, me da por "visualizar" cosas curiosas... Se ve que como es tan malo el cine últimamente, y está tan caro, he desarrollado esa capacidad.., ¿fabulatoria?.., para entretenerme cuando me aburro.
¿Quieres ser tú chivo expiatorio? Yo no: ya me dejé los cuernos dándome de cabeza contra muchas cosas, que me acuerdo.
A partir de ahora, que no cuenten conmigo para "pagar los platos", los errores, los pecados y las frustraciones del rebaño.
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