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viernes, 27 de septiembre de 2013

La espeluznante historia de la Marquesa del Puño Cerrado, y otros cuentos de mucho terror (SEGUNDA PARTE)

 
 
Pues sí: efectivamente, sigo reflexionando hondamente sobre aquello de la pobreza y de la riqueza que os estoy contando a lo largo de varias entregas en este blog; después de la increíble historia de la Marquesa del Puño Cerrado, he seguido reflexionando sobre el tema de la crisis, de la abundancia versus la pobreza, de las consecuencias de esa pobreza en el alma de las personas, así como de otros fenómenos que tienen que ver con la miseria (existencial, vital, económica, humana), y que siento, de forma clara y absoluta, cómo están minando, gota a gota, los cimientos mismos de nuestra sociedad.
 
Me desayuné hace ya un buen rato leyendo el siguiente artículo (no perdérselo, es muy revelador), titulado "¿Es usted pobre?" y firmado por Arturo González en.., ¡febrero de 2012!... Ha pasado ya más de un año, y seguimos en las mismas, y aún peor. La manifestación del comportamiento de la Marquesa del Puño Cerrado no ha provocado en mi (como algunos de vosotros habéis creído, y de hecho me habéis transmitido en privado) odio, ira y deseo de venganza, no... Al contrario: me ha abierto aún más si cabe los ojos porque, si extrapolamos esta actitud egoísta, descarada e irrespetuosa al nivel macro, me encuentro con un comportamiento casi idéntico en los poderosos, en nuestros políticos, en nuestros banqueros, en nuestros jefes: en los que mandan.
 
Pero.., ¿esta enfermedad social profunda y dolorosa que llamamos "crisis" es culpa exclusiva de los de arriba, de los fuertes, de la élite?
 
No lo creo: sinceramente, desconfío siempre que me encuentro con alguna manifestación terrenal del drama víctima/verdugo, porque ya he asistido a unas cuantas representaciones del mismo, y sé que nunca, nunca, en estos casos son las cosas como aparentan ser.
 
Frente a la desvergüenza, al deshonor, a la explotación y al latrocinio supuestamente impuesto por los dominantes, aparece siempre el rostro del explotado, del humillado, del oprimido. Pero vuelvo a repetir, a riesgo de ser (¡una vez más, qué karma el mío!) absolutamente políticamente incorrecta: cuidado. Ojo con las apariencias, porque por su propia naturaleza, las apariencias engañan.., ¡y mucho!
 
Lamentablemente (no quisiera yo que esto sucediera) me voy encontrando, en el transcurso de mi laaaaargo caminar, con una nueva tipología de individuos. Personas perdidas, desahuciadas aparentemente de la vorágine de esta sociedad de consumo brutal. Pobres de solemnidad o de necesidad, que no tienen a lo largo del día más que hacer que pasearse por la vida con el reloj del tiempo repleto y la billetera vacía. Gente que se ha encontrado de repente con la pobreza en plena calle, porque ésta le ha mirado a la cara. Cada vez son más, y ya empiezan a rondar los límites de lo humanamente insoportable. En realidad, siempre fueron: lo que pasa es que nosotros no les veíamos.
 
Y luego, están los otros pobres... Yo los llamo los "pobres de espíritu". No son como los casi mendigos de que antes he hablado: son personas que no viven en la indigencia ni en la más absoluta necesidad, aunque lo parezca. Unos cargan sobre sus espaldas con el peso de una avaricia portentosa, que tiene mucho, mucho que ver con un miedo terrible (ésos suelen ser los más viejos, aunque no en todos los casos). Sin embargo, no era acerca de ellos que yo quería hablar hoy.
 
El tercer grupo me da pánico. De veras, porque cuando aparece uno en lontananza, ya sé lo que tengo que hacer: echar a correr lo más rápido que me dan los pies. Son los que han decidido "vivir del aire". Sí, sí, como lo oyen: vivir del aire. Aparentemente, llevan consigo un considerable bloqueo en las cuestiones económicas y laborales. Lo suyo no tiene nada que ver con la crisis, repito, NO TIENE NADA QUE VER CON LA CRISIS. Tampoco tiene que ver con una coyuntura jodida: es decir, uno puede perder su trabajo, pasar una mala época, tener cuatro años de mala suerte o experimentar alguna pérdida dolorosa e inevitable. No es a esto a lo que me refiero: a lo que me refiero es a los llorones profesionales.
 
Pero una cosa es un bloqueo, y otra muy distinta no querer hacer nada con tu vida. Y os aseguro que hay gente que no quiere luchar, que no quiere hacer nada con su vida. Puede sonar mal, o puede sonar triste, según el caso, pero es así. Indefectiblemente, dejan en manos de otros su seguridad, su mantenimiento, su futuro y su presente. ¡Y eso es un grave, grave error! Sé muy bien que es duro: que vivir, que luchar sin descanso, que afrontar una y otra vez las mismas cosas, las mismas penas, es complicado y desesperante. Pero hay una cosa muy cierta: es lo que hay. No tenemos otra cosa que nuestra existencia en este bendito planeta, y las reglas del juego son las reglas del juego.
 
Querido amigo, querido lector: tú puedes, evidentemente, intentar salvar a otra gente. ¡Estás en tu derecho, si es lo que quieres! Pero te lo digo por experiencia: no podrás salvar a aquel que no desea ser salvado. Y corres un grandísimo peligro: por tu necesidad imperiosa de querer ayudar al personal, puedes atraer precisamente a alguno de estos individuos que no tendrán ningún reparo en tratar de aprovecharse de tu tiempo, de tus habilidades, de tu dinero, de tu energía.., de tus capacidades, posibilidades y virtudes. ¡Una vez que haya detectado aquello que desea de ti, te resultará muy difícil tener escapatoria!
 
No lo permitas. Ellos ya se han dado por vencidos: tú no tienes por qué hacerlo. Tú no tienes por qué dejar tu vida en manos de otros, ni con crisis ni sin ella. Dale valor, el que corresponde, a tu trabajo, y no te vendas gratis ni por nada. Recupera tu propia estima, y ten en cuenta que el tiempo del que dispones también tiene un valor, que deberás sopesar. No voy a volver a incidir más en este asunto, y si lo he hecho, es porque considero que tiene mucha, pero que mucha importancia: no permitas que nadie abuse de ti. Ni económicamente (tu trabajo, tu tiempo y tu esfuerzo tiene un valor, insisto), ni moralmente, ni sentimentalmente, ni de ninguna otra forma conocida o por conocer.
 
Ni la Marquesa del Puño Cerrado, ni aquellos que tratan de aprovecharse de ti de una forma mucho más sutil y refinada (haciéndose, por ejemplo, las víctimas) tienen derecho a hacerlo. ¡Reacciona! Si todos reaccionamos, aunque sea de forma unilateral, los componentes de esta "crisis" sistémica, muy relacionada con el abuso de poder y la corrupción, empezarán a manifestar síntomas de cambio. Y cuando todos, TODOS, tomemos conciencia de cuál es nuestra verdadera implicación en todo este asunto, empezaremos a salir adelante. ¡No antes, y no va a ser gratis!
 
¡Buen fin de semana para todos y todas! ¡Que descanséis!
 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La espeluznante historia de la Marquesa del Puño Cerrado, y otros cuentos de mucho terror (PRIMERA PARTE)

 
 
Me estoy riendo ahora mismo yo sola casi sin poder contenerme, por Dios.., y voy a calmarme porque tengo que escribir la entrada de hoy, y porque no quiero pecar de falta de caridad; o como decimos la gran mayoría de los trabajadores holísticos, de falta de compasión (desde el punto de vista budista del término, "of course")...
 
Pero es que, aparte de trabajadora holística, caray, también soy humana. ¡Y me alucinan las formas que tiene el Universo de hacernos comprender las cosas! Yo no nací enseñada, y cada día aprendo más y más.., y por eso os prometo que hay momentos, como hoy, en que no tengo más remedio que partirme la caja: vamos, que "escogorciarme" de risa, a mandíbula batiente. Hoy voy a hablaros sobre algunas cosas relacionadas con el dinero, con la prosperidad y la falta de la misma, con el egoísmo, con la imposibilidad de cambiar y crecer, así como con los problemas para valernos por nosotros mismos, que he comprendido (aún otra vuelta de tuerca, si cabe, sí) a raíz de ciertos sucesos que viví recientemente y que he conseguido relacionar los unos con los otros.
 
Mi misión no es sencilla, mi trabajo no es moco de pavo: tengo que ir y decirle a la gente aquello que precisamente está menos dispuesta a oír. Como poseo Ojos de Dragón (eso ya lo he explicado), soy capaz de ver en las sombras de cada cual, y de eso se trata: porque es en la Sombra, precisamente, donde reside nuestro mayor potencial, nuestra mayor fuerza, nuestras mayores posibilidades de cambio.
 
¡Pero claro, a la gente le resulta desagradable eso de escarbar en su Sombra! Es mucho más fácil tratar con los ángeles, con las hadas o con los elementales de todos los mundos; o hablar bien y bonito de la Luz y de la belleza del mundo, que ahondar en el sumidero profundo de nuestros sentimientos heridos, de nuestros malos rollos, de nuestros pensamientos negativos y de nuestra oscuridad, en definitiva. Ésa es, como digo, la parte de mi trabajo más difícil: pero alguien tiene que hacerlo, porque para oír cánticos celestiales y aspirar aromas de incensario hay muchos, muchísimos otros lugares... Aquí, en mi casa, sin embargo, no oirás más que palabras que te removerán (si es que quieres saber algo sobre ti mismo que poca gente te dirá a la cara, por ejemplo). ¡Y es que a veces, con perdón, es precisa una patada en el culo para que nos pongamos en marcha!
 
Yo soy, de alguna manera, una especie de abogado del diablo; sí, sí, efectivamente: de ese diablo que reside en tu interior, y que tú no te atreves a reconocer que existe.
 
Hace ya aproximadamente una década, cuando aún no trabajaba en el ámbito holístico más que llevando a cabo tiradas de Tarot (y no de una forma profesional ni rigurosa todavía), ejercí ésta mi labor de la única forma que antes conocía: le dije a una chica que había sido amiga mía durante unos 14 años, creo recordar, que la única solución a sus problemas que yo veía es que se fuera a la consulta de un psiquiatra.
 
Tengo mucho, muchísimo respeto y admiración por los profesionales de la psicología y de la psiquiatría: considero que son muy necesarios, y más en los tiempos que corren. Yo envío a muchos de mis clientes para allá, sin vacilación y en línea directa, cuando veo que están dando vueltas sobre sí mismos como caracoles, mareándose y mareándome, sin avanzar ni conseguir nada; pero a ésta (no diré su nombre: no escribo esto con ningún afán de venganza, sino para explicar una serie de cosas) no le sentó nada bien mi comentario. Se puso como una fiera, y entonces me di cuenta de lo que me doy cuenta en ocasiones, cuando siento que mi relación con una persona no va a ningún sitio, y me está causando mucho más daño que bien. Supe entonces que lo mejor era apartarme y seguir mi camino, y aunque me dolió al principio, sé que hice lo mejor. Lo he hecho un par de veces en esta vida, y nunca me he arrepentido: hay gente que acaba resultando tóxica, porque ya lo son de hecho para ellos mismos, y lo más sensato y coherente es apartarse de ellos de forma rápida y decidida. Como cortar por lo sano un miembro enfermo, es mucho mejor actuar sin vacilación y sin mirar atrás.., antes de que la gangrena nos acabe llegando al mismo corazón.
 
Ella sigue relacionándose con mi pareja, y me parece bien, porque yo ni entro ni salgo en las cuestiones que las almas se traigan las unas con las otras... Pero personalmente no voy a volver a acercarme. Soy muy rigurosa en todo lo que concierne a los sujetos que ya se pasan de la raya: o los paras en algún punto, o se te suben a las barbas.
 
Antes de ayer, cuando curiosamente habíamos hablado mi pareja y yo de que él pensaba que mi comportamiento con esta persona era exagerado, y de que bien podíamos quedar algún día con ella, la susodicha dio señales de vida. Apareció mostrándole a mi pareja por "whatsapp" no sé qué foto de una tirada de tarot (vaya usted a saber si desplegada por ella misma, o sacada fuera de algún otro contexto); de forma poco clara y como jugueteando, acabó insinuándole que me la enseñara, a ver qué opinaba yo al respecto. Cuando mi pareja le puso dos o tres excusas, insinuándole a su vez que yo cobraba por ese servicio, la interesada le respondió que ella no pagaba por estas cosas.
 
A donde yo quiero llegar es a lo siguiente: dejando al margen juicios paralelos sobre la ética (o no) de pretender obtener un beneficio (la interpretación de una tirada de tarot) de una persona a la que has mandado a la mierda hace diez años, y con la que ya no te hablas, llama la atención el desprecio de la susodicha por el trabajo ajeno. O bien no considera que los que utilizan el tarot están trabajando, o bien no cree que esto sea un trabajo, o bien desconoce que la interpretación de las cartas (cuando se hace en condiciones y rigurosamente) conlleva un gran esfuerzo y un tiempo y que, por consiguiente, tiene tanto (o más) valor que el trabajo que ella misma hace (y por el que le pagan muy bien, me consta; no estamos hablando de una persona que está en el paro, ni de alguien que llega con lo justito a fin de mes).
 
Y sobre todo, lo más alucinante del tema: si no le da valor a la tirada de tarot en sí.., ¿para qué quiere que nadie se lo interprete?
 
En realidad, estamos hablando de una persona que vive sola; que por caprichos del destino no tiene que pagar por el lugar en el que vive; que no tiene responsabilidades de hijos o de parientes a los que cuidar; y que por tanto, puede dedicar su sueldo a lo que le dé la real gana (y de hecho, lo hace). Una situación envidiable hoy en día, ¿no creéis? Pues no: sigue con los mismos problemas de antaño, acrecentados por ser más vieja, obviamente, que hace diez años.., ¡y no tiene ninguna intención de cambiar lo más mínimo en su vida! El problema de esta mujer es de puro, llano y fatal egoísmo: desprecia todo lo que se mueve porque el trasfondo es que se desprecia a sí misma, y no cambiará porque no admite que nadie, NADIE, le haga ver su propia Sombra. Generalmente (lo he dicho mil veces y lo repito, aunque vaya en contra de mis intereses) no me gusta el Tarot no porque sea una técnica mala en sí, sino porque genera adicción; y genera adicción, porque la mayoría de los que consultan el tarot lo hacen, no para cambiar nada en su existencia, sino para que el tarot les reafirme en sus propias ideas: en lo que ellos ya previamente creen, para así seguir retroalimentando la rueda infernal de su propia conmiseración o desgraciado victimismo. Son pocos los que acuden a las cartas para cuestionarse seriamente qué están haciendo con su vida.., y el caso de esta persona no es, faltaría más, una excepción.
 
A pesar de contar con una economía sanada, esta mujer quiere que le lean el tarot PARA QUE EL TAROT LE CONFIRME LO QUE ELLA QUIERE OÍR. Y además, ¡pretende que le presten el servicio gratis! Afirmo (porque lo sé) que ella ha acudido a otras personas para que se lo lean retribuyéndoles en el pasado (es raro que nadie haga servicios gratis por ahí, profesionalmente hablando; yo sí que se los hago a algunas personas determinadas, pero eso ya es otro cantar). La cuestión, como veréis, es peliaguda. Mi ex-amiga no se distingue precisamente por esa virtud que llamamos generosidad: antes bien, yo diría que se aproxima peligrosamente al concepto que he interiorizado acerca del Avaro, y en ocasiones confieso que caigo en la tentación de llamarla "la Marquesa del Puño Cerrado" (sí, sí: sé bien que no debería hacerlo; compasión, compasión: ya me lo repito yo misma, gracias) por su extremada incapacidad para dar, para soltar, para compartir.
 
El trasfondo de esta situación tiene mucho, pero que mucho que ver con la sociedad en la que vivimos: nos quejamos de los políticos, de los bancos, de los economistas, de los gobernantes; pero somos incapaces de ver (o de querer ver) nuestra propia Sombra, en dónde hemos fallado: nuestro propio egoísmo. Despreciamos el trabajo, el esfuerzo ajeno; nos atrincheramos en nuestra blindada torre de lugares comunes, ya caducos y obsoletos, y tenemos miedo, mucho miedo. El dinero es una energía, y está bloqueada, porque no damos (no NOS DAMOS), porque nos hemos acostumbrado a tan sólo querer recibir, a tan sólo obtener cosas gratis, como le pasa a la Marquesa del Puño Cerrado, que no da ni aunque le salga el dinero por las orejas, y por consiguiente, no obtiene lo que desea ni pagando por ello. ¡Es simple, es sencillo, y es kármico!
 
Apliquemos esta enseñanza a nuestras propias vidas, y también, cómo no, a nuestra sociedad cambiante y en evolución, y abramos nuestra mano con confianza para dar. ¡Nadie puede quitarnos nada, eso es una falsedad, ya que el suministro de energía del Universo es infinito! ¿A qué tanto ahorrar de nuestra vida, de nuestra energía, de nuestro amor, de nuestra amistad y tiempo para aquellos a los que más amamos, y para el prójimo en general?
 
En la próxima entrega (este artículo tiene parte número 1, y parte 2) os hablaré del fenómeno contrario al de la Marquesa del Puño Cerrado, y es el punto de vista del "pobrecito", del que jamás es capaz de generar abundancia por sí mismo, y que también pretende que todo se lo den gratis, "por su cara bonita" y sin esfuerzo: las dos caras de una misma moneda que, en definitiva, están envenenando esta sociedad y provocando graves contracciones en el flujo del intercambio, no sólo monetario, sino simple y llanamente, entre las personas.
 
¡Os espero en la próxima entrega de estos terroríficos cuentos! ¡No me falléis! XDXD
 
 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cadena de cabrones

 
 
 
Tranquilos, tranquilas: no estoy mal, ni "encabronada", ni nada que se le parezca. El título de la entrada de este blog corresponde a una mera reflexión, a un pensamiento, a una especie de "toma de conciencia" sobre lo que está pasando actualmente en la sociedad a todos los niveles... Y sí, muy mal: muy mal está la cosa, pero no por lo que todo el mundo cree, comenta, dice, cuchichea en los mentideros de la Corte. ¡No tiene nada que ver con el dinero, con el paro, con la falta de expectativas este asunto!
 
Hace ya algunos años vi una peli sin excesivas pretensiones, que me gustó bastante porque me pareció en aquel entonces una idea muy original. Se llamaba "Cadena de favores", estaba protagonizada por Haley Joel Osment, Kevin Spacey, Helen Hunt y Jon Bon Jovi en los papeles principales, y basada en la novela homónima de Catherine Ryan Hyde. A grandes rasgos, el argumento iba de lo siguiente: un profe de Ciencias Sociales encargaba a sus alumnos a ver si se les ocurría algún método novedoso para cambiar el mundo (a mejor, se entiende). Uno de sus alumnos se toma muy en serio el reto y tiene una idea muy simple, pero muy efectiva: resulta que tiene que ayudar a tres personas de su entorno más inmediato en conseguir algo que no podrían, por el motivo que sea, lograr por ellas mismas. En vez de cobrarse de alguna manera el favor, el alumno piensa que lo mejor es que cada una de estas tres personas se vea impelida a ayudar, a su vez, a otras tres personas.., y así sucesivamente. ¡Original y curiosa, la iniciativa!
 
Yo estaba convencida de que la sociedad iba a acabar reaccionando en masa ante esta situación dolorosa, pero me olvidé de algo: a veces, para sacar lo mejor de nosotros mismos, tenemos que llegar hasta las puertas del mismo Infierno. Exceptuando una masa crítica de seres ya muy puestos, muy evolucionados, muy conscientes, aquí el que más y el que menos funcionamos a una escala de vibración muy baja (y así nos va). Y la cosa tiende a ir, precisamente, en el sentido contrario al que yo, ilusionadamente, me esperaba. Me explicaré.
 
A mi alrededor por mi trabajo, por mi tarea, por mi experiencia, me llegan multitud de casos de personas que no lo están pasando muy bien precisamente, que digamos... Algunos acusan una crisis existencial profunda; otros parecen navegar en círculos, no demuestran saber por dónde tirar. Otros se encuentran en el paro, o no llegan a fin de mes, o les están explotando en el trabajo, o les han cambiado sustancialmente las condiciones del mismo, y ya no pueden más. Una gran mayoría, con o sin estos condicionantes anteriores, están sufriendo la soledad y el abandono, no son capaces de encontrar a una persona que les complemente, que les estimule, que les ame. Una buena parte están implicados en relaciones destructivas, posesivas, tóxicas o directamente humillantes. En fin: gran parte de ellos presentan una combinación de todos esos factores, y en los casos más graves y urgentes, cuadros de depresión más o menos profunda, alteraciones emocionales y mentales, en algunos casos ya críticos, incluso intentos de suicidio.
 
No nací ayer, la verdad, y puedo afirmar sin ningún género de duda que no había percibido antes una crisis de proporciones tan inmensas. Sigo diciendo, repitiendo, comunicando, transmitiendo, esto: queridos y queridas míos, LA CRISIS QUE VIVIMOS NO TIENE REALMENTE NADA QUE VER CON LO ECONÓMICO. ¡No en primera instancia! Los fenómenos económicos que implica son relevantes, muy relevantes sin duda alguna.., pero no son el origen: sólo son los resultados.
 
Esta mañana he estado observando el panorama con suma, con detallada atención... Ese panorama que digo, a nivel de sociedad de consumo, es cada vez más duro, más caótico. Todo está organizado para que vayamos a la compra como borregos, para que consumamos como borregos, para que paguemos como borregos. ¡Y es que no hay tiempo, no hay tiempo! En eso se basa todo el artilugio, todo el invento éste en el que actualmente estamos sumidos: en nuestra falta de tiempo crónica y enfermiza. ¡Ya se encargan las empresas, los medios de comunicación, los políticos, las instituciones, todo el engranaje en general, de que la falta de tiempo del individuo sometido a esta especie de "carrera hacia ninguna parte" se perpetúe! Porque interesa mucho tener a la gente aborregada, anestesiada y estresada: se les puede esclavizar más y mejor. Se vuelven sujetos dóciles e inseguros, fáciles de dirigir en un sentido o en otro. ¡Eso es lo que conviene, eso es lo que interesa!
 
... Pero no hay "manos negras" reales, no permitáis que se os engañe tan fácilmente: no... En realidad, todo este engranaje es el que hemos permitido, propiciado e ideado nosotros mismos. ¡Parte de nosotros, y es de nuestra entera responsabilidad! Ni los políticos, ni las instituciones, ni los empresarios, ni los medios de comunicación, ni el resto de realidades sociales son una especie de buitres leonados que planean sobre nuestras cabezas para alimentarse de nuestras entrañas. ¡Ni hablar! Yo no he venido aquí a gastar mi tiempo en contaros estupideces, cosas fútiles o mentiras: lo que quiero decir es lo que veo, y lo que veo y tengo que transmitir, es que el tejido social está muy, muy enfermo.
 
Es como un cáncer: un cáncer que se transmite rápida y peligrosamente. Todos, absolutamente todos, como células que somos de este tejido, estamos implicados. Yo misma he sentido cómo el cáncer ha querido corroer mi ánimo: la desconfianza, el desánimo, la avaricia, el miedo de que otro me quitara "lo que es mío", la sensación de injusticia para con mi persona... ¡Es fácil caer en sus redes! Del miedo a la ira, y de ahí al odio, como se decía en Star Wars (y no, no estoy de coña) hay sólo dos pasos... Incluso tan sólo uno, si el personal es de carácter "inflamable" y tiene además poca paciencia.
 
En este plan, tan sólo puede esperarse un resultado: la sociedad entera se convierte en una insoportable "cadena de cabrones". En vez del mensaje que se transmitía en la película que antes mencioné, se fomenta todo lo contrario: vivimos "atacados", de los nervios, irascibles, completamente confundidos, y en lugar de dedicarnos a ayudar al prójimo para que éste consiga alguna cosa que le falta, y que no puede obtener, nos esforzamos en hacerle cada vez la vida más imposible. ¿Que el jefe nos toca la moral en el trabajo? Estupendo, vamos a tratar al "jubilata" de turno como si fuera un ciudadano "de segunda categoría"... ¿Qué nos quedamos en el paro? No hay problema: a intentar trampear lo máximo, a ver si podemos escaquearnos lo más posible de nuestras obligaciones para con la comunidad. ¿Que nos van mal las cosas? Pues nada: a echar la culpa al que toque, según los intereses sociales del momento: a la monarquía, a la república, a los curas, a los judíos, a los políticos, a los banqueros, a los gays, a los gitanos, o al lucero del alba... ¿Que el pariente o la parienta nos pone los cuernos, nos deja.., que no conseguimos lo que sea de tal o cuál persona? Estupendo: a tirarse y abusar de todo lo que se menea.., o bien a volver la agresividad contra uno mismo y pasarnos los días lloriqueando, rebuscando en Internet durante toda la noche en busca del motivo de nuestro amor (?¿?¿ ¿en serio?), acercarnos a rezar a San Judas Tadeo o a San Expedito para que el pavo o la pava que se nos ha metido en la cabeza deje a su pareja, o contratar los servicios de la bruja de turno para que nos haga un "amarre" que nos solucione el problema.
 
... Y la envidia.., ¡la jodida envidia! En vez de mirar lo que tenemos, los dones que nos han sido otorgados, las bondades de las que podemos disfrutar, los regalos de la vida.., ¡qué va, hombre! Nos dedicamos a mirar el ombligo.., ¡del prójimo! A valorar lo que otros tienen "de más" con respecto a nosotros, a compararnos con el vecino, a envidiar en secreto su buena suerte, e incluso a desearle el peor de los males, con absoluta mala voluntad e inquina. En lugar de ocuparnos con diligencia de nuestros propios asuntos, y de centrarnos en nuestros verdaderos objetivos, gastamos una cantidad ingente de tiempo en compararnos con otros, y en lamentarnos de lo que, supuestamente, nos falta.
 
Lo dicho: así no vamos a ningún lado. Cuando uno coge el coche cada mañana para ir a trabajar, da casi hasta miedo salir a la calle. Una agresividad bestial se palpa en el ambiente. ¿Realmente somos tan desgraciados por culpa de la crisis? ¿No será, más bien, que la mayor parte de la culpa la tenemos nosotros? Hay gente que verdaderamente lo está pasando mal, muy mal (económicamente hablando).., pero me atrevo a afirmar que el 80% de la sociedad española lo que está haciendo es "racanear" el supuestamente "poco dinero" del que dispone. En realidad, estamos ahorrando "el chocolate del loro": veo a gente que dice que no puede pagarse una clase de gimnasio pero que, eso sí, se "pimpla pa'dentro" dos paquetes de tabaco al día como si tal cosa. Veo a gente que le niega una comida en un restaurante a su abuela por su cumpleaños, y que sin embargo se lo gasta en un Smartphone de última generación. ¡Vivir para ver!
 
¿A qué estamos jugando? No tengo ni idea, pero lo que me resulta evidente es que, a través de la consabida "cadena de cabrones", no vamos a conseguir mucho... Ah: y un consejo de "alta magia" (por no decir de lógica de andar por casa y de somero conocimiento de algunas de las Leyes Universales.., que ya es un concepto mucho más complejo y difícil de comprender por la peña, al parecer): con respecto a los que se quejan de que no son capaces de generar suficientes ingresos, haríais bien en revisar concienzuda y honestamente lo que dais, y lo que se guarda; revisad lo que compartís, revisad vuestra implicación a nivel social, personal, familiar y de amistad. El camino no pasa por convertirnos en un eslabón más de la "cadena de cabrones", ¡no racaneéis con vuestro dinero, tiempo, esfuerzo y sensibilidad con respecto al prójimo, pero tampoco permitáis que de vosotros se abuse!
 
... Porque lo cierto es que todo lo que se cierra, se acaba convirtiendo en una tumba.., ¡y eso vale también para tu economía, tu vida y tu bienestar y felicidad, en general!
 
 

jueves, 6 de junio de 2013

Dejando el Ego de lado: la oportunidad de oro de la "crisis"

 
 
Como le decía el otro día a mi madre, "es complicado". ¡Por Dios, que sí que es complicada la cosa!
 
Todo esto que está pasando.., la "crisis", los mayas, los papas, el fin del mundo... Todo, todo es muy complicado, y no obedece a una única y verdadera realidad. ¡Que lo sepáis, por si hay alguno que se asusta o que sigue buscando conspiraciones, la mayor conspiración del mundo es el alma del ser humano, porque estamos encarnados y el más santo peca, como dijeron, "setenta veces siete"!
 
Si algo me ha enseñado el proceso de evolución que sigo, es a no dar nada por supuesto. Porque, como reza la publicidad de las películas de una curiosa cadena de TV española, "no te fíes del sheriff: en ocasiones, los indios son los buenos".
 
He visto mucho de todo, y en cantidades inmensas, y de todos los colores. En el mundo de lo holístico, más todavía. Pues sí, señores: en el mundo de la espiritualidad, parece que todos tenemos que ser (y de hecho somos, jajaja), "grandes maestros". Yo lo explico porque parece que es el signo de los tiempos: todo el mundo quiere llegar tan lejos y tan alto como puede (y me parece bien, qué carallo). El problema es que, en el proceso de "en llegando" (que diría mi abuelo), la cosa que mola, la fetén, la que da prestigio, honor y gustito, parece ser que es la de competir con el prójimo, y vencerle.
 
¡Y ser mejor maestro, más alto, más grande, más fuerte, más molón que el tuyo, porque es lo que toca!
 
Ya lo decía el otro día mi santo: "odio a los deportistas". Le conozco, y no es que odie a los deportistas en sí, qué va. Lo que odia es la, al parecer, autoimpuesta competividad que no sé a dónde carajo se supone que va a llevarnos. El otro día me llamó mi amiga Sabina (ésa sí que es vidente, y no la Rossner), la cual cada vez que abre la boca dicta sentencia, y me dijo: "que vengo a decirte que lo que piensas de esa persona es cierto, y que la gente tiene mucha envidia, y que lo de la crisis, en vez de hacer a la gente mejor, lo que está provocando es que el personal desee que le vaya mal al de al lado, lo peor posible, para así sentirse menos miserable".
 
Dicho y hecho: como siempre la clavó, la criatura... No comprendo bien por qué derivamos en este rumbo incierto, cuando la crisis (ésa que dicen que existe, los sabios y entendidos) es una oportunidad de oro para liberarnos. ¡Para aprender a controlar y a dominar nuestro Ego, para enfocarlo hacia el bien común, que falta nos hace! Pues nada: en lugar de esto, a joder al prójimo. A ver si somos más rápidos o más lentos, más tontos o más listos, más espirituales o más terrenales, más ricos o más pobres, más sabios o más tontos, más afortunados o más gafes. Eso, por no entrar en el terreno de las propiedades: mira qué casa tengo, pues yo tengo un chalet, mira qué hijos tengo, pues yo tengo un perro de raza, mira qué coche tengo, pues yo me voy de viaje a Miami...
 
... Y así, hasta la Eternidad, y aún más allá, como decía el vaquero de los dibujitos.
 
A mi me la trae al pairo que me envidien. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Es una pérdida de tiempo, y otra mucho más grande, intentar superarme. ¡Sobre todo, porque siempre hay alguien mejor que tú, y en mi caso, debe haber lo menos 150.000 millones! Estamos mu tontos, como dirían en la Mancha, y parece que en nuestra casa no hay botijo. Cuando es algo cierto y hasta medible lo poco con lo que puede llegar a ser feliz una persona: con poco más que un botijo, quizás un gato, una docena de libros, y un pan que llevarse a la boca.
 
Pero no: en vez de tomarse la crisis ésa como una oportunidad para tomar conciencia, nosotros a joderla y a seguirles la corriente a los que tratan de dirigir el cotarro (y digo tratan porque tampoco lo dirigen, qué va). En vez de sentir compasión, de ser asertivos, de tratar de ser amables con el prójimo, de establecer relaciones de tú a tú, de preocuparnos por dar en vez de por qué nos dan.., ¡qué va! A observar con detenimiento si hay algo del de al lado que nos mole, para intentar quitárselo, aunque sea por la fuerza. A ver si engañamos y conseguimos éste o aquél conocimiento, bien, servicio, beneficio, etc.., con el menos esfuerzo y al más módico precio. En vez de entregar con generosidad, a racanear cada vez más (mírate tu propio ombligo, en qué estás restringiendo lo que entregas a tu hermano, y deja en paz a la Merkel). Y los que se autodenominan espirituales, porque a lo mejor es cierto que están en búsqueda, ¡hala! A presumir porque yo tengo segundo nivel de reiki por la línea bantú y tú no; a coleccionar cursos y terapias como el que colecciona monedas de a un real. Vamos a ver si Perengano es mejor maestro que Zutarana, que dice que ha traído una técnica del lago MachuPichu que es la leche, oigan, y te saca hasta los intersticios de las células. ¡La bomba, el colmo de la idiotez y de la locura!
 
No sé bien a dónde nos lleva todo esto, no... Yo desde luego me aparto: sigo mi propio aprendizaje a mi ritmo, que es el que quiero, y a la gente que me viene, procuro ayudarla lo mejor que sé. No he desterrado el Ego, en parte porque estoy segura de que es una de las herramientas de las que se nos ha dotado para cumplir la misión y el papel, sea cual sea, que hemos venido a hacer en esta vida. Pero de ahí, a dejar que el Ego nos domine.., ¡hay una gran cabalgada, oigan!
 
Mientras sigamos siendo "coleccionistas", o más bien, "consumistas" de lo que sea (de la bici, de la montaña, de lo espiritual) como lo hemos sido de la ropa, los consumibles informáticos o los automóviles (mejor no hablar de los pisos, que en este país es lo que más cerca toca), ya podemos irnos olvidando de ningún tipo de liberación, ni particular, ni de forma colectiva. Lo que importa no es el continente, es el contenido: la materia es maravillosa, pero lo más importante es el Espíritu que reside en su interior. Así que ya no disfrutamos de nuestros hobbies, ni de nuestros aprendizajes espirituales, ni de nuestra maternidad o paternidad, ni de nuestro trabajo, ni de nuestras casas.., ¡ni lo más importante, de nuestra salud, libertad y vida! Nos hemos convertido en meros coleccionistas de la realidad.., una realidad que se nos escapa y que se convierte en "crisis" cuando no queremos aceptar que la culpa es nuestra, solo nuestra.., y que únicamente en nuestras manos se encuentra la solución.
 
En fin.., voy a ver si organizo el próximo curso de reiki, que yo sí que trato de disfrutar con mi trabajo... ;-)
 
¡Besotes, y no os dejéis engañar.., que luego salen los falsos maestros de Kung Fu matando prostitutas, y cosas por el estilo!
 
P.D: la foto es mía, del finde pasado en la Sierra.., y ésos son "botones de oro", por lo de la "oportunidad de oro de la crisis" del título...
 
 

viernes, 12 de abril de 2013

Constelaciones familiares para la prosperidad y la abundancia
























Pues sí, sí: el jueves que viene (día 18 de abril, como no podía ser menos, ya que es para mi un número kármico, jodidamente kármico, y además el correspondiente al Arcano de La Luna, símbolo de la madre), me voy a hacer una sesión de constelaciones familiares con una psicóloga muy buena que hay en Madrid, y que desde ya os recomiendo. Se llama Rocío de la Vega, ya la he mencionado en más de una ocasión, es titulada y juro que no voy a comisión. Simplemente, me gusta el enfoque holístico que desarrolla, y veo que sú método da muy buenos resultados.

El motivo de esta nueva participación en la dinámica de constelaciones se debe a que durante los últimos meses he estado dándole vueltas, vueltas y más vueltas al asunto de la prosperidad en las vidas de las personas (tanto las que yo trato, como mis amigos, conocidos y demás parientes, como yo misma). Todo esto de la crisis me tiene harta en un punto fundamental: yo soy un ser combativo a mi manera, incapaz de quedarse con la boca abierta y de brazos cruzados, viendo sufrir tanto al prójimo, como a mi misma. Tened por seguro que, si existe una solución a algo, yo la encontraré. Y además, me dará igual 8 que 80, podré gastar semanas, meses, incluso años, pero a ciencia cierta, os aseguro que esa solución, si existe, la encontraré.

Bueno: el caso es que me he dado cuenta, como digo, durante toda esta especie de pequeña "investigación" que estoy llevando a cabo, que la importancia de la madre para el buen resultado de nuestros esfuerzos dirigidos a la prosperidad y a la abundancia, es crítico. Siendo así, y extrapolando del micro al macro, no me extraña que esta sociedad esté en decadencia económica, porque lo que ha hecho (lo que hemos hecho, en general) ha sido coger a las mujeres y todo lo que representan, y masacrarlas directamente, poniéndoles las cosas muy difíciles, relegándolas al puesto de fregonas, de señoras de la limpieza (con todos mis respetos, que a ellas sí que se las paga), y poco más. Parece que una mujer, hasta hoy mismo, o repetía el arquetipo masculino del éxito y del engranaje profesional en una sociedad de tipo patriarcal, o no era nada. Y así ha pasado y pasa: que me llegan multitud de mujeres agotadas, cohibidas, masacradas, agobiadas, inermes ante las exigencias de un núcleo social que ha olvidado el papel relevante de la mujer, de la madre como fuente y expresión de toda vida (sí, sí: también a nivel social).

¿Dónde está la tan manida igualdad entre hombres y mujeres? ¿Dónde está el mismo sueldo a igual trabajo? ¿Dónde la archi mega super manoseada libertad de horarios, y conciliación de la vida laboral y familiar? "Nasti de plasti", como decían en mi época... Más aún, asistimos a un empeoramiento de las condiciones laborales "por la crisis" (mentira), a una explotación mayor aún si cabe de los más débiles (ancianos, niños, dependientes, mujeres), y en definitiva, a un pozo sin fondo, qué duda cabe. Es cierto que tengo el don de poder ver, en muchas ocasiones, lo que va a pasar (o más bien, lo que PUEDE PASAR si nadie lo remedia).., pero en este caso no hace falta ser muy adivino para darse cuenta de que así no, señores: están ustedes metiendo la gamba, tooooda la gamba, y además la están metiendo hasta el corvejón.

Esta sociedad, tal y como la conocemos, está abocada a su propia autodestrucción mientras no admita y acepte, mientras no interiorice completamente las características del arquetipo femenino que aparentemente tanto quiere vapulear: el de la Madre. A nivel holístico y particular, si una persona tiene bien integrada a la Madre dentro de sí, brillará, mostrará salud, alegría, triunfo, abundancia y vida (puesto que la tarea de la madre es precisamente ésa: conectarnos con la Vida). Por ese motivo esta sociedad está muerta y enterrada: por eso no hay prosperidad, ni abundancia, ni crecimiento. La hemos basado (todos, insisto: no quiero ir de santurrona, ni de que yo no tengo ninguna vela en este entierro) en parámetros de crecimiento abusivos, falsos, incoherentes y brutales.

... Y como sigamos así, vamos dados. ¡Lo afirmo con rotundidad! Vamos dados, en serio...

La felicidad se nos acaba, siempre, cuando perdemos nuestro contacto con el arquetipo materno... De esta forma, ya no podemos encontrar nuestro lugar en el mundo (incluido el trabajo y las relaciones, por ejemplo). Cuando tenemos problemas con la madre se nos dificulta el encontrar una pareja, pero también con la prosperidad financiera, que es lo que últimamente yo he venido investigando. De ahí el tema de las constelaciones familiares: quiero aprender, comprender bien cómo funciona este método, que tanto me habían recomendado y que sólamente ahora es cuando empiezo a integrar, poco a poco, dentro de mi.

Mi intención es poder transmitirlo posteriormente, porque me parece un método muy rápido y adecuado de trabajo. Veo que muchas personas trabajan incesantemente esto de la abundancia y la prosperidad en su vida mediante rituales, cheques de la riqueza, mantrams, invocaciones varias, regresiones, meditaciones, reiki.., pero en algún punto, a veces, se produce una especie de "tranca", un obstáculo que resulta harto difícil de superar.., y lo que me preocupa es que muchos, muchas se quedan a la mitad del proceso, a medias, con mucho camino recorrido, con mucho tiempo ganado, pero con algo interno que superar.

Me permito transcribir aquí la información que la misma Rocío da sobre los talleres de prosperidad y abundancia, tratados con constelaciones familiares, para que os hagáis una idea de lo que quiero decir:

"El dinero es energía y puede no estar disponible por diferentes motivos:

* Asumir deudas familiares que no nos coresponde llevar, por no haberlas causado.
* No permitirse prosperar por fidelidad a una familia en la que no hubo prosperidad económica en el pasado.
* No poder tomar al padre o madre biológicos.
* Representar a una pareja anterior de la generación de los padres, abuelos, bisabuelos, etc... hace que se busque el fracaso.
* Estar "sin energía ".
* No honrar al país de origen, ya que es sinónimo de no poder tomar y honrar a la madre y a los antepasados.
* Culpa propia no asumida.
* Conflictos emocionales.
* No se quiere conseguir, por creencias erróneas. Ejemplos: el dinero me va a convertir en alguien "superficial", alejará de mí a las personas honestas,.....Son creencias que rechazan la prosperidad económica.

En conclusión, la prosperidad es la consecuencia de tomar la vida con gratitud y pasar, con generosidad, a las generaciones futuras y a nuestro entorno lo que hemos recibido. Nuestro papel en nuestra familia consiste en: compensar con felicidad y prosperidad, realizarnos tomando la vida tal cual se presenta, disfrutar de lo que nos ha tocado vivir y transmitir todo lo que hemos recibido a las generaciones futuras".

Ahora, después de estas reflexiones, estoy cada vez más convencida de que esto de la crisis no es casual, que "tenía que pasar" para que muchos/as, de forma global, se dieran cuenta y reflexionaran sobre las cosas erróneas que estábamos y estamos aún haciendo con nuestra vida y con las de los demás...

Desde este nuevo punto de vista, creo que la "crisis" es una bendición, una oportunidad de mejorar, de cambiar, de ser más conscientes y de reflexionar sobre lo que, en definitiva, estamos haciendo con la vida.

¡Y a cuidar de nuestras madres y de nuestro arquetipo materno, sobre todo, que eso es clave para tener una buena vida!

Feliz fin de semana para todos, para todas.., y para las que son madres, también :-)

viernes, 8 de marzo de 2013

8 de marzo: mujeres que trabajan en sí mismas
























... Hoy, en contra de lo que es habitual en mi, voy a escribir una entrada a este ya maduro blog exclusivamente pensada para mis amigas, clientas, compañeras, familiares, conocidas y otras tantas mujeres extraordinarias que han poblado y pueblan mi vida en estos momentos...

Porque hoy, sí, como casi todo el mundo sabe ya, se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora. Lo de "trabajadora" no es que me haga mucha gracia por la distinción (que yo sepa, la mujer ha trabajado siempre desde los albores de la Historia, le pese al manipulador de turno que le pese).., pero bueno, voy a tratar de centrarme en este lugar común para que podamos entendernos, que luego me voy por las ramas.

Servidora, que ahora mismo está muy contenta y feliz trabajando por su cuenta (y que dentro de unos minutos, va a prepararse para dar la iniciación de maestría a dos personas en Reiki) sabe muy, pero que muy bien, lo que es agachar la cabeza bajo el yugo de la servidumbre.

Pero lo de mis anteriores trabajos no viene al caso y, sin más, lo voy a dejar aparte, porque simplemente considero que es más de lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Pues lo mismo es que un mundo que no respeta a las mujeres es un mundo que no se respeta a sí mismo. ¿Sabías que hasta el 70% de las mujeres en todo el planeta aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida? ¿Sabías que más de 60 millones de niñas se casan en el mundo antes de los 18 años? ¿Sabías qué enorme porcentaje de hombres justifican la prostitución (femenina en su gran mayoría) de una forma o de otra?

No voy a caer en la demagogia fácil con este tema... Cualquiera que quiera informarse al respecto, sabe cómo hacerlo. Como digo, son pocos los días en los que yo hago distinciones de sexo ni aquí, ni en la vida "real" (tengo muy integrados mis componentes masculino-femenino interiormente, le pese a quién le pese). Pero hoy sí. Hoy es necesario. Hoy hay que hacerlo.

Esta mañana me he levantado de la cama, y me he dado cuenta de que era libre. ¡Inmensamente libre! De que me había librado al fin de ciertas cosas pesadas, muy densas, que me acongojaban por dentro. ¿Podrían decir lo mismo la mayor parte de mis hermanas? No lo creo: la mayor parte de la clientela que tengo es de sexo femenino. ¡En un apabullante 90%, al menos! Las mujeres vienen a mi como las gotas de lluvia sobre mi rostro esta mañana: como caídas del cielo. Y a todas ellas, ¡bienvenidas, porque ésta es vuestra casa!

No: no me voy a dejar caer en la demagogia fácil, no... Ya me cansé de todo eso. Lo importante es intentar transmitir la esencia del mensaje que quiero regalaros hoy.

Y este mensaje está, exclusivamente, basado en mi propia experiencia. Tengo que deciros, hermanas, que sé que en múltiples ocasiones os habréis sacrificado, trabajando fuera del hogar o no, por todos aquellos a quienes amáis. ¡Soy plenamente consciente de esa tan dura tarea vuestra! Habréis tenido que soportar enormes presiones de todo tipo, insultos, vejaciones, manipulaciones morales, abusos, etc. En todo caso, sé que se habrán pasado por el forro de los cataplines vuestra libertad, vuestra idiosincracia más auténtica, vuestro libre albedrío y vuestros deseos más íntimos y naturales.

No: no milito (ni quiero militar) en ninguna liga femenista de ningún tipo (es una trampa mortal, o así me lo parece). Conozco bien el alma masculina porque tengo muy presente y soy autoconsciente de todas las ocasiones en las que en el pasado he venido aquí como un hombre. No estoy escribiendo esto para culpabilizar a unos, para convertir en víctimas a las otras: más bien, todo lo contrario. ¡Mi intención es, simple y llanamente, liberaros a todos!

Así que voy a sacar un poco la lengua fuera y a gritar (a la manera de los maoríes) lo que hoy se me inspira: amigas, no se trata de hombres y de mujeres de lo que va todo esto. ¡Qué va! Se trata de la DUALIDAD que existe en el mundo, y de la integración o no, por amor, de esa dualidad en nuestras conciencias. No puedo negar la sangre derramada, las muertas a manos del yugo masculino, la violencia desatada contra la bendita capacidad creadora y creativa de la mujer, las injusticias y todo lo pasado. ¡Yo soy una guardiana del umbral de todo lo pasado, así que no es eso! Pero comprendo, y quiero haceros comprender que llega un momento en el que hay que dejar ir el dolor y mandarlo lejos, bien lejos. Los siglos, los milenios de humillaciones, de derrotas y de dolor, hay que dejarlos ir como farolillos de luz colgados en las alas del viento. De otra manera, no hay forma de trascenderlo, de superarlo.., ni de liberarse.

No hay por qué sufrir por amor: eso se lo digo a las románticas. No hay por qué sacrificarse por los que se ama: no así, eso se lo digo a las mártires de la vida. No hay por qué dejarse comer el terreno: eso se lo digo a las que olvidaron en el camino su coraje y su fuerza. No hay por qué ser como los hombres: eso se lo digo a las que son manipuladas y confundidas para que ejerzan como tales. No hay por qué ser como los hombres dicen que deben ser las mujeres: eso se lo digo a las manipuladas y confundidas de otro modo. No hay por qué tener hijos por obligación: eso se lo digo a las que se someten. No hay por qué agradar a los hombres: no más de lo que ellos están obligados a agradarnos a nosotras. No hay por qué asustarse de tener o no tener: mirad a los pajarillos, como dijo Cristo:

mateo 6:26
"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre Celestial las alimenta. ¿Acaso no sois vosotros de mucho más valor que ellas?"


Y yo os digo: ¿acaso no sabéis que vosotras sois capaces, desde los albores de cuando el mundo es mundo, de alimentaros a vosotras mismas por vuestra propia mano, y no sólo a vosotras mismas, sino a toda vuestra bendita estirpe?

Hemos sido, oídlo bien, hemos sido todas despojadas de lo más sagrado: no del trabajo, eso es una estupidez, sino de la conciencia de nuestro propio y soberano poder. Nos han contado "una de romanos", y nos la hemos creído. Y por ello la sociedad esta enferma: los mismos hombres están enfermos en su sagrada y bendita parte femenina, porque su sagrada y bendita parte masculina ha tomado demasiado poder y preeminencia y se les ha subido, como el vino malo, a la cabeza, y les ha hecho creer que podían llegar a controlar la vida, cuando ni siquiera son dueños de la hora de su propia muerte.

Una sociedad que impide, por ejemplo, la racionalidad de horarios para que las personas (ya sean hombres o mujeres) puedan ocuparse de sus obligaciones y compromisos familiares (a la vez que de los laborales), es (y llevo diciéndolo casi milenios) una sociedad profunda, tristemente enferma. Porque la familia es la célula de la sociedad, y aquél (o aquella) que no protege y sirve a lo más sagrado, que es la familia tal y como la naturaleza misma la pone de manifiesto en el mundo, es como si se estuviera envenenando a sí mismo gota a gota con una buena cantidad de cianuro en vena. ¡Asesinos de su propia estirpe, eso es lo que son!

Yo he muerto por defender los derechos de las mujeres. Sé de lo que estoy hablando. Y lo digo así, tan tranquila, sin que se me altere el pulso, sin dramatizar y sin mezclar aspavientos o sentimientos con la realidad. El que quiera creérselo, que se lo crea.., y el que no, es libre de pensar que a lo mejor me he vuelto loca: a mi me da igual; lo único que afirmo con rotundidad es que ha llegado ya el momento de dejar de lado las batallas y la sangre, y empezar a tomarse las cosas de otra forma. Es necesario crear un nuevo paradigma donde el Día de la Mujer Trabajadora no tenga razón de ser por anticuado e incongruente. Y llegará, llegará: porque puedo ver hacia atrás y hacia delante en medio de las sombras del tiempo: ése es uno de los dones que me han sido otorgados. Llegará ese día, no tengáis ninguna duda.., pero de nosotras depende que llegue más pronto, o más tarde.

No quiero extenderme mucho más por hoy. Para explicaros cómo se empieza con cosas simples, os aconsejo que jamás, JAMÁS permitáis que el hombre que está a vuestro lado (si es que ésa es vuestra opción) os insulte. Jamás permitáis que os falte el respeto, porque las divergencias en la comunicación nunca, nunca pueden ser una excusa para la descalificación, ni para tratar de ponerse por encima de vosotras. ¡Todas las elecciones, todas las formas de pensamiento, todas las actitudes son válidas y correctas en esta vida! En ningún caso la violencia justifica nada. No os dejéis comer el coco con que sois de tal manera o de tal otra: nadie tiene el derecho, sino el Absoluto que a todos nos engloba, en erigirse en juez de vuestros comportamientos, faltas, injusticias, errores, omisiones o caracteres... ¡Si ni siquiera lo que algunos llaman Dios culpabiliza a sus almas!

Elegid siempre, como compañero (insisto, si es que ésa es vuestra opción) a aquel que respete más vuestra propia libertad, vuestra propia naturaleza, y a vosotras mismas. ¡Nada más que eso tengo que decir!

Esperando que desterréis definitivamente de vuestras vidas a aquellos que se os intentan imponer de mala manera, sea en la faceta de la vida que sea (y ya sean hombres o mujeres), os mando desde aquí un enorme besote, porque me tengo que ir corriendo a trabajar.

¡Benditas seáis todas por vuestra bella naturaleza fuerte y generosa, mujeres!

lunes, 4 de marzo de 2013

Cabreados


























Ni se te ocurra.., ¡no lo hagas, ni de coña! ¡Jamás brindes tu vida al prójimo!

Párate a pensar ahora... Durante años, quizá siglos, quizá más aún, has estado otorgando a los demás más valor del que te otorgabas a ti mismo/a.

¡Error! No se trataba de eso. Nadie te ha pedido que te sacrifiques por los otros... Nadie te exigió que tuvieras que poner tú toda la carne en el asador, ni que fuera imprescindible comulgar con ruedas de molino.

¿Lo recuerdas?

Vuelve tu vista atrás. ¿Cuántas veces te has callado, cuántas veces has tenido que soportar el golpe? Si eres sincero/a, te darás cuenta de que muchas.., ¡muchas, muchas, demasiadas veces ya para no tenerlo en cuenta!

¿Dar tu corazón entero, como pone en esa foto? Tu corazón te pertenece. Tu vida, tu amor, tu libertad, tus alas.., ¡todo eso forma parte de tu herencia, y te pertenece!

¿Por qué tendrías que dárselos a alguien para que hicieran con ello "lo que les da la gana", según reza la fotografía de esta entrada de hoy?

Reflexiona: tú no has venido aquí a ser el/la cabeza de turco de nadie... ¿Por qué se lo permites? ¿Cuál es tu complejo, cuál es el pecado que crees que has cometido? Vuelve atrás.., piensa.., ¿en qué momento de tu historia empezaste a darles más credibilidad a los otros que a ti mismo/a? ¿En qué tiempo, en qué lugar las opiniones ajenas sobre tu persona, sobre tus comportamientos, sobre tu aspecto, sobre tus elecciones de vida, sobre tus cosas, empezaron a tener mucha, mucha más importancia que lo que tú mismo/a creías?

Párate un segundo en el camino, aprovechando que Mercurio y que Saturno andan retrógrados, y piensa.

¿Por qué demonios tendrían que saber los demás lo que te conviene? ¿Por qué deberían saberlo mejor que tú? ¿Quién les ha dado la vela en este entierro?

Cuando una persona otorga al otro más credibilidad que a sí mismo, pierde la capacidad soberana de gobernarse. Cuando dejas tu vida en manos ajenas, lo más normal que te puede pasar es que pierdas el control de la misma. Y no porque los demás sean malos, no: es porque es naturaleza esencial del ser humano el querer controlar todo lo que se le confía. ¿Por qué estimas que habrían de conocer mejor los demás que tú las necesidades de tu alma, aquello que es mejor para ésta tu encarnación actual? ¿Acaso les otorgas la categoría de brujos/as, maestros/as, gobernadores/as, jefes/as, dueños/as? ¿Y por qué, en virtud de qué? Todo el mundo puede dar su opinión.., ¡pero tú, sólo tú, eres el/la responsable de tus propias elecciones!

Después de mucho, mucho tiempo creyendo más en los demás que en ti, seguro que guardas un remanente impresionante de cólera, de ira y de frustración internas, del que probablemente todavía no has llegado a ser consciente... Estás atado/a de pies y manos, sujeto/a a las consideraciones que los otros quieran llegar a hacer sobre ti, según su propio criterio. ¡Atiende, algunos de ellos tan sólo van a darte consejos en su propio beneficio! Otros, mejor intencionados, quizá acierten.., pero te extraerán, con su consejo, quizá la posibilidad de equivocarte.., ¡y a lo mejor tú lo necesitas, equivocarte hasta enfangarte a conciencia en el lodo, para poder aprender y trascender tu propio cantar de gesta personal!

Así que no te asombres: es normal que estés cabreado (aunque también es posible que estés simplemente triste, porque aún no eres consciente de lo que te pasa). ¡Es normal que estés cabreada, que estés aburrido, harto! Si ahora has llegado a un paréntesis de tu vida en el que has empezado a darte cuenta de que, durante años, has estado ejerciendo de cabeza de turco para nada, bienvenido al club. ¡Somos el club de los cabreados, de los indignados, como ahora está de moda denominarlo! Pero no te alarmes: por mucho que te digan, no eres agresivo/a. Por mucho que quieran liarte, doblegarte, acogotarte, no es que algo en tu interior esté mal, que sea inconveniente o inadecuado, no... Simplemente, es que te has dado cuenta. ¡Es que ahora eres consciente de la manipulación, del engaño! De la sombra del Poder que ha intentado apoderarse de tu alma y de tu libre albedrío, en su propio beneficio. ¡Normal que la ira te posea!

Ahora lo sabes: no tienes por qué hacerlo. No tienes por qué someterte a las exigencias de los demás, a sus consideraciones, a sus insultos, a sus violencias, a sus rollos internos que no tienen nada que ver contigo. ¡Tampoco la tomes con ellos a saco, de repente! Recuerda: fuiste tú quién les diste ese poder hace mucho, mucho tiempo... Así que la responsabilidad, ¿de quién es? ¡Tuya, y sólo tuya!

Da media vuelta. Aquí, ahora: no lo dejes para mañana. Hasta a un grillo se le escucha: no se trata de hacer oídos sordos a todo lo que te digan...

Pero la elección está en tus manos. Tú eres el soberano.., tú eres la reina de tu propia existencia. Y nadie más que tú tiene la última palabra, en última instancia, sobre lo que hay que hacer o no hay que hacer.

... Así que destierra de tu lado, o no prestes atención, a los que te critican con dureza. No hagas ni caso a los que se burlan, a los que intentan manipularte. No te rindas a los que juegan el turbio juego de la zanahoria o del palo, o a los que te dan un día una de cal, y al otro una de arena. ¡Están jugando contigo!

Y tú, desgraciadamente, se lo estás permitiendo.

La realidad es que no has querido asumir tu propio poder, y por falta de confianza, por complejo de culpa, o por otras mil cosas, les has entregado ese poder sobre tu vida a algún otro que has considerado que debía tenerlo... Pero yo te digo, yo te afirmo: no hay nadie, NADIE EN ESTE UNIVERSO, más digno de llevar las riendas de tu vida que tú mismo/a. ¡Así que espabila, levántate de tu lecho de cenizas, y alza la frente, porque te lo mereces y hay dignidad en ti!

Puedes cabrearte, sí... Está permitido cabrearse, porque realmente llevas mucho, muuuucho tiempo aguantando el yugo, por ignorancia. ¡Ya lo sé, sé que no lo has hecho a propósito, sé que no sabías lo que estabas haciendo! Pero ahora lo sabes, y ya no hay excusas: ahora tienes que hacerte cargo. Así que libera tu cabreo (el abuso, el insulto, la manipulación, etc.., LA HAS PERMITIDO TÚ), y cuando lo sueltes, no permitas que nunca más (¡nunca, nunca más!) eso vuelva a ocurrir.

Toma ya hoy (nunca mañana, ¡no existe el mañana!) las riendas de tu propia vida, ¡y sigue adelante!

¡Besotes, y buenos lunes para todos/as!


jueves, 21 de febrero de 2013

El sentido de la vida




















"El Credo del Samurai

  • No tengo parientes, yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean.
  • No tengo hogar, yo hago que el Tan T ien lo sea.
  • No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino.
  • No tengo medios, yo hago mis medios de la docilidad.
  • No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
  • No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo.
  • No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos.
  • No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
  • No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades.
  • No tengo leyes, yo hago de mi autodefensa mis leyes.
  • No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
  • No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
  • No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros.
  • No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
  • No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
  • No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento.
  • No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga.
  • No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo.
  • No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura.
  • No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
  • No tengo espada, yo hago de mi No mente mi espada".
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Una vez más me di cuenta de la fragilidad de la vida, tal y como aparece representada en esta imagen del niño y el vilano.., fue en un tiempo en el que aún mi personalidad actual no estaba del todo conformada; en esta vida, hubo una vez en la que tuve miedo porque llegué a pensar que esto de la vida no era más que una especie de broma de mal gusto.

Luego, empecé a avanzar, con fe, siempre con fe, buscando respuestas. ... Y por Dios que encontré mis respuestas, puesto que con tanto corazón, con tanta fe y con tanto ánimo las había pedido. ¡Pero son sólo mías, personalizadas, y no sé si os valdrán a vosotros!

A veces pensamos que vamos a vivir muchos, muchos años. Creemos que vamos a poder hacer esto o aquello, iniciar tal o cual proyecto de vida. Pensamos que nunca nos faltará la salud, que nunca nos faltará el tiempo ni las fuerzas para hacer las cosas. Que alcanzaremos nuestras metas, que siempre tendremos la oportunidad de corregir nuestros errores, y que el mañana siempre será una estrella de esperanza y de luz que brillará ahí, un poquito más adelante, para iluminarnos el camino convenientemente.

Pero no: la experiencia me ha demostrado que esto no siempre es así. Me he dado cuenta de cómo perdemos nuestro escaso y precioso tiempo en afanarnos en múltiples cosas: en ser eficientes y exitosos en el trabajo, en ir y venir, en lujos, en ostentaciones, en indefiniciones o miserias varias. Sufrimos demasiado, lloramos demasiado, tratamos de apresar demasiado la Vida entre nuestros dedos. Queremos controlar lo incontrolable: el breve instante de belleza que nos ha sido otorgado. Y mientras nos creemos los reyes y reinas del mambo, olvidamos lo más importante: la felicidad y la dicha que pueden aportarnos nuestras relaciones con los demás, y el mero hecho de estar vivos, vivos, vivos.., ¡intensamente vivos!

Me he dado cuenta de que vivimos como si siempre hubiera un mañana, pero la realidad es que lo único que tenemos es el constante, bendito y maravilloso HOY.

Hay gente que vive solo para vengarse, o para descargar su tristeza. Para pagar no se sabe qué culpa indeterminada que reside en lo más profundo de su subconsciente, y de la que seguramente no querrá saber nada en esta vida porque para eso se necesitan hígado, corazón, reaños y muchas, muchísimas dosis de puro y valiente Amor. Hay gente que va por ahí con la única intención de divertirse, o de sanar al prójimo. Gente que se hace preguntas y que espera, o que observa. Gente que llora, gente que clama ocupada porque hay que trabajar duro para crearse un futuro mejor. Algunos piensan que están aquí para conseguir aportar algo importante al mundo, para hacer de este espacio tridimensional un auténtico paraíso. Otros se dedican a acumular dinero, joyas, poder, bienes, riquezas... Unos viven para los otros, otros viven para sí mismos. ¿Y saben qué?

Aprendí en el camino que ninguna, absolutamente ninguna de estas elecciones es censurable o recriminable. ¡Y mucho menos, por mi!

Pensamos que somos los dueños de nuestra vida, y no es así. Pero la experiencia (nuevamente, la experiencia) me dice que cualquier cosa, un suceso repentino, puede arrancarte de aquí y llevarte en volandas al Otro Lado. ¿Y entonces, qué? Cuántas culpas.., cuántas palabras no dichas, cuántos sueños y deseos no expresados. Cuántos corazones solitarios, cuántos pecados irreconocibles. Cuánto dolor y cuánto amor no correspondido. Cuánta soledad y desventura.

Trabajo solamente por dos razones: una, para vivir. Y la otra, para mejorar la vida de los demás. Vivir es un privilegio, y nada puede compararse a este regalo.

Ahora que dicen que estamos en "crisis" (?¿?¿), algunos empiezan a plantearse cosas que antes no se les hubieran ocurrido ni de coña (bendita crisis, como todas las crisis, que sirve para remover las conciencias...). Y en medio de todo este revoltijo de proporciones, los apóstoles del caos, que al fin y al cabo sirven al mismo Amo que yo, tocan sus clarines cada vez con más fuerza. Quieren hacernos creer que el trabajo es el bien máximo (no lo es: el bien máximo es la Vida por sí misma), y que ni siquiera tenemos derecho al ocio, ya que el trabajo es un bien tan escaso. Todo está servido para que formemos parte de una situación de neo-esclavismo que no tiene nada que ver con la crisis, sino con el dominio y el control del hombre sobre el hombre.

¿Cuál es el principal argumento que exponen para mantenerte asustado y sumiso? ¿La inseguridad?

Queridos míos, queridas mías: la inseguridad es la esencia misma de la Vida. Hoy estamos aquí, y mañana.., quién sabe... ¿Por qué cosa, entonces (apenas aire y humo, mentiras), es por la que pretenden que vendamos nuestro Espíritu?

Nadie tiene poder sobre ti siempre y cuando no prostituyas tu alma, tu espíritu ni tu pensamiento.

Las posiciones se están radicalizando. Una gran sombra vuelve a levantarse para probar a la Humanidad entera: la sombra misma de nuestro subconsciente colectivo. Todo es posible en este momento, pero tú eliges: vida, o muerte.

Es así de simple.

Te recomiendo la vida. He vuelto tantas, tantas veces de la muerte, que ya he perdido la cuenta. No es un lugar ni una opción que tema, pero por si acaso, creo que hay todavía muchas, muchas cosas que hacer aquí...

¿Te vas a perder el espectáculo, como diría Freddy Mercury?

¡Besotes!



miércoles, 13 de febrero de 2013

Relaciones laborales: hacia un nuevo paradigma

























No quiero dar la sensación de que me paso de lista, pero llevo años, AÑOS diciendo lo mismo con referencia al trabajo y a las relaciones laborales.

Hay mucha gente que cree que esto del trabajo es, efectivamente, una maldición bíblica. Desde que a no sé qué mente preclara se le ocurrió la feliz idea de proclamar aquello de "ganarás el pan con el sudor de tu frente", han sido miríadas de incontables incautos los que han caído en tal falacia absolutamente prescindible.

Es cierto que trabajar cansa (como diría una amiga mía, si divirtiera la gente pagaría por ir a trabajar, y no al revés XDXD); que hay que esforzarse día a día; que hay que tener dedicación al trabajo de una forma constante y responsable, y tal: todo eso es cierto. Pero en los 20 años que llevo trabajando, tengo que reconocer que he visto de todo y para todos los gustos. Tengo que decir que he pronosticado (con acierto, lo siento mucho, y juro que no soy gafe) la caída de muchas empresillas/empresujas/empresuelas del tres al cuarto. Tengo que reconocer que soy un poco escéptica con referencia a las "bondades" del tejido empresarial español (en su gran mayoría). Y he de admitir, con franqueza, que considero llegada la hora de cambiar de escenario, de paradigma y de opinión personal.

Me da la risa floja cuando oigo alguna vez hablar de la productividad, de la excelencia, de la conciliación de la vida laboral y familiar... Sin militar en ningún sindicato (no me gustan las macroorganizaciones de ningún tipo: desconfío de todas ellas), la verdad es que tengo que reconocer que llevo todo este tiempo proclamando las bondades de la racionalización de las relaciones laborales a todos los niveles. He tratado de convencer a mis eventuales superiores, jefes y directores varios de que ellos iban a ser los primeros en beneficiarse de una forma de trabajar más inteligente y humana.., sin éxito alguno, por supuesto. Pareciera que en el trabajo sólo cabe una forma de relación: comer o ser comido, aplastar o ser aplastado, competir o desaparecer. No estoy de acuerdo con todo eso, sé que hay otros mundos y que están en éste, y estoy convencida de que las empresas que apuestan por la flexibilidad, a la par que el rigor en la productividad, el cuidado de sus empleados, la formación continua, y una buena política de incentivos, están mucho, mucho más cerca del éxito que aquellas formas de relación laboral anticuadas, basadas en un organigrama demasiado inflexible, y donde se prima el miedo y el poder por encima de la inteligencia y el diálogo.

Ay señor... Me gustaría olvidar todo lo que he visto, pero a menos que me lobotomicen, soy incapaz. Además, en estos tiempos que corren, donde la famosa e inventada "crisis" ha venido a despertarnos del letargo invernal en el que estábamos todos absortos, pareciera que las condiciones de trabajo se recruden, que prima cada día más la tontería que la razón, el miedo que la confianza, el abuso frente a la cordialidad y el "buen hacer", y el despropósito frente a la organización, el rigor y el trabajo "real".., ¡no por mucho madrugar amanece más temprano!

Pero nada: muchos siguen haciéndose los sordos, los ciegos y, lo que es peor, los tontos a la evidencia. Ellos a su rollo: que si España tiene una muy baja productividad; que si lo que hay que hacer es reducir los salarios, disminuir los servicios, quitar personal, incrementar las horas de trabajo, etc, etc, etc... No me voy a extender porque ya estamos hartos de oír los mismos mantrams todo el santo día desde los nuevos púlpitos del pueblo.., aquellos que proclaman sus divisas supuestamente incuestionables desde los medios de comunicación de masas.

Es mentira: nos llevan a un abismo del que va a ser muy difícil salir, y lo peor de todo es que muchos de ellos lo saben. Otros no: he tenido el dudoso privilegio de tener que laborar con una muy numerosa casta de botarates, empresarios del tres al cuarto como digo, que no tenían ni idea (lo siento mucho, pero es así) de lo que estaban haciendo. No sé qué tipo de tontería es la que se les ha instalado en el ánimo durante tanto tiempo, y pienso que, en muchísimos casos, realmente se creen que sus formas de trabajo, sus métodos coercitivos, y sus organigramas inflexibles, repletos de relaciones laborales basadas en el miedo, en el poder y en el inmovilismo, valen para algo realmente.

Sin embargo, el boom de Internet (ámbito en el que llevo trabajando desde el principio, desde que terminé la carrera), y sobre todo el gran desarrollo tecnológico de los años 90, están promoviendo la consolidación de un nuevo paradigma social que afecta, como no podía ser menos, también a las relaciones laborales... Señores: el trabajo se está volviendo más, mucho más flexible. El uso de Internet se ha generalizado como herramienta de trabajo, y el desarrollo de todos los dispositivos asistentes personales, y últimamente, del teléfono móvil y de las aplicaciones para trabajar desde cualquier dispositivo, han incrementado sobremanera las posibilidades del teletrabajo, así como del número de profesionales que se apuntan a este nuevo sistema.

La falsamente conocida como "crisis económica" (porque no es eso, se trata de otra cosa) sin duda está favoreciendo de forma inusitada este "boom". Pero todavía queda mucho por hacer, sobre todo en Europa (el Viejo Continente pareciera que nunca, nunca tiene prisa). Mientras Estados Unidos y Gran Bretaña nos toman la delantera ampliamente en esta forma de trabajo, nosotros seguimos con la vista puesta en un empleo de largo desarrollo, estable y para toda la vida, con jornadas maratonianas de 40 (o más, muchas más) horas semanales. Aproximadamente, se calcula que tan sólo un 6% de personas teletrabajan en la Unión Europea.., mientras que en Estados Unidos, su número se incrementa exponencialmente cada año.

¿Qué pasa en Europa, pues? Quizá que los empresarios del Viejo Mundo creen que el teletrabajo fomenta la pérdida del control de los trabajadores por parte de las empresas. ¡Craso error! Todavía recuerdo a un empresario para el que trabajé, que nos hacía firmar un parte en papel para controlar el número de horas que pasábamos en la oficina (atentos, el número de horas, ¡no nuestra productividad!). Cuando le sugerí colocar una máquina de fichar en la puerta, para que se dejara de historias ridículas, se negó rotundamente (es evidente por qué: hubiera salido perdiendo, ya que entonces hubiéramos hecho justamente las horas estipuladas en contrato, en vez de salir todos los días después de las siete y media de la tarde, como él pretendía). Todavía hoy, dos años después de aquello, sigo viendo como muchos de mis clientes (hombres y mujeres de éxito, con una profesión consolidada y puestos que en muchos casos son de gran prestigio) siguen sufriendo la lacra de los horarios interminables, del acoso de sus superiores, de las implicaciones laborales que jamás se acaban, ni siquiera el fin de semana, y de los turnos maratonianos. ¿A qué estamos jugando, me pregunto yo?

Al contrario de lo que normalmente se cree, numerosos estudios confirman que el teletrabajo genera empleados mucho más productivos, contentos y eficaces. Además, las empresas pueden beneficiarse del gran ahorro de costes que esta forma de trabajo supone. ¡Y está demostrado que la productividad aumenta! Cómo podría ser de otro modo, al tener a gente más relajada, más centrada, que no ha perdido su valioso tiempo en inútiles y costosos desplazamientos. Por no hablar de los que se animan a montárselo por su cuenta, los profesionales independientes y autónomos, que se ahorran de esta forma el enorme coste adicional de mantener una oficina y que, de esta forma, pueden ajustar su presupuesto y tenerlo controlado, para que no se despendole.

En fin, lo dicho: las crisis son para eso, para reinventarse. Que me lo digan a mi, que pasé la crisis de los cuarenta cuando tan sólo tenía 35, y ahora no soy ni la sombra de lo que fui (en el buen sentido de la frase, por supuesto). Tengo mis esperanzas puestas en que a este sistema le ocurra algo similar, que nos dejemos de tonterías con las relaciones laborales obsoletas, y que la razón, la lógica y el sentido común empiecen a escalar puestos, en vez de tanta tontería junta como se oye por ahí.

¡Saludos a todos los trabajadores y trabajadoras que me estáis leyendo actualmente!

martes, 15 de enero de 2013

En defensa de las damas
























Ayer me tocaba conversar con la Luna.., establecer contacto con mi Madre ancestral como vengo haciendo desde hace ya algunos años, desde que un grupo de bienaventuradas mujeres (astrólogas y mágicas) me enseñara cómo se trabaja con esto de las lunaciones...

... Y como hace siempre, desde que tengo memoria (porque no es traidora la gran Dama Blanca, como sugieren algunos cánticos y leyendas antiguos), la Luna me habló.

Le pedí que abriera mis caminos. Que me mostrara qué es lo que debía hacer, a qué debía dedicarme. Le rogué que me ilustrara para poder llevar a cabo mi tarea cada vez con mayor dedicación, ímpetu y fe. Y ella me reveló que lo que debía hacer era consagrarme a la labor de sanar lo femenino en todos y cada uno de los aspectos en que se me presentara la ocasión, en mi vida.

... Y entonces, me di cuenta de lo que le estaba pasando al mundo, que poco más o menos, en forma resumida, es lo que se explica en esta fotografía. Efectivamente, el mundo en general adolece de un terrible desequilibrio: lo masculino ha tomado las riendas, y lo femenino ha sido relegado hasta prácticamente quedar disuelto en el marasmo de un limbo inexplicable.

Voy a contar lo que ayer me pasó. Resulta que me encontré con una ex compañera de universidad por Facebook: ¡hacía eones que no hablaba con ella! Me contó su caso: le habían obligado en su empresa a hacerse autónoma si no quería ser despedida. Pero después, ella les dijo que se había quedado embarazada. ¡Esto, en el mes de septiembre! En diciembre la habían despedido.

Impresionada, rápidamente tomé el tarot e hice una tirada, en un impulso lógico (creo yo), por intentar ayudarla... No me quedé satisfecha, y levanté una carta astral. No me quedé satisfecha, y como yo de astrología horaria no controlo tanto como de la kármica, me fui a consultar a un conocido foro astrológico que muchos de los que me leéis sabréis ya cuál es. Subo la carta, hago la pregunta.., y al margen de que yo utilizo una astrología un poco distinta de la que usa el común de los mortales (en un 90%, más o menos), va un tipo y me contesta que para qué el tarot, que la astrología es lo más, la única ciencia (?¿?) válida y maestra, que mi amiga ya se puede ir limando las uñas porque hasta el 2020, España no generará empleo, y que a ver si nos intervienen, y que mejor que emigre.

... A lo que yo le contesté, con mucha calma y sin subir la voz, que muchas gracias (por su no-ayuda, claro, aunque eso me lo callé); y que mi amiga no podía emigrar así como así, con tanta facilidad, puesto que ya tenía un niño y venía otro en camino. ¡Y que lo de emigrar, mejor se lo dejamos a las palomas!

Al margen de que comprendo perfectamente la dimensión cuántica de la existencia, y eso de la intervención y de que no se generará empleo en España habrá que verlo (por lo menos, en mi línea de tiempo-espacio.., a saber en las otras realidades que despliegan todos estos amantes de lo apocalíptico lo que estará sucediendo y lo que sucederá), la enseñanza que saqué de este encuentro infausto por la Red, y la posterior explicación que mi inconsciente me dio, a través de mi meditación lunar, fue el siguiente:

"Todo aquel que se dedique sistemáticamente a mancillar lo femenino será destruido (más pronto o más tarde), porque en una existencia dual no se puede sino equilibrar las dos patas de la silla en la que colocamos todos nuestras posaderas".

Y esto lo he puesto entrecomillado, porque es casi ley. Miro a mi alrededor, y veo a amigas en FB preocupadas porque tienen 40 años y creen que eso es un lastre para encontrar trabajo (¿Ein? Será en el país de los esclavos, donde sólamente quieren a gente sin experiencia ni preparación para explotarles hasta dejarlos secos. ¿Quién quiere un trabajo así, y quién quiere vivir en la esclavitud?); sigo mirando, y veo políticos que roban sin escrúpulos; gente que pide 600.000 euros en TV por difundir ante los medios el menú de la primera boda de la presunta futura reina (¿?¿); veo a una ciudadanía abotargada, sumida en el caos, anestesiada por las series gilipoyescas y los gilipoyescos dramas televisivos de las tertulias de los que intentan someter al prójimo; miro más, y veo empresarios que no saben hacer la "o" con un canuto; patronales que sólo entienden de recortes de derechos; sindicatos vendidos a cualquiera que les proporcione una forma fácil de vida.

En fin: lo dicho. Mientras sigamos haciéndole los coros a esta sociedad ruin, en la que todos parecemos bailar al son de unas pocas gaitas desafinadas; mientras sigamos pensando que no hay para todos, que es que hemos gastado en exceso (sí, efectivamente, ¿pero quiénes han sido los que han gastado en exceso?); mientras optemos por encojernos de hombros mientras la cosa vaya con el vecino y no con nosotros; mientras aplaudamos los "recortes" y la garra soez del liberalismo económico.., vamos dados.

La realidad es bien distinta: la Madre Tierra tiene poder suficiente como para proveernos a todos y a todas nuestras necesidades. Todos los hombres son iguales, y no son mejores los que tienen (¿en virtud de qué?) más privilegios que otros. No hace falta emigrar si uno no lo desea. No hace falta elegir la vía del sacrificio o de la austeridad para agradar a Dios. No es cierto que las personas por encima de los 40 años sean inválidas para el mercado de trabajo. Es incierto que la culpa de esta situación (como a veces he llegado a escuchar por ahí) la tenga la incorporación de la mujer al mercado de trabajo (las mujeres, que yo recuerde si miro un poco hacia detrás en la historia, hemos trabajado siempre)... Y así podría ir desmontando, una tras otra, toda una sarta inmensa de mentiras y falsedades diversas que nos mantienen engatusados, abotargados, sumisos, idiotizados y amedrentados.

El poder masculino de la prisa, del ejecutivo agresivo que no da pie con bola si no se pone de coca hasta las orejas; el poder masculino de la explotación al más débil, de la testosterona que quiere dominar a todas las hembras de su territorio; el poder masculino de tener siempre la última palabra, del control, de la rigidez, de la "productividad".., es algo profundamente enfermo, y de hecho, todas las personas (y han sido unas cuántas) a las que les he visto caer en esa dinámica (hombres y mujeres), han acabado bastante mal (enfermos), por cierto...

El poder masculino del soberbio que se erige en amo de la verdad más absoluta, no es nada sin el cuidado, el sostén y el amor de su contraparte: el poder femenino.

Así que ya lo saben: mi tarea es curar, restañar las heridas que lo femenino tiene en su epidermis, y aún más en profundidad. Para mi no hay "marujas" a las que tratar despreciativamente "porque no llevan un sueldo a casa": me parece increíble que aún hoy, a estas alturas del milenio, todavía no nos hayamos dado cuenta y seamos incapaces de reconocer que, sin la valiosa e inestimable aportación de las mujeres, este mundo no vale absolutamente un pimiento.

... Las leonas sabemos cazar y traer comida a casa nosotras solas... Y pienso que hay que tener mucho cuidado con ese mito de la Era de Acuario tan traída y tan llevada, y presentada por diversas fuentes y gurúes interesados como la panacea universal que necesita este planeta. Mucho ojo con eso, porque Acuario es un signo masculino, frío como la misma muerte si se le provoca y que, en su lado más negativo, puede desempolvar regímenes dictatoriales de naturaleza tecnócrata que ya han empezado a asomar su patita por debajo de la puerta. ¡Para los que todavía no se hayan enterado!

Mucho cuidado con las tonterías que se están escribiendo y divulgando por doquier sobre la famosa Era de Acuario. ¡Recuerden todas las tonterías que se escribieron antes sobre la famosa profecía de los mayas, sin tan siquiera entenderla!

No es tan sólo Acuario lo que necesita este mundo... ¡Ni muchísimo menos!

¡Saludos, y que tengan buena comida y sobremesa! :-)