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miércoles, 7 de octubre de 2015

Dento Reiki: el verdadero Espíritu del Reiki japonés


El próximo fin de semana (fin de semana largo en España, ya que se celebra la Fiesta de la Constitución a nivel nacional) va a ser una fecha clave que no olvidaré fácilmente... Será para mi un importante punto de inflexión en mi búsqueda personal a través del estudio, formación y aprendizaje de Reiki (esa maravilla que nos ha ligado la tradición japonesa y que NO ES una mera técnica de imposición de manos). Como reseño en la foto de la entrada de hoy, los días 10, 11 y 12 de octubre se celebra en El Escorial (Madrid) el IV Encuentro Internacional de Gendai Reiki Ho. La importancia de este evento es enorme para todos los que estamos en relación con reiki y, sobre todo, con los linajes de enseñanza y conocimiento de esta técnica más antiguos y ancestrales.

Desde hace varios años, he podido ver como la práctica del reiki se ha ido transformando de manera importante desde sus orígenes en el Japón de principios del siglo XX. Las formas japonesas de Dento Reiki (literalmente, "Reiki Tradicional") se habían diluido sobremanera en otras formas más occidentales, actualizadas o, si se quiere, "adaptadas" a los usos y costumbres, así como a la forma de pensar europea y norteamericana... Pero en los últimos tiempos, las formas tradicionales han vuelto a resurgir, a cobrar nueva vida, por así decir, de la mano de grandes maestros de esta disciplina. Uno de ellos, y el más importante para mi dado que es la cabeza de la Gendai Reiki Ho, la escuela de reiki a la que pertenezco, es Hiroshi Doi. Con ya 80 años a sus espaldas, Doi pertenece a la tercera generación de un linaje de reiki que desciende en línea directa de Usui Sensei, el fundador. Actualmente es el presidente de la Gendai Reiki Healing Association en Japón, y éste es su último viaje a Europa por asuntos relacionados con la práctica y la enseñanza de reiki, dada su avanzada edad.

El gran aporte del maestro Doi ha sido la unificación del llamado "reiki occidental" y las técnicas más tradicionales de purificación y perfeccionamiento del sistema japonés. De hecho, Hiroshi Doi es miembro de la Gakkai (Usui Reiki Ryoho Gakkai), la escuela de reiki japonés más absoluta y auténticamente tradicional, que aún cuenta con unos 500 miembros en todo Japón y que es heredera directa del linaje de Usui. Gracias a sus años de estudio e investigaciones en profundidad acerca de las antiguas escuelas que aún perviven en Japón, Doi nos ha legado a los que seguimos su escuela un conocimiento que no se enfoca en un simple efecto terapéutico, como mucha gente cree, sino que representa una vía de autoconocimiento y desarrollo armonioso y global del ser humano en su búsqueda del equilibrio y de la paz interior, que el maestro Doi denomina Anshin Ritsumei (安心立命).

La verdad es que Reiki debe gran parte de su legado a muchos de los métodos meditativos y de búsqueda espiritual de la religión Shinto, así como del budismo esotérico o tántrico (Mikkyo) que se practicaban y se siguen practicando en el templo del monte Kurama de Kyoto... La vertiente terapéutica se fue añadiendo progresivamente al sistema, fundamentalmente bajo la dirección de Hayashi Sensei, que por ser médico militar de profesión, amplió considerablemente el estudio y la aplicación de Reiki en este sentido.

Siguiendo la vía tradicional, porque el espíritu me llamaba en esta dirección, he ido acercándome más y más a Japón durante los últimos años, hasta que, de alguna manera para mi, es como si me encontrara en un punto, mágico y perfecto, en el que hubiera "vuelto a casa". Es desde este lugar en mi interior desde el que pretendo transmitir a mis alumnos todo lo que me ha sido transmitido a mi (aunque la enseñanza prosigue y jamás acaba, perpetuándose día a día de la mano de los mejores maestros que, en diversas disciplinas, siempre tengo la suerte de poder encontrar en mi camino).

Y así pues, desde este profundo y particular lugar en mi corazón, quiero contaros algunas historias que sabemos acerca del origen: de la cuna, de la fuente.

Del monte Kurama, en Kyoto, siempre se ha dicho que es el hogar del "zorro de las nueve colas", el rey de los tengu, y que fue allí donde este personaje mítico enseñó esgrima al maestro de samuráis, el legendario Minamoto no Yoshitsune... Casi por estas fechas allí, cada 22 de octubre, se celebra el maravilloso "Festival del Fuego". Construido durante el periodo Nara, el monte Kurama está designado como Tesoro Nacional de Japón, y desde 1949 difunde su propia escuela de budismo esotérico, la Kurama Kokyo. El monte Kurama es, asimismo, conocido por sus impresionantes onsen (baños tradicionales japoneses), que en este caso se encuentran en su mayor parte al aire libre.

Dicen las antiguas tradiciones que los tengus (espíritus descendientes de Susanowo-no-Mikoto, el dios de la tormenta hermano de Amaterasu, la diosa Sol) de esta montaña son Yamabushis (monjes guerreros) de tez roja y nariz larga, habitantes de los pinos y los cedros, y muchos los consideran los fundadores de múltiples escuelas de artes marciales. Ellos son los que protegen a los guerreros en los combates, y los que inician y transmiten las artes marciales a las personas.

Desde el centro de la tradición japonesa que, de alguna manera, llevo dentro, me encuentro ahora mismo como si hubiera logrado completar y restaurar varios asuntos internos pendientes, muy trascendentales para mi espíritu... Este punto en el que me hallo lo he venido buscando sistemáticamente, confiadamente, enérgicamente, durante al menos los últimos 6 o 7 años de mi vida. Tengo que reconocer que no ha sido un camino fácil: muy al contrario, ha sido extremadamente arduo, severo, doloroso.., y si quiero ser fiel a la verdad, os aseguro que he estado a punto de darme por vencida en infinidad de ocasiones. Las trabas han sido muchas; las pruebas, enormes, tantas y tan fuertes, que mis pobres fuerzas no habrían bastado a superarlas si no hubiera contado con el apoyo y la ayuda inestimable de personas cuyas fuerzas, conocimiento, sabiduría, benevolencia y compasión superan ampliamente a las mías.

No tengo por qué mencionarlos: ellos ya me conocen, y se conocen a sí mismos...

Todos entre nosotros, en el fondo, sabemos quiénes somos. En honor a ellos escribo esto.

A la espera de este evento de Dento Reiki de gran trascendencia, en un lugar mágico y tan, tan especial como es El Escorial, os dejo con este cántico-mantra de un auténtico sacerdote yamabushi, que sigue la línea de los ascetas del Sugendo, los auténticos seguidores de la vía del budismo tántrico en Japón... ¡Espero que lo disfrutéis!

... Y que el pasado, el presente y el futuro se unan en una sola cosa.., como siempre ha sido, es y será.

Sed felices.., como yo lo soy :-)



martes, 3 de febrero de 2015

El Liquidador, el Jaguar y las Familias de Almas

Hace ya unos cuántos años, un "padrecito" peruano, de ésos que te recuperan el alma con unos simples pases de un cigarro puro, me dijo que llevaba dentro una fuerza poderosa, irrefrenable y sanadora que él llamaba "el Jaguar Negro"... Yo me quedé muy extrañada, y le pregunté qué era ello.

"Es tu nagual, como dicen los mayas: el espíritu que te asiste en esta vida, tu más terrible Poder". Me dijo que el Jaguar, en contra de lo que casi todo el mundo piensa, no es macho, sino que es un espíritu hembra que se mueve en la oscuridad como Pedro por su casa. Es el que nunca se pierde, por más que las tinieblas amenacen. Este pequeño-gran hombre (apenas mediría un metro cincuenta) me aclaró que el Jaguar no le teme a la muerte: más bien, el territorio de la muerte es su propio territorio. Me dijo que la Medicina del Jaguar está más allá aún de la compasión: que es en ella donde se encuentra el zarpazo repentino e inclemente del desapego, el cual obliga a morir o enfrentarte a una transmutación rápida y completa. Y que ésa era mi misión más importante, y lo más valioso y trascendental que podría yo entregar en el servicio en esta vida a otras personas.

Ayer, medio en coña medio en serio, le comentaba a un amigo que muchas veces me siento como el protagonista de la película ésa, "El Liquidador"; no tengo ni idea de cómo me las arreglo, pero suelo aparecer repentinamente y sin avisar en los lugares donde se fragua una crisis (a menudo, de grandes proporciones). Soy medio gato, medio pantera, y por eso mismo, mucha gente no me soporta: he aprendido que, en general, quién no soporta a los gatos no se relaciona bien con su inconsciente. Y esto es porque los gatos no contactan expresamente con la apariencia del hombre, sino que "van más allá": ven por debajo de la superficie de las cosas, y no hay manera de engañarles.Son molestos porque te muestran tal y como eres realmente.., y no tal y como tú esperas poder mostrarte a la multitud.

Este curro mio es apasionante.., pero no es fácil. No es nada relajado lo de ir por la vida como una especie de jaguar nocturno, relacionándome con todo lo que está oculto y a la vez, no perdiendo el norte porque me veo obligada a actuar en la vida "real" desde "lo irreal". ¡No es nada, nada fácil! Ayer, viendo al personaje ése de la serie "Firefly", que tanto me recuerda a una amiga (sí, sí: River Tam, la de los brotes psicóticos y las capacidades telépatas XD), le comenté a mi compañero: "anda que.., de haber nacido en otra época, hubiera acabado como ésta tía: con el mote y el destino de una bruja". Y, sin embargo, no hago rituales (no hago ni haré magia, ni blanca ni negra, para conseguir ningún tipo de cosa material, mental o espiritual en este Universo o en ningún otro. Me temo que mis dotes, mis capacidades y mi destino no me llevan por ahí).

Yo no sé verdaderamente qué movidas me están provocando los japoneses a nivel espiritual; desconozco íntegramente qué carajo me está pasando por dentro con lo de la tercera maestría en reiki que estoy tomando, la de la Gendai Reiki Ho... Sé algunas cosas (o muchas): pero como siempre pasa con este género de puzzles vitales, no consigo de momento ver el todo, el conjunto. Dentro de muy poco tendré tres maestrías en reiki (Usui-Tibetano, Karuna.., y el del linaje de Hiroshi Doi).., y creo que me detendré ahí. Estoy sintiendo y experimentando en estos tres meses que llevo de curso de maestría cosas muy, muy extrañas (y difíciles, y agotadoras). Lo más inquietante es que siempre (hasta ahora) había trabajado con individuos.., con los karmas particulares de cada persona, por así decir. Pero ahora, ¡oh, sorpresa!, he aquí que se me presenta en la vida un fenómeno nuevo: cada vez que el Liquidador se mueve, cada vez que la energía del Jaguar se manifiesta desde mi interior.., ¡estoy moviendo a una, dos, tres, cuatro, cinco personas a la vez.., personas a las que no tenía previsto ni siquiera influenciar con un simple pensamiento, porque desconocía plenamente la relación álmica (o kármica) que existía previamente entre ellas!

La "Familia de Almas" o grupo estelar (como le llaman algunos colegas que conozco) es un concepto no tan conocido por el público en general, que tiene más nociones (equivocadas o no) sobre la cuestión aquella de las almas gemelas... Muy resumido: la gente normalmente está encarnando en grupo, y son bastantes los terapeutas que hablan de este fenómeno con el término "grupo kármico". Son individuos que proceden, por decirlo así, del tronco de un mismo árbol genealógico (hablando siempre a nivel espiritual, se entiende). Reencarnan juntos porque se ayudan los unos a los otros a sanar problemas y cuestiones kármicas relativas al devenir de su larga existencia en este plano. Y aquí viene lo más divertido, lo que le explicaba ayer a mi amigo: no se piensen ustedes que esto es como un viaje por un parque de atracciones, no. Que esta gente serán de la misma familia, y por lo mismo, ya se sabe lo que pasa en las familias: que en ocasiones se lía parda. Si uno tiene la fortuna de poder entrar en regresión y localizar a alguno de tus "familiares de alma", es posible que lo veas desempeñando cualquier papel amoroso a tu lado en otra supuesta vida pasada (como tu madre, como tu esposo, como tu hija, como tu mejor amigo...). ¡Pero ay, que aquí viene lo complicado!.., y es que también puedes descubrirle, sorprendentemente, ejerciendo otros roles mucho menos agradables: como tu torturador, como tu enemigo más encarnizado o como tu asesino.

... Pueden hacerse una idea de la complejidad de la cuestión en sí. Y si por casualidad (cosa que me está pasando ahora mismo), resulta que a los que estás tratando pertenecen tambien a tu mismo grupo de almas (o sea, que yo misma, kármicamente, estoy implicada), el asunto ya es como para rizar el rizo.

Porque seamos sinceros: por mucho que yo sea una pantera, un jaguar o el sursum corda, la verdad es que no soy de piedra. Y qué quieren que les diga: eso de enfrentarse a alguien que pertenece a tu misma familia de alma y que a la vez puede haber sido tu asesino, es como para sacar de quicio hasta al chamán más avezado. 

Por poner sólo un ejemplo. Un ejemplo para la reflexión, tal vez.

El verdadero.., el auténtico Poder del Jaguar es el poder de la energía femenina receptiva y de la paciencia, aunque pudiera parecer todo lo contrario. Esa energía nutridora e intensa enseña la capacidad de actuar de forma solitaria.., pero también la felicidad y las bondades de la interacción con un grupo. Dota de capacidad para prestar atención a los detalles, al igual que hace cualquier felino cuando va de caza. Reconoce nuestras fortalezas y debilidades y las pone a prueba, y al hacerlo, nos faculta para ser capaces de ayudar a los demás a hacer lo propio. El Poder del Jaguar nos enseña el valor del momento propicio para dar el zarpazo, para actuar y aprovechar plenamente una situación. Nos dota de capacidad para una lucha interior a muerte, necesaria para que la valentía se reinstale en el Espíritu y se acabe llegando a una concordia, a una no-guerra con nuestros aspectos interiores resistentes al cambio. Esto yo sé hacerlo, mal que bien, con mayor o menor esfuerzo, a nivel personal y a nivel particular perfectamente, pero...

El reto ahora mismo, es que se me está pidiendo hacerlo a nivel de grupo. Sanando la línea ancestral desde la raíz. Convocando a todos los ancestros, a todos los que están y a todos los que no están, como si se tratara de una reunión de junta vecinal para echarnos todos en cara lo que uno no hizo, lo que el otro hizo de más, o lo que el de más allá dejó de hacer.

¡Y qué grupo, oigan! ¡Qué familia a la que me enfrento! No pueden hacerse una idea, ni siquiera aproximada

Desde luego tengo que autoreconocerme que, como Liquidador, me doy un diez a mi misma, aunque solo sea por las narices que me gasto XDXD...


martes, 11 de noviembre de 2014

Las tres sincronías

Llevaba un ratito ya sin escribir en el blog, y es que, como ya comenté en otra ocasión, octubre ha sido un mes complicado, y noviembre también promete... Pero ayer tuve una especie de "revelación" que, por ser larga y extensa, no quería compartir a través de las redes sociales.

No sé cómo lo hace el resto de la gente, la verdad. Exceptuando lo que me cuentan de viva voz mis clientes, no tengo ni idea de cómo percibe, vivencia o experimenta el grueso de la población el mundo espiritual. Yo sé lo que me pasa a mi, lo que le pasa a las personas que más o menos me acompañan en este camino tan, tan particular.., y lo que me cuentan mis clientes y/o amigos cuando quieren y pueden. Nada más.

Como asevero a menudo, la verdad es que no tengo, ni de lejos, todas las respuestas...

Insisto: no sé cómo lo experimenta el resto de la Humanidad. En mi caso, lo tengo más que claro, diáfano: cuando me desoriento, cuando pierdo el norte, cuando creo que ya no voy a poder más con todo, pido ayuda. Así, simplemente y sin demasiada retórica. Pido ayuda al Todo o a Dios, como le queráis llamar.., pero también a los maestros espirituales que me han traspasado este legado y a mis guías. Incluso en ocasiones he podido constatar que me han prestado asistencia los guías de otras personas, lo cual es el colmo de los colmos. Y por si todo ello fuera poco, otras veces me doy cuenta de que los que me ayudan no son más que mis propios compañeros de ruta.., eso sí, enmascarados bajo la forma (¿o quizá debiera decir manifestándose verdaderamente?) de su propio Ser Superior.

En fin, da igual, pero el caso es que yo imploro.., y se me escucha.

¡Siempre! No hay una sola vez en que lo haya hecho que no haya recibido asistencia... Y realmente, ¡ay de mi, si no hubiera contado con esa asistencia! Porque hay labores titánicas que las fuerzas de una sola persona, de una sola mente humana, no puede acometer.

El caso es que ayer pedí ayuda... Más que nada porque casi siempre estoy preocupada por la justicia o no de mis actos. A lo mejor es obsesión.., o a lo mejor es que, de tanto trabajar con el tema del karma, me comprometo con la idea de la justicia en exceso. Nunca se sabe cuándo uno está pasándose, y cuándo uno no llega: es dificilísimo llegar a encontrar siempre el punto medio. Estaba preocupada por la justicia y por la orientación que tenía que dar a determinado asunto.., y no entendía por qué me sentía tan, tan mal, y cuáles eran las realidades problemáticas que subyacían a tal estado en mi interior.

Es curioso cómo funcionan las sincronías... En el devenir de nuestro camino aquí, en la Tierra, existe una poderosa y maravillosa herramienta que podemos usar: la sincronía o sincronicidad. Se trata de una especie de ocurrencia simultánea de eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto. ¡Y normalmente, la cosa funciona!

La verdad es que ayer experimenté nada menos que cuatro sincronías... Pero por motivos personales, una de ellas no la puedo contar en público (ni siquiera en privado). De ahí el título del post de hoy.

Venía conduciendo en dirección a casa, con muchas ansias de llegar porque tenía frío y quería ver a mi chico ya... El caso es que me metí en mi calle como una tromba, con la música a toda potencia y un exceso de energía rebosándome a flor de piel.., hasta que me di cuenta de que la mitad de la calle estaba ocupada por el de siempre a esas horas: por el camión de la basura.

Lo primero que se me vino a la cabeza es "qué fastidio"... Básicamente, porque como te pille en una calle estrecha y larga como la mía el camión de la basura, ya puedes armarte de paciencia. Luego rectifiqué mi pensamiento, e inmediatamente se me vino a la cabeza lo que podía ser nuestro barrio si los basureros no pasaran todas las veces que pasan por aquí. Así que me conformé (a medias).

Y digo a medias porque entonces me sobrevino una idea: estaba en una posición en la que podía "colarme" perfectamente por su izquierda, y haciendo una maniobra no demasiado peligrosa, sobrepasarle y adelantarle para no tirarme esperando media hora a que terminara con todos los cubos de basura de la colonia. Vi perfectamente el movimiento: lo calibré, noté que era posible, me animé.., pero en el último momento tuve una serie de dudas. ¿Y si no había calculado bien, y si me quedaba con el coche atrapado, obligada a dar marcha atrás hasta el punto de origen? ¡Qué verguenza sentí sólo de pensarlo! Y ese pensamiento estúpido y traicionero ocupó el suficiente espacio de tiempo en mi cabeza como para que el camión terminara con los primeros cubos de la calle, y se situara en una posición en la que ya me iba a resultar imposible rebasarlo.

Y entonces tuve el flash.., la primera sincronía se reveló en mi cerebro, y oí mi propia voz diciéndome desde dentro: "Tu verguenza ante el fracaso te impide llevar adelante tus planes en la vida con el éxito de que eres capaz".

Me quedé un poco fascinada porque lo veía muy claro en mi interior... Como si de Pedro el apóstol, o de Pablo de Tarso me tratara, había recibido una información muy, muy importante, de la forma aparentemente más tonta, imprevista y absurda. ¡Pero era tan, tan importante aquella conclusión a la que yo había llegado, casi sin querer, que la anoté sin dudarlo en mi agenda mental!

Efectivamente: mi temor y mi verguenza ante la posibilidad de un fracaso es lo que me impide muchas veces tomar la iniciativa.

Así que permanecí con toda la paciencia del mundo detrás del camión de la basura (ya no quedaba otro remedio); aunque me moría de hambre y de ganas de llegar a casa, no proferí ni pensé ningún gruñido, ningún lamento. Pero cuando el camión ya iba por el sexto conjunto de cubos de basura del barrio, me vino como una luz poderosa al centro mismo de mi frente.., se me abrió el entendimiento, y tuve la segunda revelación o sincronía (como lo prefiráis), que rezaba así:

"Muchas veces, lo que te impide llegar fácilmente y rápido a tu destino, es la basura de los demás".

Me encogí hasta físicamente, porque un escalofrío me recorrió el cuerpo de pies a cabeza. ¡Era, es cierto! No soy capaz de parar cuando empiezo a intentar trascender, quemar, transmutar el karma o, simplemente, los problemas ajenos. ¡No tengo medida! Como si se me fuera la vida en ello, da la sensación de que estuviera obligada a responder a cada nueva exigencia de mi prójimo en este sentido esté donde esté, sea a la hora que sea el requerimiento, y en algunas ocasiones con una fuerza y  compromiso que roza ya lo masoquista. ¡Las basuras ajenas! Me di cuenta de que lo que interpretaba siempre como mandatos internos podían no ser sino proyecciones muy elaboradas de mi propio Ego y que, al igual que en el caso anterior (el exceso de verguenza puede provenir de un exceso de inseguridad.., pero también de un exceso de ego) el problema era mío, y no de los demás.

Un poco alucinada por las conclusiones a las que estaba llegando, avancé lentamente con el coche, hasta que el camión (¡por fin!) se apartó lo suficiente como para dejarme entrar en la calle sin salida que hay al lado de mi casa, y en la cual a esas horas a lo mejor (y sólo a lo mejor) con un poco de suerte es posible encontrar aparcamiento... ¡Y lo había!.., un sitio minúsculo, pero en el que con algo de habilidad y pericia cabía el auto perfectamente. Me dirigí allí.., cuando un perrito minúsculo, que parecía todavía más desorientado que yo, se me cruzó por delante. Frené en seco, asustada: detrás del perrito apareció un anciano, que me miró con cara de pocos amigos y cruzó también por delante haciéndole señas al perro, que no tenía mucha intención de moverse. Inmediatamente sentí un profundo respeto y como algo místico en mi interior, que me movió a la compasión por la aparición de esos dos seres tan, tan vulnerables... Y tanto fue mi arrobamiento, que inexplicablemente avancé, dejando el sitio libre para una señora que venía detrás de mi y que, obviamente, aparcó su coche en cuanto yo le dejé espacio. Cuando di la vuelta a la calle para salir por el mismo sitio, evidentemente ya no había ningún espacio disponible, y tuve que irme a aparcar a tomar vientos con mi coche.

Y en ese momento en el que me sentí, por otra parte, estúpida a más no poder, experimenté la tercera y última sincronía y/o revelación. De nuevo, una voz muy potente, clara y serena desde mi interior, me alertó diciendo: "Procura que la compasión por todos los seres vivos, que tan claramente sientes, no te impida hacerte cargo con tranquilidad y perspicacia de lo que a ti te conviene y te interesa".

O algo así.

Digamos que me lo he tomado muy en serio... Digamos que, a veces, una se desorienta.., pero que con modestia y voluntad, es posible volver a encontrarse más rápidamente de lo que cualquiera podría imaginar...

Eso sí, en mi caso es tan rápido porque cuento con la ayuda de la parte espiritual que gobierna todas nuestras vidas. ¡Esa inestimable mano tendida con la que todos contamos, si queremos hacerla caso!

Oh, sí; digamos que estas tres revelaciones eran lo que llevaba ya mucho tiempo pidiendo y esperando. ¡Así que esta vez no volveré a ignorarlas, por mi bien y el de aquellos que me aman!


miércoles, 10 de septiembre de 2014

La Mordedura Tajante





















... Si no hubiera sido por Fernando, no hubiera cogido un bokken en toda mi vida.

Vuelvo de vacaciones con las energías renovadas y con la Visión mucho más clara que de costumbre. He dejado atrás unos cuantos "mareos existenciales" de los míos (no muy "heavies", todo hay que decirlo: al que ha regresado más de una vez de las Tinieblas, todo le parece ya como una caricia). Ahora tengo las cosas bastante más claras y se me ha pasado la primera impresión fuerte, el golpe de efecto, el trauma repentino: he asumido por fin una serie de cosas que había que tener en cuenta por narices, y con las que no contaba.., cosas muy raras y un poco desestabilizantes, que ni de coña me esperaba que fueran a aparecer ahora en mi vida, sin previo aviso.

Lo más difícil de trabajar como coach es aceptar que puede que tú veas claro el camino, pero que el que lo tiene que seguir es tu cliente. Lo más difícil de asumir, como cliente de un coach, es que sin aceptación no hay beneficio. O, dicho de otro modo: hay que ceder, abrirse, enfrentarse a uno mismo si es que se quieren obtener cambios reales en el corto, medio y largo plazo. Hay que decantarse por la acción y tomar las riendas de los propios asuntos: sin excusas, con valentía, con fe y sin demora. Pero los coach también somos humanos, y por ese mismo motivo, no tenemos más opción que asumir también nuestros propios asuntos, sean éstos cuales sean. ¡Y eso es lo que me ha pasado a mi en el último mes!

Hay un Hexagrama de I-Ching que siempre me ha gustado mucho, y que se denomina "La Mordedura Tajante"... Hace referencia a la acción decidida que requiere la eliminación de un obstáculo. Usualmente aparece en una tirada cuando el consultante ostenta algún tipo de desorden en su vida, y se hace preciso el uso de una gran cantidad de energía repentina, cortante y dinámica, para conseguir tirar por tierra el obstáculo. En este caso, el obstáculo puede ser tan puñetero como un intenso miedo a encargarse de algo que sabes que va a tener consecuencias determinantes en las vidas de unas cuantas personas de tu entorno más cercano.

Esto de los obstáculos no es moco de pavo, por cierto... No somos conscientes, en la mayoría de las ocasiones, de qué forma multitud de asuntos nos condicionan, nos frenan, nos impiden llevar adelante nuestros sueños. Las personas estamos la mayor parte del tiempo como dormidas: pensamos que poseemos el dominio sobre nuestros actos, pensamientos y acciones.., cuando en mil ocasiones actuamos movidos por nuestro inconsciente.

Pero aquellos que trabajamos más allá del inconsciente lo tenemos aún más difícil: sabemos cosas que los demás ni imaginan, pero eso no nos sustrae del miedo, de la duda, de la desesperanza, de la tentación de tomar "las de Villa Diego", etc.

Por ese mismo motivo siempre digo que valgo más por lo que callo que por lo que digo, y os aseguro que es así. También es verdad que casi todas las personas somos, y perdonadme la franqueza, sumamente pesadas: conozco clientes capaces de pasarse años, AÑOS, dándole bola una y otra vez al mismo asunto, yendo atrás y adelante constantemente, avanzando como el cangrejo (dos pasitos pa´lante, tres pasitos pa´tras). El Camino del Ser es duro, empinado, lleno de obstáculos y de piedras: más de uno se da por vencido a la primera de cambio. Reconozco y comprendo que, para seguir en esa pelea, en esa batalla terrible y tremebunda con uno mismo, hace falta algo más que músculos fuertes y simple empeño: hace falta una voluntad de acero, o mejor aún, de titanio. Nos empeñamos y empeñamos en resistir lo que nos toca, cuando lo que nos toca está específicamente diseñado para nuestra mejor y más profunda evolución espiritual.

He empezado diciendo que, si no hubiera sido por Fernando (mi pareja), no hubiera cogido un bokken en toda mi vida.., y es verdad. Yo no sé qué numen inspiró a Fer para que con tanta insistencia me diera la tabarra con los "tarugos" que, a la manera de bokken, antes vendían en el Decathlon(se empeñaba en comprarme uno cuando yo no quería ni verlos, y menos aún tocarlos). Al final, lo que son las cosas, he acabado practicando Iaido en el dojo de Mushinkan. A los efectos de lo que estoy intentando contaros, esto viene al caso porque resulta que yo tengo una resistencia inaudita a coger una espada y a ponerme a hacer filigranas con ella. ¡Pero inaudita, hasta el punto de que, en ocasiones, he llegado a ponerme enferma (enferma físicamente, con síntomas de la más variada expresión).

¿Qué lleva, qué motiva a una persona que siente una resistencia interna atroz hacia determinado tipo de actividad, a sobreponerse diariamente a este complejo inconsciente, y no sólo practicar la disciplina de la que se trate, sino a seguir y seguir con ello hasta transformarlo en un motor de movilización interna y transformación personal?

Como dije antes, valgo más por lo que callo que por lo que cuento... Mi motivación interna es muy poderosa, y yo sé muy, pero que muy bien, qué es lo que me impele a sobreponerme a ese trauma visceral y tan profundo, en el caso del iaido... Siempre digo que la única diferencia entre servidora y la mayoría de las otras personas es que usualmente siempre acabo averigüando qué es lo que me ocurre "en las traseras", a nivel inconsciente.., mientras que los demás se quedan en el rechazo, en el trauma, en la imposibilidad o en la resignación.

Pero servidora, con un Plutón/Marte/Mercurio/Sol conjuntos en la Casa XII.., ¡ni de coña! ¡Ja!

Así que aplico.., me aplico a mi misma la Mordedura Tajante, que tan encarecidamente recomiendo a mis clientes cuando me preguntan qué deben hacer para cambiar su vida.., ¡y adelante, como los de Alicante!

Muchas veces, en la vida, no es posible mirar hacia otro lado y esconderse... Muchas veces no vale con meter la cabeza en la tierra, como decían que hacen los avestruces, ni existe la opción de salir corriendo. Es bastante habitual que no tengamos otro remedio que hacer caso a estos "mandatos internos" que parten desde adentro, desde la soberanía más absoluta de nuestro Ser Espiritual y que, aunque nos parezca mentira, son los que verdaderamente importan.

... Que la cosa da miedo, está claro. Pero, ¿acaso no da más miedo el permanecer indefinidamente en una cárcel del alma que quizá, y sólo quizá, con un poquito de coraje, de voluntad y de energía, podríamos romper?

Ahí lo dejo, para que lo reflexionéis, si gustáis... Mientras tanto, ¡muchos besotes, y buen comienzo de curso a todos y a todas!

¡Un abrazo!


martes, 8 de julio de 2014

Memoria ancestral.., memoria celular

Aparecen en mi consulta a menudo, así que no soy ajena a este tipo de experiencias, de síntomas... Quiero decir que, además, yo misma las he experimentado (y las experimento) en mis propias carnes. Estamos muy acostumbrados a "obviar el cuerpo": es algo tan nuestro, tan habitual, tan normal, que no tenemos en cuenta la importancia de la realidad espiritual que lo mantiene y sustenta. La presencia del cuerpo la tomamos como un hecho irrefutable: no nos damos cuenta de que el cuerpo es una dimensión más de la manifestación espiritual completa que somos. 

Y así nos va: de vez en cuando, surgen con violencia, con fuerza. Se manifiestan en forma de enfermedades repentinas y raras, dolencias inexplicables para la ciencia médica, lesiones "muy oportunas", heridas que duelen y que no existen, etc. ¡Todas esas cosas un poquito extrañas son muy, muy habituales en mi trabajo de cada día, y hoy quiero hablar sobre ellas! 

... Me estoy refiriendo a los fenómenos que producen en nuestra mente, cuerpo y espíritu nuestras memorias celulares.

El universo físico que experimentamos está completamente influenciado por nuestro sistema de creencias. Y en la memoria de nuestras células, como en una plancha de plomo, está grabada la suma de todas las experiencias que hemos tenido alguna vez en dicho universo físico. Cada parte del Todo (y una célula es una parte del Todo que ya, como individuos, somos) contiene todos los datos de la manifestación holística que nos es propia. Por decirlo de forma más directa: cada persona es como un conjunto de acciones, elecciones y circunstancias acumuladas en su propia y personal cuota de espacio-tiempo. Como si se tratara de una "taquilla" que contiene todos los datos de múltiples vidas asociadas, el resultado es un SER que íntegramente opera según las creencias que ha acumulado en sí mismo, a través de sus variados papeles y experiencias vitales.

Las células de tu cuerpo tienen memoria. Son capaces de registrar todo lo que has vivido en múltiples experiencias de vida. Toda esa información, almacenada en nuestra memoria celular, en la forma de emociones, conceptos y paradigmas entremezclados, genera una especie de carga bioeléctrica que permanece. Cuando en la "vida actual", nos ponemos en contacto con alguna cosa que guarda un parecido, o que tiene relación con la temática "guardada", este asunto dispara como un resorte una cascada de neuroquímicos que nos hacen sentir exactamente de la misma forma que nos sentimos en el momento en el que se guardó la información.

Reprimimos muchísimas cosas: traumas, conflictos, experiencias cumbre, pesares, pérdidas, asuntos sin resolver, etc... Todas estas cuestones nos generan altos niveles de estrés, y por ese mismo motivo, lo habitual es que las sepultemos bien profundo, donde no puedan hacernos tanto daño. Generalmente, van a parar a lo hondo de nuestro inconsciente, donde reside el conocimiento de las memorias de nuestro pasado y de nuestros antepasados. 

Físicamente, cuando existe algo que nos "gatilla" esas represiones internas, se activa en nosotros una reacción defensiva inconsciente... Fisiológicamente, esto se traduce en una anulación de la parte frontal del cerebro (la responsable de las acciones creativas destinadas a la vida corriente); por ese motivo, la persona pasa a estar condicionada por la programación del "cerebro posterior", que nos ayuda a defendernos en situaciones de miedo, amenaza, dolor, etc. Ante una situación de peligro real, el proceso es apropiado, adecuado y útil; pero si no existe ese peligro, si todo se trata de una especie de "recuerdo", más o menos inconsciente según los casos (yo recuerdo cosas que aún a día de hoy no puedo dominar), quedamos absolutamente condicionados a las respuestas instintivas de nuestro Ser interior.., produciendo con el tiempo incluso un desequilibrio físico.

Llevo años diciéndolo: todo esto, que pasa a formar parte de esa especie de "pozo sin fondo" de contenidos espirituales a los que normalmente no tenemos acceso, y que yo llamo "La Sombra", debe ser integrado, y no reprimido. Yo, y las circustancias que me hicieron sufrir, deben ser identificadas, integradas, asumidas y sanadas. La Memoria Celular son nuestros "karmas" actuales o acumulados según la Ley de Acción-Reacción: ante la misma (¡o parecida!) acción, nuestro Ser repite la misma reacción de una forma completamente inconsciente, desde lo más profundo de nuestras entrañas. E incluso aunque hayamos "visto" de qué problema se trata, mediante regresión y otras técnicas.., aunque hayamos comprendido y aprendido perfectamente que ante esa acción no nos funciona el reaccionar de esa forma absurda e incomprensible.., ¡tendemos a hacerlo!

El presente es todo cuanto tenemos. No podemos vivir condicionados por memorias celulares de los hechos que ocurrieron en un pasado remoto, que ni siquiera existe. Hay que tomarse muy, muy en serio todos esos patrones inconscientes de conducta improductiva que nos impiden la creatividad, el crecimiento, la autoexpresión de lo que realmente somos.

¡Muchos besotes a todos y a todas!

 

jueves, 6 de marzo de 2014

De desconfianza, espejos, animales de poder y competencias...

Hoy, al revisar la miríada de correos que me colapsan todos los días el mail, uno llamó poderosamente mi atención: era alguien que me preguntaba por mis "competencias" (supongo que se refería a profesionales), y que se interesaba también por mis "honorarios"...

Estamos atravesando tiempos difíciles, qué duda cabe.., pero no más difíciles que los que siempre se han vivido sobre esta tierra. Como dice mi senpai, Eugenio, esto se parece cada vez más a un capítulo de "Juego de Tronos". No es nada raro que las personas se sientan confusas, aturdidas, asustadas, o que se pongan en guardia. La peña sigue con lo de siempre: empeñada en que no hay sitio para todos. ¡Continuamente estamos pendientes de que el vecino no nos quite el asiento! No hay más que ver los programas de sucesos en la televisión, y también los del "corazón": todos los santísimos días aparecen maridos engañados, mujeres traicionadas, amistades que se despedazan, gente que se la juega a otra gente como si estuvieran empeñados por ver quién se la mete más y mejor al prójimo, sin que éste se dé cuenta...

¿Nadie se ha preguntado a sí mismo cómo es posible que asumamos lo de "programas del corazón" así, con tanta facilidad? La sociedad está pelín enferma: si "el corazón" es eso que se muestra ahí.., ¡qué mal, qué mal que funciona aquello que deberemos considerar, con toda la razón del mundo, el motor de la ilusión, de la fuerza, de la fe, de la vida que nos sustenta!

La desconfianza se ha adueñado de nuestros corazones.., y así nos va. En el curso #dpop2014, de #civsem, los coach no cesan de repetir hasta la extenuación que la mayor parte de nuestras relaciones en la vida funcionan como en un espejo (observen la imagen que he subido junto con la entrada de hoy). Es rigurosamente cierto, y yo misma he podido comprobarlo durante años. Hoy lo dijeron que más claro, el agua: si apuntas a alguien con el dedo índice para juzgarle.., ¡los otros tres dedos te apuntan a ti! Es una máxima muy vieja, pero cierta: cuando criticamos a alguien, la crítica va contra aspectos que no nos gustan dentro de nuestra Sombra multiplicada por tres. Cuando desconfiamos, tres cuartas de lo mismo: hay que analizar qué tipo de desconfianza hacia nosotros mismos reside en el interior de nuestro Ser. De hecho, si yo tuviera que definir, de alguna manera y con una sola palabra, el curso de DPOP14, esta palabra sería CONFIANZA. Allí nos enseñan a confiar en nosotros mismos, en aquello que la vida trae a nosotros, en los demás, en los compañeros: en el universo y su sabiduría, para resumir y no andarme tanto por las ramas.

Como digo, mucha peña sigue en esta sociedad con las uñas fuera, empeñada en que no hay sitio para todos. Si tuviera que mostrar mis "competencias" para llevar a cabo este trabajo, tendría que sumergir al que pregunta en lo más profundo del más profundo infierno de mi Sombra, así que no lo voy a hacer. "Competencias" y "honorarios" parecen, pues, una dicotomía inherente al funcionamiento de las cosas hoy en día. Tanto tienes, tanto vales, dicen los gurús de la economía de la miseria, de la economía del hambre, de la economía del desamparo. La gente, con esta "crisis" (en realidad no hay tal cosa, es un invento más, pero eso ya es otro cantar), no se fía ni de su Sombra (y hacen bien.., ¡hacen bien, porque si se atrevieran a mirar dentro de ella, se darían cuenta de cuán poderosos son.., y a lo peor, se asustarían!

Estoy aprendiendo en este curso a recuperar la confianza perdida en mi prójimo. Me doy cuenta de que el Espejo funciona a la perfección, y por ello trato de ser abierta, de confiar en lo que se me ofrece, al igual que ahora, con la primavera, los capullos de las primeras flores de los almendros se abren a la luz y a la vida. Es una belleza, un gozo del alma, una alegría pura pasear hoy por la ciudad incluso (¡por el campo ni hablemos!) recibiendo todo lo que es la explosión de la Vida, que se abre, se entrega, se prodiga con confianza por doquier. Sólo a los seres humanos se nos ocurre algo tan extraño y fuera de onda, en relación con lo natural, como pedir seguridades y "competencias". ¿Acaso se le pide a los árboles "competencias"? Ellos saben perfectamente lo que tienen que hacer cuando llega la primavera, ¡y lo hacen a la perfección, porque simplemente, se entregan con confianza a lo que es su tarea, es decir, florecer!

El otro día, en el curso DPOP14, nos estuvieron hablando sobre los 4 Animales de Poder, y sus correlación con los elementos que existen en el Universo, y en el propio ser humano... La falta de confianza que tenemos actualmente tiene mucho que ver con el abandono de nuestro propio poder personal, representado de forma arquetípica y misteriosa por estos cuatro animales: la Tortuga por la Tierra; el Jaguar por el Fuego; el Águila por el Aire; y el Oso por el Agua. 

Yo no sé cuáles son mis competencias... O sí las sé, pero lo más importante es que éstas crecen conmigo, día a día. A cada paso descubro nuevas cosas sobre mi, sobre la existencia, sobre la vida y la muerte, sobre el amor. Sobre los sentimientos de las personas, sobre el poder de dioses que tenemos dentro de nosotros. En este contexto, hablar de competencias puede tener mucho sentido en el mundo habitual, aquel que estamos inmersos todos los días.., pero no es realmente lo más importante, ¡ni mucho, ni muchísimo menos! Todos somos competentes para desarrollar todo nuestro potencial, toda nuestra fe, toda nuestra virtud. ¡Y eso es, simplemente, lo único que deberíamos plantearnos!

Desconfianza versus confianza... 4 Animales de Poder en cada uno de los cuatro puntos cardinales... Espejos que nos devuelven una imagen certera de nosotros mismos... Competencias para ser nada más que, simplemente, una luz.., un foco con el que iluminar a otras personas cuando se encuentran en la más profunda oscuridad...

Esto es lo único que entiendo. Lo único a lo que sirvo. Lo único a lo que obedezco.

¡Un besote a todos y a todas!






lunes, 3 de marzo de 2014

El espejo del alma: una experiencia chamánica
























El otro día, en el curso #DPOP de @civsem, tuve contacto con una (una más, quiero decir) experiencia poderosa. Chamánica, indudablemente, porque así lo sentí, y porque el profesor, que era en este caso Íñigo Unanue, es un tipo curioso que trabaja muchísimo en esto de la consultoría de desarrollo personal, según he visto, desde una perspectiva, si no totalmente, sí muy cercana al chamanismo.

Ya me habían hablado sobre esa experiencia trascendente que no todo el mundo aguanta, y que consiste en quedarse uno mirando fijamente a un espejo. La verdad es que nunca lo he probado: ya tengo bastante con todo lo que he visto, y por alguna razón (al menos de momento), no tengo necesidad de rebuscar más cosas, más personalidades, más historias... Pero para los que estén interesados en la cuestión, explico en qué consiste el asunto: se trata de ponerse delante de un espejo, y mirar en él. Así de simple. Los más valientes apagan todas las luces y ponen una pequeña vela cerca del espejo, pero sin que se refleje en él más que la propia cara. Pero no es necesario: lo que sí que hay que hacer, es mirar de forma continua y constante tus propios ojos en el espejo.

Al parecer, según todo el mundo dice, cuando te quedas un rato así fijo, casi sin pestañear, ocurre algo muy extraño: tu cara empieza a cambiar de forma. Muchos se asustan: a veces, un rostro muy distinto estará allí, uno que nunca hubieras imaginado que fuera tuyo. Sin embargo, la teoría dice que todas esas caras que están allí te pertenecen. Esas caras con esas máscaras que siempre te pones son tuyas: incluso, puede que aparezca algún rostro tuyo, correspondiente a alguna vida pasada.

Hay gente que recomienda seguir con esta práctica aproximadamente durante media hora a lo largo de toda una semana... Verás todo tipo de rostros pasar por el espejo, hasta que llegue un momento en que ya no puedas más. Entonces, y sólo entonces, llegará un momento (quizá tardes una semana, quizá más) en que tu rostro.., ¡tu auténtico rostro desaparezca delante del espejo! Y los entendidos dicen que es entonces cuando sucede el milagro: porque cuando se caen todas las vendas, porque cuando se apartan todas las máscaras, la Verdad es lo único que queda delante de los ojos.

... Algo parecido es lo que hicimos ayer en el proyecto DPOP2014... Nos pusimos por parejas, y la otra persona hizo, en esta ocasión, la función del espejo. Trabajando como coach (alternativamente, todos también lo hicimos como coachee), pude constatar que la persona para la cual yo funcionaba como "espejo" llegó a asustarse bastante.Vio, efectivamente, lo mismo que yo y que todo esto que he relatado: las facciones de la persona delante de ti cambian y acaban por difuminarse, convertirse en una máscara, o en cualquier otra cosa que haya en tu subconsciente. 

En todo caso, este tipo de experiencias "chamánicas" (no os extrañéis del término: lo son, y bastante) no surten el mismo efecto para cada persona... Es curiosísimo que, en mi caso, lo que vi fueron los "típicos" animales de poder chamánicos de muchos países del sur de América (jaguar, colibrí, cóndor y serpiente).., además de vislumbrar como si la persona de enfrente, que era mi espejo, se convirtiera en una especie de hechicera africana, negra y de edad avanzada, a la que detectaba un poder inmenso para sanar a la gente y para transmutar sus problemas en potencial creativo. Incluso pude vislumbrar la palabra "Paz", de color blanco y en medio de la frente de mi compañera-espejo, y una serie de mariposas de todos los colores que volaban de cuando en cuando alrededor de su cabeza. Es significativo que mi colega de experiencia, en cambio, sólo viera en mi espejo sombras, oscuridad, monstruos, algo que daba miedo, mucho miedo, y todo tipo de cosas terroríficas e inquietantes. Me pregunto, os pregunto: ¿qué es lo que está pasando?

Es muy sencillo: al igual que la belleza está en los ojos del que mira, cada cual refleja en su espejo únicamente lo que mora en su propio interior. Yo no digo que sea mejor ni peor el asunto: solamente me remito a lo que mi compañera me comentó al respecto. Me dijo que estaba trabajando mucho el tema de su Sombra, que había tenido unas cuántas experiencias bastante desagradables en algunos cursos que había hecho, y que no era la primera vez que le sucedía. Yo lo que creo es que ella utilizó mi rostro como "espejo" para vislumbrar lo que sentía, lo que experimentaba, o el momento vital que está atravesando... Lo mismo conmigo: toda esa serie de símbolos acerca de los animales de poder, la hechicera chamánica, las mariposas.., son mensajes y señales dirigidos por mi subconsciente directamente a mi propia mente racional.

Así pues, el espejo del alma (que se manifiesta mediante este tipo de técnicas) nos puede dar pistas muy, muy importantes y trascendentales sobre aquello que precisamente más necesitamos saber aquí y ahora. Yo os animo: os animo a que probéis alguna de estas dos técnicas (solos con un espejo, o en compañía de otra persona, que es más suave y asusta menos), y que luego lo tengáis muy, muy en cuenta en vuestra vida cotidiana. Que lo reflexionéis, que lo aprovechéis para efectuar los cambios y las acciones que más os interesen en vuestra vida, y que no lo dejéis para mejor ocasión.

No hay mejor oportunidad para afrontar aquello que más nos cuesta, precisamente, que poner en práctica las técnicas chamánicas de "espejo del alma".

¡Un besote a todos y a todas! ¡Gracias por leerme!

 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Liberando a otros.., liberándote a ti


 
 
Desde luego, tengo que reconocer que este trabajo mío de ahora es bonito, muy bonito: a lo mejor es porque tengo un ego del 15, y reconozco que me "inflo" cuando veo que las personas se sienten bien después de llevar a cabo con ellas un trabajo de terapia. Sea como sea, ¡resulta para mi muy satisfactorio! Me agrada.., me llena de alegría (quizá de orgullo y satisfacción también, como al monarca XD) ver que alguien consigue vencer sus miedos, superar sus traumas, mejorar sus relaciones personales, salir de un hoyo en el que se había metido (o en el que la vida le había precipitado), y así. Siempre digo una cosa, y es que realmente la pienso: somos terapeutas, pero nunca se sabe quién es más terapeuta, si tu cliente, o tú mismo. Somos asesores, pero muchos clientes me han ayudado a comprender cosas muy importantes sobre mí misma, y a salir de baches existenciales por los que yo estaba pasando, ¡y sin necesidad de pedírselo! La ley de que Todos Somos Uno funciona aquí a la perfección, y se ve claramente cómo ejercemos un poder e influencia sobre los demás, que puede ser muy, muy beneficioso si somos amorosos, abiertos, sinceros y leales.
 
... Sin embargo, hay ocasiones en que no se puede... Y en esas ocasiones es cuando se pone a prueba duramente el carácter, el ego del asesor, del terapeuta. Sobre todo si sentimos algo profundo por la persona a la que estamos "tratando".
 
Y sí: hablo para mis alumnos, para aquellos que muy pronto van a seguir también los pasos de la sanación, de la terapia, del coaching... Pero también hablo para mi: porque sé que me resulta muy duro, muy, muy duro, el hecho de saber, comprender y admitir que, en ocasiones, no puedo hacer nada. Lo de "NO PUEDES HACER NADA" debería tatuármelo un día en alguna parte en la que lo pudiera ver así, en mayúsculas y quizá en negrita también, para que se me metiera de una vez en las meninges y consiguiera asumirlo. Ya lo he dicho, y nunca lo he negado: poseo un ego poderoso. Eso puede ser una ventaja o una desventaja: depende de cómo uno aprenda o no aprenda a utilizarlo. Pero tengo un punto débil, y es que me cuesta ceder.
 
No me cansaré nunca de repetirlo: si quieres hacer bien este trabajo, si quieres asesorar y ayudar a la gente, si quieres ser un buen terapeuta (da igual cuál sea tu especialidad), aprende algo y tómalo en cuenta: JAMÁS TE TOMES NADA DE FORMA PERSONAL. El problema llega cuando la persona a la que estás intentando ayudar es algo tuyo. Puede ser un amigo, tu madre, tu pareja, un hijo.., es lo mismo, siempre y cuando se trate de alguien al que tienes en la más alta estima dentro de tu corazón.
 
Ayer me preguntaban dos alumnas (y amigas) si es posible desarrollar la capacidad de visualizar, de canalizar, de intuir. Mi respuesta es clara y concluyente: sí, se puede. Hay gente mejor y gente peor en estos asuntos, así como hay velocistas de olimpiada y gente que sólo corre la San Silvestre Vallecana, y personas que no somos capaces de correr más que unos pocos metros de corrido (me incluyo, jajajaja). Por supuesto que todo ser humano tiene la capacidad de correr, y que evidentemente podemos entrenarnos para hacerlo más y mejor. Pero no todo el mundo es Carl Lewis, y con la intuición pasa lo mismo: todos tenemos estas capacidades, sí, pero no todo el mundo llega tan lejos como otros, porque hay personas que están, de nacimiento, especialmente dotados para estos temas. ¡Es como su misión personal en esta vida, yo supongo!
 
¿Y a qué viene esto? Pues es sencillo: no creáis que esto de tener capacidad para intuir cosas es una alegría que te mueres, un regalo que lo flipas, y un placer que te despeinas. ¡Nada de eso! Seamos realistas: es un don, obvio, y en ocasiones muy útil.., pero en otros casos, muy triste y molesto. ¿Y por qué lo digo? Pues porque hay muchas veces en que una está tan tranquila, trabajando, cocinando o haciendo sus cosas, y de repente ocurre: te viene una "onda" mental que te deja K.O. Puede ser que sientas el dolor de ese alguien tan querido que tienes lejos, y que lo sientas tan, tan claramente, que quizá duela incluso, que quizá puedas experimentarlo físicamente.
 
¿Ý qué puedes hacer cuando ocurre esto? Pues depende: depende de lo que la otra persona haya venido a experimentar a este mundo, depende de lo que quiera, de lo que desee, de lo que esté dispuesta a ser ayudada y a cooperar contigo, en la medida y función en que tu ciencia, tu don o tus capacidades puedan asistirla.
 
El título viene al caso (aunque hasta ahora no lo pareciera) porque puedes encontrarte con el caso (aspirantes a terapeutas: ALERTA) de que alguien a quien tú quieres mucho (o muchísimo) no quiera cooperar contigo en absoluto. Es más: puede que incluso te eche en cara (y os aseguro que ESO DUELE) tus dones. Puede que te acuse de estarte metiendo en su vida, de andar "removiendo la basura"; puede que se moleste porque puedas ver sus intenciones, porque puedas sentirle con facilidad. Es más que probable que se revuelva contra ti, que se cabree si le dices con claridad lo que tú estás sintiendo al respecto. Puede que incluso seas capaz de ver qué es lo que le está afectando tan duramente, y que tengas una idea bastante más que aproximada sobre lo que esta persona realmente necesita hacer con su vida.
 
No tengo respuestas para todos aquellos/as que me habéis preguntado por qué vemos cosas sobre la gente si no somos capaces luego de hacer nada por ellos... Después de toda mi experiencia, lo más que se me ocurre decir es "¡No lo sé!". No tengo ni idea de por qué podemos comprender lo que otra gente experimenta en sus vidas; no sé por qué algunos podemos captar todas esas cosas, pero lo que sí tengo claro, lo que sé seguro, aquello de lo que deseo hoy advertirte, es de lo siguiente: NO TE IMPLIQUES. Y esto vale también por todos aquellos que tú amas, incluso profundamente. Repito: NO TE IMPLIQUES.
 
Sé perfectamente lo duro que es lo que te estoy aconsejando: lo he sufrido en carne propia. Pero tienes que admitir un hecho, un axioma, una verdad incuestionable: no vas a poder arreglar la vida de nadie. ¡DE NADIE! Sólo tienes potestad para poner tus dotes al servicio de quién las requiera, nada más (¡y nada menos!). Sea cual sea la filiación que tengas con alguien, sientas lo que sientas, sepas lo que sepas, tengas la intención que tengas, nada vas a poder hacer si esa persona no te lo permite. Puede que tenga sus motivos para hacerlo; puede que esté bloqueado/a y no te permita ayudarle; puede que "no crea en estas cosas", o que tenga miedo, o que piense que tus intenciones son otras. Explicaciones hay millones, pero una única verdad: si alguien no quiere, tú no puedes.
 
¿Qué nos queda, en medio de estas difíciles circunstancias? Siento decirlo, porque no soy un ser de resignación, sino de acción: no nos queda nada, más que aguantarnos. Hasta los más activos, luchadores y vitales tenemos un límite, que llega en un momento determinado de cada determinada historia, sea cual sea tu intención o tu interés en el asunto. Hay que soltar, que dejar ir, que liberar el asunto. Al fin y al cabo, también puede que eso sea una liberación para ti: quién sabe, no controlamos ni una tercera parte de todo lo que nos pasa en la vida, no somos consciente de las implicaciones últimas de todo lo que hacemos, pensamos o sentimos, y es probable que realmente pase lo que tiene que pasar, lo que es mejor para todos, aunque uno no lo comprenda.
 
Por eso la frase del título: "Liberando a otros.., liberándote a ti". Si te encuentras en esta difícil, jodida y dolorosa tesitura (insisto: sé de lo que hablo, no me pronuncio de oídas), hazle al tema de tripas, corazón, y suelta. Nadie puede estar toda la vida, como el gigante Atlas, soportando un peso como el de la bola del mundo sobre sus hombros. Nadie es capaz de luchar sin descanso por algo, hasta que el cuerpo aguante; hasta los mejores guerreros tienen que tomarse un tiempo de asueto, de vez en cuando. Si ves que por más que lo intentas, por más que empujas, por más que doblas la rodilla, por más que insistes, por más que amas, no hay resultado; si ves que nada se mueve, que las reacciones son en contra, que la violencia impera por encima de la concordia, quizá haya llegado el momento de que empieces a replantearte tu posición.
 
Libera a los demás, y libérate a ti con ellos. Es posible que sea duro, pero lo mismo es necesario. Tú no lo sabes, y es que a lo mejor ni siquiera conviene que lo sepas. Ten claro una cosa: los poderes celestiales, tus Guías.., todo conspira para que tú puedas cumplir en esta vida aquello que has venido a cumplir, una vez más. Y aunque sientas lo que sientas, y tu verdad sea limpia y honesta, y tus intenciones claras y diáfanas como la luz del día, a lo mejor todo eso no sirve a los propósitos de otras personas.
 
Tenlo en cuenta. No hagas presión: suelta, deja ir. Pasa de largo, mantente libre y sereno, céntrate en ti mismo. Y sigue actuando desde el corazón, porque el corazón es un pozo de sabiduría, y lo único que vale al fin y al cabo.
 
Y os dejo aquí ya con estas sabias palabras del genial Paulo Coelho, de su libro "Manual del Guerrero de la Luz" (otro de los imprescindibles ;-) ¡¡Un besote!!
 
"El guerrero de la luz tiene la espada en sus manos.

Es él quien decide lo que va a hacer, y lo que no hará bajo ninguna circunstancia.

Hay momentos en que la vida lo conduce hacia una crisis: se ve forzado a separarse de cosas que siempre amó. Entonces el guerrero reflexiona. Analiza si está cumpliendo la voluntad de Dios o si actúa por egoísmo, y en el caso de que la separación esté realmente en su camino, la acepta sin protestar.

Si, por el contrario, tal separación fue provocada por la perversidad ajena, él es implacable en su respuesta.

El guerrero es dueño del golpe y del perdón. Y sabe usar los dos con la misma habilidad
"

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martes, 26 de noviembre de 2013

La envidia, o la energía bloqueada del Quinto Chakra

 
 
 
 
Ayer lunes, día de la Luna, la Gran Madre me dio un aviso... Tengo en mi despacho profesional una estatua en obsidiana dorada de la gran diosa mexicana Coatlicue, una deidad relacionada con el sexo, con la fertilidad y con la Tierra. Simplemente, de repente y mientras estaba limpiando el polvo de la mesa, se cayó de lado y su cuerpo se separó del pedestal. Fue mi hermano el que me trajo esta estatuilla de la Riviera Maya, y la tengo en gran aprecio, en parte porque todo lo que viene de México, por un motivo que todavía (todavía) desconozco, me es altamente protector y favorable. Esta diosa es una poderosa guardiana, a la vez que generadora de vida, pero también es la señora del Inframundo y, como tal, asiste en aquellas cosas que pertenecen a los dominios de la Sombra, de la Oscuridad. A Coatlicue se la representa con una falda llena de serpientes, en alusión a su relación con la Tierra, donde se encuentra el verdadero potencial de la vida y de la muerte. Coatlicue en ocasiones es representada por las cabezas de dos serpientes enfrentadas, que representan la dualidad inherente al mundo de la materia.
 
Pues como digo, la diosa me avisó de esa manera tan poco ortodoxa, separando su cuerpo del pedestal y cayéndose de costado. Miré la estatua de obsidiana dorada (una piedra que, por cierto, tiene una serie de propiedades asombrosas, de las que algún día hablaré), y supe inmediatamente que alguien estaba penetrando de forma peligrosa en mi "casa", en mi ámbito territorial, en mis "dominios"...
 
Cuando alguien desea algo que tiene otro, en lugar de alegrarse y pelear para conseguir una posición, bien material o situación similar, eso es envidia. Se trata de un sentimiento sumamente destructivo, asociado al Chakra Quinto, el de la garganta: el conocido como Vishuddha. Surge de las comparaciones, de creerse inferior a los demás, de desear algo y pensar que no se sabe cómo puedes obtenerlo. La envidia por los otros es una de las peores limitaciones a las que puede someterse una persona. Consiste en una mezcla de celos, resentimiento, rencor, rabia, desazón y disgusto. Es un sentimiento que causa un enorme sufrimiento, y que puede perjudicar tanto al que envidia como al que es envidiado (a menos que éste sepa protegerse, es obvio).
 
Hay gente a la que le cuesta mucho reconocer que siente envidia, porque eso significaría admitir que se sienten inferiores a otras personas... En cuanto a los que son víctimas de la envidia, desgraciadamente tengo que daros un consejo fundamental: evitad a aquellos que sabéis que os envidian, porque se trata de un sentimiento sumamente destructivo, que puede perjudicaros en extremo. EVITA SIEMPRE QUE TE SEA POSIBLE LA RELACIÓN CON EL ENVIDIOSO. Mantén siempre una actitud de distancia y de mínima confianza con aquellos que te tienen envidia, así evitarás males mayores.
 
La envidia proviene de un mal funcionamiento del Chakra de la Garganta, aquel que está relacionado con la expresión, la creatividad, la voz interior y la verdad del Ser. También representa la Voluntad, e implica seguridad en nosotros mismos. Cuando una persona tiene un mal funcionamiento de este chakra, os daréis cuenta de que tiene una pobre imagen de sí mismo, realmente una muy baja autoestima. Puede ser alguien cuyo Ego se infle de orgullo a la mínima, que se sienta profundamente herido o atacado por alguien (ya sea la agresión verdadera o imaginaria) a la mínima de cambio, y que no soporte ningún género de crítica. También presentan un Vishudda en malas condiciones los que se preocupan en exceso por los demás en detrimento de ellos mismos; aquellos que cargan con un sentimiento de culpa constante; y los que son negativos "a todas horas".
 
Cuando Vishudda funciona mal, vivimos inmersos en una cólera sorda, reprimida y, en muchos casos, inadvertida durante una gran parte de nuestro tiempo vital... ¡De la cólera a la envidia no hay más que un paso! De hecho, suele entrarse en una especie de "circulo vicioso", porque la envidia destruye aún más nuestra autoestima, no nos favorece en nada, y nos hunde cada vez más profundamente en un pozo sin fondo. La envidia es una excusa: trata de persuadirte de que te encuentras perpetuamente en una situación de desventaja con respecto al otro cuando esto no es cierto, es mentira, no es así. En realidad, el envidioso echa las culpas de su situación a los demás, porque no quiere reconocer que el problema parte de él mismo. No quiere asumir la responsabilidad: ha elegido ser una víctima, y echa la culpa a Dios, al destino, al karma o a sus semejantes de sus miserias. ¡Con tener envidia y sentirse el pobrecito del cuento, ya tiene suficiente!
 
En general, los envidiosos no son gente proactiva: prefieren mantenerse en un segundo plano, no asumir su independencia emocional ni su madurez, trabajar poco, no realizar grandes esfuerzos en ningún sentido, y pasar por la vida aprovechándose de las energías ajenas... Cuando las cosas les salen mal, no obtienen lo que quieren (es obvio: porque no están dispuestos a hacer el esfuerzo que se precisa para alcanzarlo) o ven que fracasan, se fijan en un objetivo, un ideal que tampoco ven de forma realista, y empiezan a envidiarle. Pero eso sí: se niegan a asumir las obligaciones inherentes a poseer cualquier cosa en el mundo material (amor, dinero, un trabajo, una casa, unos hijos): simplemente, se cuentan a sí mismos (y a todo el que quiera perder el tiempo escuchándoles) el cuento de que no pueden, de que no lo logran, o ede que el destino les ha tratado mal, que la vida es muy dura para ellos, etc.
 
... Ya he hablado en otras ocasiones de la envidia desde un punto de vista holístico... Me resultó curioso el aviso de Coatlicue, y esta vez me prometí a mi misma tomar cartas en el asunto antes de que las cosas se despendolasen (como ha ocurrido otras veces). Sobre todo porque el otro amuleto (no soy mucho de amuletos; en ambos casos me los regalaron, trayéndomelos de un viaje), el que es un ojo turco proveniente de Rodas que está detrás de la puerta de entrada a la casa, se cayó al suelo, también de repente. Aquí os dejo algunas "recetas" para combatir el peso de la envidia ajena en nuestras vidas. Y sobre todo, tened en cuenta que no es necesario tener envidia de nada ni de nadie: cada uno somos magníficos, seres maravillosos y un espejo de la Divinidad en la Tierra, así que, ¿por qué habríamos de mirarnos en la vida de los demás? ¿Por qué habríamos de preocuparnos de lo ajeno, mientras hemos sido bendecidos con enormes dones y derechos de nacimiento, por ser simplemente quiénes somos? Aquí os referencio los amuletos más comunes, utilizados por muchas culturas para librarse de la envidia y el mal de ojo aunque, como ya digo, lo que considero más efectivo es ser consciente del problema, romper relaciones con la o las personas que te envidian, o bien mantenerse lo más alejado posible de ellos.
 
- San Miguel Arcángel
- La Mano de Fátima
- Tetragramatón
- Incienso de ruda
- San Cipriano
- Higa de azabache
- Coral
- Cruz de Caravaca
- Semilla de Huayruro
- Ajo
- Ojo turco
- Ojo de Horus
- Turquesa
- Ónix
 
Bueno: la verdad es que hay miles de remedios, amuletos, talismanes y demás contra la envidia y el mal de ojo... Éstos son los que me parecen más comunes, y también los que son más fáciles de encontrar. Por mi parte, contra la mala vibra que genera la envidia (las energías de baja vibración "se te pegan" y pueden llegar a influenciarte, incluso a enfermarte) yo no practico más que reiki. Es más: ni siquiera me doy cuenta de la envidia ajena en la mayoría de los casos. Tiene que pasar un hecho muy especial, como lo que os cuento de la diosa mexicana, o del amuleto turco, para que el cerebro me haga "click" y me percate de que existe algún problema con alguien de mi entorno. Y supongo que en este caso, si me percato es porque debo hacerlo.., es decir, porque de alguna manera tengo que "tomar conciencia" con respecto a la actitud de alguien que tengo cerca para aprender alguna cosa, porque ya digo, normalmente paso de estos temas, y tengo que reconocer que el 95% de las veces no me doy cuenta de nada.
 
Los envidiosos no se dan cuenta del inmenso mal que se están haciendo a ellos mismos... Sobre todo porque se encuentran inmersos en un constante sufrimiento. Pueden llegar a volverse malvados, pueden llegar a volverse falsos (porque pretender algo que está fuera de tu experiencia vital es como intentar que una higuera dé naranjas o piñas). Los envidiosos cada vez se muestran menos como son, y más como una simulación, como una sombra de su propia naturaleza, como un artificio. Viven imitando a otros, compitiendo constantemente con otros. En ocasiones se "malean" y pasan por situaciones intolerables, admitiendo sucedáneos de vida, de trabajo, de amor, de amistad, o de lo que haga falta, porque si otra persona tiene algo que tú ansías poseer, pero no puedes, ¿qué tal si probamos con un sustituto barato, a pesar de nuestra ética, de nuestro honor, de nuestra dignidad o de nuestra libertad?
 
En fin, resumiendo: qué mala es la envidia, y cómo nos somete... Mi recomendación es la siguiente: si miras en tu interior y en tu vida cotidiana y encuentras muchas cosas artificiales y falsas, quizá no estés siendo todo lo natural y espontáneo que precisas, y vivas dominado por la envidia y los celos. El celoso vive en un infierno: elimina la comparación y todo, la falsedad, la crueldad, la desesperación, la maldad y la cólera, simplemente desaparecerán. Madura, convirtiéndote en un individuo más y más auténtico. Simplemente, ámate y respétate por lo que eres, y deja de mirarte en un espejo ajeno.
 
 
 

jueves, 17 de octubre de 2013

Arcángel Rafael: sanando desde la Conciencia Cósmica

 
 
"Santo Príncipe de la Gloria,
Poderoso arcángel San Rafael,
Grande en los bienes de la naturaleza
Grande en los dones de la gracia,
Grande en el ardor de la caridad,
Grande en el resplandor de la sabiduría,
Grande en la piedad con los hombres,
Grande en el poder contra los demonios,
Grande en la dignidad,
Grandísimo en la humildad.
 
Medicina de Dios,
Príncipe de los médicos,
Prefecto de las curaciones,
Salud de los enfermos,
Luz de los ciegos,
Gozo de los afligidos,
Custodio de caminantes,
Guía de los peregrinos,
Maestro de los que desean la perfección,
Protector de la virtud".
 
Invocación tradicional al arcángel Rafael.
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Hay veces en que, simplemente, uno se pierde a sí mismo. En ocasiones no nos damos cuenta de que necesitamos ser sanados, curados en cuerpo, mente, alma y espíritu. Lo veo a diario: no hay nada de lo qué avergonzarse; simplemente, ser humano es complicado. No siempre es tan fácil elegir, discernir, tomar las riendas de la propia vida. Y en ocasiones, atrapados por la vorágine de lo que aparentemente nos sucede, perdemos el norte. No nos damos cuenta de que estamos inmersos en un proceso que desde fuera puede apreciarse como una crisis, pero que en realidad es SANADOR.
 
El arcángel Rafael, cuyo nombre significa "la Curación de Dios" o "Curado por Dios", es la entidad que soporta el arquetipo del Sanador Divino... No tenía ni idea de sus virtudes y atribuciones, hasta que este mes tuve varias experiencias relacionadas con la sanación, y me di cuenta de lo fundamental que ésta se está volviendo (cada vez más) en nuestras vidas. De alguna manera, de forma voluntaria, me he situado bajo la protección e inspiración de esta entidad angélica para que me guíe y sane a mi misma, con la intención de lanzarme directamente a desarrollar todo el potencial que poseo internamente para esta labor.
 
La Conciencia Cósmica denominada Rafael custodia el Este, la dirección solar del nacimiento, la nueva vida y la primavera... Rige el elemento aire, y trata las alteraciones del cuerpo mental que producen cambios en el cuerpo físico (enfermedades), con el fin de expresar los conflictos internos que el alma humana está viviendo... Específicamente asociado a la "regeneración de la Visión" (tanto a nivel físico como espiritual), es invocado para clarificar nuestro pensamiento, a fin de que dejemos "de dar vueltas como peonzas" y nos enfoquemos en lo que realmente necesitamos para cambiar, evolucionar, sanar, crecer.
 
Rafael actúa como guardián del Reino Físico, de la Naturaleza... Es el encargado de regenerar la Tierra, de hacer crecer las fuentes, las plantas, a todas las criaturas. Está al cuidado, pues, de todos los sistemas ecológicos, y como entidad gobernante de la fertilidad, también es invocado para todos aquellos/as que desean tener hijos. Asimismo es el patrono de los herbolarios, farmacéuticos y médicos. Armonizado con el color verde, la guía de Rafael enseña el camino de la compasión hacia todos los seres que existen en el plano material. Su acción directa potencia el equilibro en todo tu Ser, y es fuente de inspiración para todos aquellos que se dedican al noble arte de sanar.
 
Pero las atribuciones de esta Conciencia Cósmica no acaban ahí... Rafael te permite alcanzar la calma interior en aquellos momentos en los que más la necesites, y promueve la armonía en tu existencia. Además, te ayuda a comprender el sentido de vivir "en la verdadera abundancia". El arcángel Rafael otorga prosperidad de forma AUTÉNTICA Y DIVINA. Esto es: la manifestación terrenal del amor que existe en nuestros corazones se plasma en la vida abundante. Rafael es el ángel de la curación, pero como ya hemos visto, también de la fertilidad: toda abundancia proviene directamente de la misma Tierra, y todo lo que nos desvíe de ese potencial generador puro y divino, nos enferma y nos aparta del Plan Divino para la raza humana.
 
El color verde de Rafael nos trae contacto también con las altas ciencias, con la música, con las matemáticas... Bendice nuestro esfuerzo en la consecución de nuestras metas, siempre y cuando éstas sean amorosas y nazcan del centro mismo de nuestro corazón. Algunas tradiciones confirman a Rafael como ángel del Conocimiento, guardián del Árbol de la Vida y del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Su potencial nos muestra que solamente la Divinidad existe, y que la dualidad no es más que las dos formas, los dos puntos de vista que presenta el mismo problema.
 
Otras tradiciones afirman que Rafael es el guía de las almas que pasan a otros planos de existencia tras la muerte... Es el ángel, dicen, que concedió a Sara la capacidad de tener hijos cuando ya se le había pasado la edad. Otros textos afirman que desterró a los demonios que poblaban la Tierra tras el Diluvio, ¡e incluso se le atribuye haber sanado a Abraham tras su circuncisión! Cierto texto judío menciona que reveló a Noé el secreto curativo de las plantas.
 
Se le representa muchas veces con atuendo de caminante o peregrino, con un báculo o bastón en su mano izquierda, y en la derecha el pez con el cual sanó los ojos ciegos del padre de Tobías... A menudo lleva una cantimplora en la mano. La manifestación terrenal de la luz verde esmeralda de Rafael en la Tierra crea abundancia económica, creativa y social. Su dominio es el crecimiento y la transformación, y si este arquetipo cósmico, por una razón o por otra, aparece en tu vida, es porque ha llegado ya el momento de sanarte de todas esas viejas heridas que residen en tu alma, y que a veces queremos hacer pasar desapercibidas... La purificación que se alcanza tras la sanación de las viejas heridas del alma (que, en ocasiones, pueden incluso provenir de supuestas vidas pasadas) es innegable.
 
Cuando un ser humano decide dejar atrás de corazón, de una vez por todas, el camino de la victimización, Rafael está a su lado. ¡Incluso puede manifestarse, como algunas personas afirman haber vivenciado! Y es que toda victimización retrasa la evolución personal de un alma, por lo que es eminentemente indeseable y dañina. Es posible que, llegado un determinado momento en tu existencia, decidas "cortar por lo sano", y trabajar con compromiso y fe en tu proceso de sanación, tanto interno como externo... En esos momentos es cuando esta Conciencia Cósmica se pone de manifiesto, revelándote sus dones y su auténtica naturaleza angélica.
 
Rafael se invoca muchas veces para conseguir un matrimonio afortunado, porque fue el ángel que acompañó a Tobías en su largo y peligroso periplo en busca de una esposa apropiada. Por eso, muchos lo consideran el protector de los matrimonios bendecidos, y el guardián de la felicidad en los hogares. Una labor importante de Rafael en el plano material, y que hay que tener muy en cuenta, es que protege "tu Ego": sí, así, como lo oyes. Es un protector de la energía residente en el Plexo Solar (Manipura, Tercer Chakra), y en contra de todo lo que estoy oyendo hablar últimamente sobre el Ego y sus funciones, se trata de una inmensa y divina fuente de poder y conocimiento que ha sido otorgada al hombre para que la utilice, para que la desarrolle en el plano material.., y no para que la desprecie o la deje de lado por miedo a la materia, sino para que el individuo actúe con amor y conocimiento, con responsabilidad, desde el Yo y en el aquí y el ahora.
 
El poder de la Conciencia Cósmica de Rafael es inconmesurable. Puedes invocarle para que te ayude a sanar relaciones kármicas muy enredadas y comprometidas, cuya problemática se ha iniciado en otras supuestas vidas pasadas (incluso cuando los interesados ya no se encuentren en este plano vivencial). Puedes reclamar su asistencia en temas de herencias muy, muy liados, por no hablar de aquellos que se atreven con los exorcismos. Rafael es mediador en toda relación conflictiva, incluso presta ayuda en catástrofes naturales o causadas por la mano del hombre.
 
Rafael es el protector por excelencia: contra las enfermedades, contra los poderes del Mal. Hay muchas invocaciones que circulan por la Red para solicitar su asistencia (por una enfermedad, por un problema matrimonial, por abundancia material, etc). De todas ellas, os propongo la mía, ¡a ver si os gusta!:
 
"Una alfombrilla
Una vela verde
Un vaso de agua (verde si puede ser)
Una aventurina verde (puede valer un "diamante" de plástico verde de los chinos)
Cerillas
Esencia de menta y lavanda
Una medalla, foto o estampa del arcángel San Rafael
 
En un lugar calmado, sin ruidos ni interrupciones, siéntate encima de una alfombrilla (si puede ser de color verde, mucho mejor). Pon delante de ti una vela de color verde, enciéndela con las cerillas, y también la imagen del arcángel. Coloca la aventurina dentro del agua, y concentrándote en lo que deseas pedir (con toda la fuerza y fe de la que seas capaz), invoca:
 
"Arcángel San Rafael, luz y guía de los hombres, escucha mi petición y ayúdame a poder obtener este beneficio en mi vida, para mi mayor bien y el de todos los implicados".
 
A continuación bebe el agua del vaso, y disponte a tomar un baño caliente; previamente habrás disuelto en el agua un poco de los aceites esenciales de menta y lavanda.
 
Puedes pedir que se te dé una señal para solucionar tu problema que tan sólo tú puedas comprender perfectamente; o que algo te sea revelado en sueños, o que se den repentinamente las condiciones necesarias para que todo lo que precisas en tu vida tenga lugar. ¡Tú eliges la forma de la petición!
 
Lleva siempre la imagen del arcángel contigo, así como la aventurina verde, hasta que se cumpla tu deseo, tu problema se solucione, o vuelva la salud y la prosperidad a tu vida".
 
¡Un abrazo, besotes a todos/as!