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lunes, 18 de mayo de 2009

Una víbora en la encrucijada

Ayer, día 17 de mayo, domingo, momento en que el bueno de Saturno se puso directo por fin (¡válgame el cielo!), el Sol hizo conjunción con Alcyone, de las Pléyades, mientras cuadraba a Neptuno, iba conduciendo más o menos relajadamente por las bellas sierras que flanqueaban el famoso Río Mundo, provincia de Albacete, España, cuando se me cruzó una víbora por delante del coche.

Esta vez no pude frenar, como en el caso de la ardilla que salvó la vida del frenazo que pegué justo dos días antes.., pero sí que di un volantazo de los de aúpa. Sé que era una víbora por el tamaño, por el movimiento, y porque realmente yo iba a unos 50 kms por hora (era un puerto de montaña, no había tráfico, y no me apetecía correr más), así que pude verla más o menos bien. Las conozco de sobra: me las he encontrado a decenas en el campo. Todavía confío en no habérmela cargado. Quise dar la vuelta, por ver si podía ayudarla o si estaba bien, o en todo caso echarla a un lado de la carretera, qué sé yo, pero mi acompañante me lo impidió. Comentó: "¿vas a poner en riesgo nuestra vida parándote en el arcén de una carretera como ésta, por una víbora?". No supe reaccionar, en ese momento no supe si él tenía o no razón, pero el caso es que no me detuve y seguí conduciendo.

El hecho de que fuéramos escuchando la ópera "Jesucristo Superstar" en la radio del automóvil añadía, si cabe, más dramatismo a la situación, puesto que en ese momento, creo recordar, sonaba la canción del Iscariote, precisamente cuando el amigo Judas iba a colgarse del arbolito. Todo este asunto de la víbora me hizo reflexionar, y mucho. Será porque llevo prácticamente el fin de semana entero a vueltas con cuestiones muy "saturninas", para mi desgracia (porque cada día odio más a Saturno, y ya no sé cómo diablos voy a poder integrarlo en mi vida, cuando realmente deba hacerlo). Ya se sabe: Saturno, el Gran Maestro, el "profe" más severo , el Amo del Deber.

La víbora es venenosa, desde luego, y desde ese punto de vista, pertenece a los diabólicos dominios del Señor Plutón. No tiene buena prensa, por cierto, este animalito... Dicen los sabios analistas de lo onírico que, si uno mata a una víbora en un sueño, significa que saldrá ileso de los peligros que le amenazan. Puede ser que en la realidad ocurra lo mismo ahora conmigo, porque servidora, a pesar de lo que pudiera parecerles, se siente en ocasiones un poco imbécil. ¿Y por qué digo esto? Mis reflexiones saturninas durante cuatro días, of course. Mi acompañante tenía y tiene soberana razón en una cosa: ando desperdiciando mucha energía ocupándome de asuntos ajenos. Esa especie de "generosidad" mal entendida, o no sé qué, es a lo que me "obliga" el tener el Sol en sextil a Neptuno. Y claro: ocurre que, muchas veces, tanta "generosidad", o lo que sea, insisto, acaba pasándome factura. No me ocupo de mis propios asuntos, de mi propia vida, y luego pago las consecuencias. Claro: ni matar a una víbora me gusta.., pero ese animalito podría morderme, ¿verdad? ¿Se trata de generosidad y bondad.., o lo mío es auténtica, pura y llana estupidez, como decía antes? Creo que mi Saturno lo tiene bien claro: Andrómeda, ya basta. Déjate de tonterías.

En fin.., que ni de coña tuve intención de matar yo a la serpiente, oigan... Pero no sería la primera vez en la que, simbólicamente e incluso por medio de sincronías, Plutón (mi tremendo y poderosísimo Plutón, conjunto al Sol, a Marte y a Mercurio) sale al paso para librarme de algún peligro sin que ni siquiera yo me entere, desde las oscuras profundidades de la Casa XII, hasta que el propio peligro ha pasado ya de largo. La víbora, como arquetipo, siempre simboliza algún innombrable impulso interno de ésos plutonianos, que todavía no ha sido integrado en la jerarquía consciente de los valores morales (uy: y de eso ya sé mucho, después de la demoledora cuadratura Plutón-Plutón que llevo intentando digerir durante por lo menos dos añitos); pero esta serpiente también puede significar un peligro real y externo, que puede ser muy dañino para nuestra estabilidad psíquica. Puede significar, por ejemplo, un temor a traiciones procedentes del exterior.

... Y el Espejo de Plutón, el Rey Negro, me devuelve mi propia imagen y me habla como siempre, desde las profundidades de mi ser, para contarme al oído, con sus ominosos susurros: "¿Es el origen de esa supuesta traición a la que temes externo, o interno? ¿Te traicionan, o te estás traicionando a ti misma?". Y es que Plutón jamás da respuestas: siempre se entretiene formulando, como el propio Diablo, infinitud de preguntas. Parece que se divierte a mi costa.

... Una víbora en una encrucijada de caminos... ¿Salvó la vida, o le aplasté la cabeza con las ruedas del coche sin pretenderlo?

Ummmm: me temo que siempre, siempre, siempre, me quedaré con esa duda.
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Ayer también me llegó la noticia del fallecimiento del escritor uruguayo Mario Benedetti, a los 88 años de edad... Un poeta excepcional que nos deja, y al que quiero recordar por su absolutamente genial interpretación en la película "El lado oscuro del corazón" (como véis, efectivamente no sé si la víbora me habrá envenenado, pero he pasado de saturnina a plutoniana en muy pocas horas). Recomiendo este film a los que no tengan miedo a los espejos del alma; en él, Benedetti personifica a un marinero alemán que recita uno de sus versos a una prostituta, mientras toma un whisky en un cabaret uruguayo.

Y en su memoria, esta hermosura:

"Es importante hacerlo
quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza
aunque sea un trueque
mínimo
debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos
la soledad también
puede ser
una llama".

Mario Benedetti.

2 comentarios:

isthar dijo...

Hola amiga, muy interesante, seré sincera, en mi país existe una serpiente, que llaman de la cruz, es pequeña, pero una de las más venenosas, tiene una cruz en la cabeza. No vacilaría un instante en matarla, si no lo hago, ella sí me mata.

En cuanto a lo de Benedetti Qué puedo decir, lo conocía personalmente. me ha emocionado enterarme. coloqué algo en Personajes y en poesias.
Besos Valois Marissa

Andrómeda72 dijo...

Holaaaaa Isthar, sí, no me extraña lo que dices. Las serpientes, qué duda cabe de que son peligrosas. Es mi manía, por eso digo, de no querer matar nada, a menos que sea estrictamente necesario.

Te contaré algo: trabajo al lado de una de las más reputadas tiendas de animales exóticos de Madrid. Un día, hace como 2 años, apareció una serpiente en el portal. Medía como un metro y medio, y de colores vivos, rojo y negro. Me gustan los bichos, y pensé que podía ser una coral, especie mortal; pregunté a Luis, mi amigo colombiano, y dijo que sí podía ser. Querían matarla pillándole la cabeza con el quicio de la puerta, pero les dije que me dejaran intentar cogerla. La metí dentro de una caja haciendo bastantes movimientos extraños, ¡jajaja! (la verdad, tenía miedito de que me picase). Al final la llevé a la tienda, y resulta que era una falsa coral, un bichejo que imita a la otra, pero que es absolutamente inofensivo. ¡Quise quedármela, si no fuera porque comen ratas vivas, puajjjj!

En fin: en cuanto a lo de Benedetti, ¡no me digas que lo conocías personalmente! A mí me da la sensación de una persona muy combativa, pero a la vez muy noble y muy sencilla, ¿estoy en lo cierto? Voy a echar un vistazo a personajes y poesías, me encanta su obra.

¡Besotes, hermosa!