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viernes, 16 de noviembre de 2012

Cara a cara con la hipnosis y la regresión I

























Podría tirarme eones dando una disertación sobre el tema de la hipnosis y la terapia regresiva... Podría meterme en interioridades de proporciones hercúleas, hablar de experiencias vividas en primera persona; podría aprovecharme de mi formación académica en ciencias puras, e inundaros con una serie de datos y concordancias, relacionadas con la física cuántica y, más aún, con la famosa teoría de cuerdas...

Podría hacerlo.., pero no lo voy a hacer. ¡Porque dejaríais de leerme a los cinco minutos, muy probablemente! XDXDXD

La mayoría de la gente le tiene tanto miedo a la hipnosis como a ir al dentista. En la Edad Media, el vulgo (al fin y al cabo, yo creo que todos somos más o menos vulgo, es decir, los más normales entre los normales) se sentía intimidado y atemorizado por las figuras deformes y amenazadoras que adornaban las iglesias.., esos capiteles, gárgolas y arquivoltas que tal vez advertían sobre los tormentos infinitos del Infierno, o sobre bestias demoníacas, súcubos, monstruos, quimeras y otras realidades de naturaleza fantástica, en la mayoría de los casos.

... Pero en la Edad Media, bien es verdad que el grueso de la gente común y corriente no disponía de los instrumentos de información con que contamos en estos días...

La información es poder. Si todo el mundo tuviera en su mano la información de que disponen los que son poderosos, la gente se daría cuenta de cuán poderosos podemos llegar a ser todos realmente... Por eso, a lo largo de la historia siempre se ha tratado de ocultarla, y en los mejores casos, de custodiarla. Así fue como algunos se erigieron desde los orígenes en Custodios del Conocimiento. Se supone que era para proteger a la gente.., para que los que aún no estuvieran preparados, no se quemaran las alas en las llamas peligrosas y siempre ardientes de la Sabiduría. Otros, aún todavía menos bienintecionados que los primeros, se dieron cuenta de que, si ocultaban al resto lo que sabían, "serían semejantes a dioses".

Olvidaron que el más alto es el que más sirve.., que el que toma la iniciativa debe ser el más humilde y el más compasivo. Y así fue, en base al poder que se obtiene mediante la ocultación del Conocimiento, como los hombres se erigieron en amos los unos de los otros.., o bien, en el mejor de los casos, se erigieron en Custodios de su alma, y se dedicaron a interpretar, santurronamente, los supuestos designios de Dios sobre "el vulgo". Y así fue como surgieron los chamanes y los jefes de la tribu, y luego los reyes y los sacerdotes de los mil y un infinitos cultos. Surgieron también las organizaciones, las logias, los constructores de catedrales, los gremios, los grupos de poder, los colegios profesionales, los lobbies... Tantas y tantas formas de explotación del hombre por el hombre, tantas y tantas formas de servir al Señor de este Mundo. Ellos sabían, sí.., ¡vaya si sabían! Pero se olvidaron de una cosa fundamental, aún los que se autodeclaraban Custodios: que si hay que elegir entre el Cielo y la Tierra, lo mejor, siempre, es tomar el camino del Cielo.

Así pues, ¿qué es un Maestro? Bajo mi punto de vista, tan sólo uno que sabe, y que se ha comprometido a desvelar la Verdad.

Os cuento todo esto porque ayer tuve la ocasión de demostrar en la práctica, una vez más, que ni la hipnosis es esa cosa oscura y tórrida que parecen invocar algunos, ni las regresiones tienen por que plantearnos necesariamente terribles enfrentamientos con esa parte del subconsciente que guarda (dicen) oscuros secretos espantosos y tremendas pasiones y traumas no confesados... El ser humano es una cosa fabulosa, a medio camino entre el Cielo y el Infierno, como el mismo caduceo de Hermes nos mostró siempre. De hecho, ni siquiera el Infierno es tal y como parece. Una de las explicaciones más fenomenales en cuanto a lo que es realmente el Cielo y el Infierno, lo de Arriba y lo de Abajo, el Cielo y la Tierra, la he podido escuchar en esta larga charla sobre los ángeles, que encontré el otro día, navegando por Internet, y a la cuál algunos de vosotros sé que ha prestado mucha atención, y otros también sé que no han hecho ni puñetero caso XDXDXD

Para los que todavía no sepáis de qué hablo, lo podéis encontrar aquí

En el tema de la hipnosis y de la terapia regresiva no se debería afirmar ni negar nada con rotundidad, aunque "expertos" y no expertos lo hagan casi continuamente; esto se debe a que cada persona, cada individuo es un mundo, y tiene una experiencia distinta en relación a ello. ¡Pero no es algo a lo que deba tenerse miedo! A menos, claro está, que nos tengamos miedo a nosotros mismos :-) Siempre os recuerdo aquella película de cuando yo era muy niña, esa magnífica aunque corta adaptación de "La Historia Interminable" de Michael Ende, en la cual Atreyu, el protagonista, tenía que enfrentarse a la prueba más difícil de todas para salvar al mundo de Fantasía: la observación de su propia imagen reflejada en un espejo. ¡Darnos cuenta de lo que somos provoca miedo, en muchos casos! Saber lo que tenemos dentro, lo diferente que es nuestro sentir en comparación con lo que creemos, con la imagen que tenemos de nosotros mismos, puede ser demoledor.., para el ego, claro. ¡Ése es el verdadero riesgo de la hipnosis, bajo mi punto de vista!: descubrir que no somos lo que parecemos, ni siquiera lo que nosotros mismos queríamos creer.

¿Otros peligros de la hipnosis? Claro que los hay, y hablaré sobre ello otro día, pero no son los que la gente cree. Para empezar, a algunas personas les cuesta llevar a cabo cambios efectivos y reales en su vida mediante la hipnosis; incluso rechazan la técnica en sí, por mucho que afirmen con rotundidad que desean ser hipnotizadas. No voy a dar tampoco una disertación sobre este asunto porque cada cual es libre de elegir hacer con su vida lo que crea conveniente.., pero este tipo de personas, que no obtienen resultados de la hipnosis, suele ser gente a la que no le gusta el trabajo duro ni las responsabilidades. Esto les ocurrirá también en otras áreas de su vida, y tendrán una tendencia a la evasión y a lamentarse porque "tengo mala suerte y las cosas me salen mal". No es la técnica en sí lo que les molesta: es la posibilidad de que la técnica les obligue a enfrentarse a sí mismos, y a ver todo aquello que ocultan con precisión, cuidadosamente, para que no nos demos cuenta los demás.

La hipnosis es un ESTADO NATURAL DE SUPRACONCIENCIA que, de hecho, nos provocamos a nosotros mismos de forma espontánea en multitud de ocasiones (por ejemplo, cuando algunas veces caminamos "en automático" por las calles, sin prestar aparentemente atención al medio circundante)... ¿Quién tiene derecho, pues, a practicar la hipnosis? ¡Dímelo tú! A pesar de lo que pudieran intentar hacernos creer, me parece que todo el mundo tiene derecho a aprender por sí mismo a actuar con calma y tranquilidad; a dejar de lado sus miedos, sus fobias; a fomentar su creatividad y autoestima; y a abandonar sus parálisis personales y otros procesos de angustia e infelicidad. La hipnosis NO ES UNA PRÁCTICA MÉDICA, aunque en ocasiones colabora como un valioso apoyo de gran eficacia. Se lleva practicando desde los primeros albores de la Humanidad, y os aseguro que es bastante fácil aprender a hacernos a nosotros mismos "autohipnosis", con el fin de solucionar nuestros problemas y sacar lo mejor de nosotros mismos. ¡De hecho, casi pocas veces se dice que la meditación no es más que una forma de hipnosis!

La televisión ha hecho mucho daño.., y no sólo la televisión. Ahora pensamos que la hipnosis es una especie de ritual oscuro, casi siniestro, donde un tipo chungo, con un péndulo y ojos cargados de rímel y sacados de contexto se pone frente a ti, obligándote casi a la fuerza a cerrar los ojos y a depositar aparentemente tu voluntad en sus manos... ¡Nada más lejos de la realidad! No hace falta usar péndulo, ni siquiera estar tumbado (hasta puedes hacerlo de pie y con los ojos abiertos, si quieres). Nadie puede hipnotizarte a la fuerza (excepto que se te suministre alguna droga, supongo, pero eso ya es otra cosa, y se llama delito). No te duermes (bueno, depende del paciente), puedes razonar durante la sesión, recuerdas prácticamente todo lo que has experimentado, ¡y eres capaz hasta de reírte! (de llorar también, por supuesto). Ese mito de la "inconsciencia" ha sido durante décadas explotado por los fantásticos magos del cine y de la TV.., pero la verdadera hiponisis no tiene mucho que ver con todo ello. Así que, en fin: seguiré hablando del tema en posteriores entregas de este blog. ¡Hoy ya he escrito demasiado, y se aproxima el fin de semana!

Pasadlo bien, disfrutad de vuestro tiempo.., y no dejéis que nadie "os coma la pelota" ¡Ni siquiera con la hipnosis! ;-D

¡Besotes, amigos/as!



4 comentarios:

Eva dijo...

JEJEJJE Yo suelo andar mucho en automático, demasiado creo yo. Si no fuera por mi angelito ya me habría pasado alguna desgracia hace tiempo, jajajja.

Todo un descubrimiento Kabaleb, a escucharlo voy :P

Graciassss

Andrómeda72 dijo...

Bueno, Eva: mucho mejor andar "en automático" confiando al menos en los ángeles, que basarse exclusivamente en eso que llaman "razón", sin creer absolutamente en nada.

¡Un besote!

horacio r. dijo...

Excelente disertación sobre el apasionante mundo de la hipnosis...

Además es confiable y motiva a la reflexión, por varias razones, está bien argumentado y se basa en la propia experiencia además, de la autora...

Mis felicitacione sy un fuerte abrazo

Horacio R.

Por cierto Andromeda; ¿Qué es la hipnosis?

Andrómeda72 dijo...

Muchas gracias Horacio! No sabes lo que significa que esto te parezca bien para mi: nada menos que algo estoy haciendo bien en mi trabajo, más o menos ;-)

P.D: ahhhh, para saber realmente qué es la hipnosis, yo recomiendo a todo el mundo que se apunte a alguno de los cursos que lleva a cabo Horacio Ruiz en toda España. ¡Os certifico que no os arrepentiréis! :-D

Besotes!