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lunes, 14 de marzo de 2011

El aviso

El otro día, vi a uno que tenía la pinta, tal cual, del de la foto... No me asusté en absoluto, porque ya le conozco.

Se puso la mano encima de los labios, pidiéndome silencio...

Y le he hecho caso; la verdad es que no he hablado mucho durante las últimas horas, y menos sobre estos temas.

Alrededor mío, en España, todos los almendros han florecido ya... La hierba está verdísima, en todo el esplendor del mes de marzo. Han nacido flores por todos sitios: la Tierra se despereza, al margen de los asuntos de los seres humanos.

Y Japón soporta sobre sus hombros una agonía terrible.

Hace 45 años, sobre esta tierra en la que deberían estar ahora mismo floreciendo los sakuras, cayó la primera bomba atómica de la Historia. Se ve que ya se nos han olvidado las terribles imágenes de este acontecimiento, con el que prácticamente dio fin la Segunda Guerra Mundial...

Hace 50 minutos me llegó el siguiente teletipo: el nivel del agua dentro del reactor japonés afectado por el seísmo está casi vacío. ¿Qué va a pasar?

Que si el Haarp; que si las nubecitas extrañas; que si los Illuminati; que si los reptilianos.., ¡aaaahhhhh!

Todo es mucho más sencillo. Resulta que la responsabilidad es nuestra. Resulta que no es suficiente solo con enviar buenas energías y rezar a los ángeles. Resulta que, al margen de lo que realmente esté pasando, TODOS NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES.

"No se pueden tomar decisiones sobre la energía nuclear basándose únicamente en el accidente de la central de Fukusima": declaraciones de la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, hoy mismo.

¿No, verdad? Esto de Japón ha sido una fruslería.., un inconveniente sin mayores consecuencias, ¿es eso?

Pues nada: vamos a poner centrales nucleares hasta en las casas... En los tejados de nuestras tiendas, en los museos. ¿Así está bien?

No, hombre, no: voy a hacer la traducción. Lo que pasa es que estáis acojonados porque se acaban las reservas de petróleo, ¿a que sí?

Y no sabéis, claro está, de dónde vais a sacar ahora tanta la energía...

A estas alturas, Japón lucha contrarreloj para evitar una catástrofe nuclear. Hoy, una nueva explosión y un reactor seriamente dañado en la central de Fukushima elevó los niveles de alerta y acrecentó el temor de una fuga radiactiva. De hecho, la empresa operadora de la central nuclear, Tepco, informó sobre la posible fusión del núcleo de uno de los reactores de la planta.

Tepco también informó de que hubo un momento en que las barras de combustible quedaron totalmente expuestas, al bajar el nivel del agua que las rodeaba, cuando la bomba que inyectaba el líquido al reactor se detuvo, por falta de combustible.

Además de esta preocupante amenaza, la economía japonesa comenzó hoy a sufrir las primeras consecuencias del devastador sismo y el feroz tsunami. La Bolsa se derrumbó, y el Banco de Japón tuvo que inyectar en el sistema financiero 105 mil millones de euros para sostener la situación.

¿Han visto ustedes mucho anime japonés? Lo digo porque es extraño, pero en unos cuántos que ahora no voy a nombrar, he visto situaciones semi-apocalípticas que se parecían mucho, curiosamente, al ambiente que estamos viviendo en estos días.

Y que conste que no: que no estoy diciendo que esto sea el fin del mundo. A ver si me explico... Pero lo que digo es que aún hay más: todavía hay muuuucho más; esto no se ha acabado, señores: estamos viviendo tiempos inéditos.

Ayer estuve en Toledo, España, y vi sables, katanas y armaduras japonesas en el Museo del Ejército que se encuentra en el Alcázar de dicha localidad (edificio que vivió, por cierto, algunos de los más cruentos episodios de nuestra reciente Guerra Civil, por si hay alguno al que se le ha olvidado o quiere olvidarlo)... La Ciudad Imperial española estaba llena de japoneses por todos lados: todos con una cara de concentración, preocupación y tensión. Daba lástima verles.

Sufro por el país nipón. Sufro más de lo que aparentemente pueda parecer. Pero sufro más por todas las almas confundidas y llenas de miedo que veo pulular día tras día y pasar como zombies por delante de mis ojos.

El de arriba, el que juega con el fuego y con el átomo, me pide guardar silencio, y aunque ahora hable hoy aquí, lo estoy haciendo... Él dice que lo que está pasando no es nada: que es tan sólo un aviso.

Callaré, pero tengo que actuar para llevar a cabo el plan que me he propuesto, sirviendo con mi fuerza y con mi espíritu al mantenimiento de la bendita primavera que hoy, como hace millones de años, vuelve a despuntar con fuerza en todos y cada uno de los brotes de los sakuras de Hiroshima.

¡Besotes!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Andómeda, vos hablás de tu diablo y te cuento del mio,
mi diablo está sometido, hace muchos años aparecía al abrir un mueble
y me decía: no habrás esta puerta,
pero mi buen espíritu de confrontación hizo que abriera la puerta tantas,
pero tantas veces que mi Diablo hubo de buscar otro escondite.

Años más tarde eligió personas de mi entorno,
muy queridas y trató de hacerme la vida casi imposible,
pero mi buen espíritu de confrontación me hizo amar más intensa y entregadamente a esas personas
y mi Diablo hubo de irse.

Cuando estoy sola y aislada me pregunto donde está mi señor Diablo?
y lo veo muy pequeñito y desnudo y solo,
justamente como aparece en tu imagen,
mi pobre Diablo está vencido, no puede conmigo,
es que lo quiero intensamente, siento pena de su pobre espíritu, de su ruindad y su bajeza,
de su infelicidad y si Indominio.

Saludos mios solamente,
a mi Diablo no le otorgo el derecho de hacer nada a través mio.

Gloria