Coaching transpersonal


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miércoles, 27 de marzo de 2013

Planetas retrógrados: los errores de comportamiento



















Sí, sí, lo sé: llevo mucho tiempo sin escribir. El mes de marzo está siendo duro, debido a la retrogradación de Mercurio (el planeta que rige mi Sol y Ascendente), pero también debido a los aspectos tensos de Marte, mi piedra de toque, mi punto débil sin duda alguna. ¡Por no hablar del estelio que se produjo con esta lunación en toda mi Casa 6! Sé que quizá debería haber entrado y actualizado (o quizá no, jajaja). Pero estaba muy metida en mi misma, y este trabajo precisa de una mente clara y un espíritu afilado para poder desempeñarse. En otras palabras: cuando estoy "metida para dentro" apenas trabajo en mis temas holísticos (sí que llevo a cabo otro tipo de trabajo, pero no éste).

Sin embargo, como en esta dimensión todo negro contiene su blanco, y viceversa, estos días de reflexión e interiorización me han dado pie para darme cuenta de muchas cosas que van a servirme, creo (fíjate tú la ironía) para desempeñar mucho mejor ese trabajo holístico que tanto me llena y me apasiona.

Andaba yo este mes reflexionando sobre el tema del destino que se les presenta a las personas y que, indefectiblemente, queda reflejado en su mapa natal (o lo que vulgarmente casi todo el mundo conoce como "carta astral"). Estaba preocupada porque, como yo combino la astrología con el trabajo de regresiones y con los registros akáshicos, me he encontrado con múltiples y variadas combinaciones destinales, ciertamente muy duras. En algunas, la cosa verdaderamente se planteó difícil, y me resulta muy, muy complicado ayudar a las personas a comprender, afrontar y trascender sus temas kármicos, que es a lo que siempre trato de hacer. En otras ocasiones, obsrvo al personal como aparentemente siendo abocado a decisiones o comportamientos que yo prácticamente consideraría suicidas. Me cuesta mucho afrontar estos temas cuando se me presentan, pero ayudada por el cielo del mes (con mucho esfuerzo por mi parte) creo que he conseguido desapegarme un tanto de los resultados de mis trabajos.

Recordé por ejemplo la carta de un amigo: Sol-Venus en Aries, en la Casa 8. ASC en Virgo. Pero lo más alucinante es que tiene cuatro planetas, CINCO, retrógrados (ahí es ná). Cinco planetas en fuego y de los cinco, tres retrógrados.., más Mercurio en Piscis, que es un retrógrado que no me gusta nada de nada porque afecta muy directamente a la vida de la persona, y además es haaaaarto complicado de tratar. ¿Pero qué hiciste en una supuesta vida pasada, amigo?

Los otros tres retrógrados, en Leo, están sobre la Casa 12 (una Casa entretenida a más no poder). Urano, Plutón y.., ¡Marte! (gobernador de su propio Sol) en oposición todos ellos a Saturno en Casa 6 (en Acuario, obviamente). Quirón y Ceres también ocupan esta casa, otorgando más carga dramática al asunto.

Y el retrógrado que me faltaba, pues son cinco, es Neptuno en Libra (¡en Libra!) conjunto a la Luna en Libra (¡en Libra!), en Casa 2. Uhmmmm: mucha reorientación espiritual veo yo en esta carta, por ventura, claro está, y aunque no lo pareciera.

Los planetas retrógrados, en astrología kármica, representan algo así como "repetir curso". La persona se ha construido un entorno, unas circustancias para su actual encarnación (a nivel del universo mental que todos desarrollamos en nuestra vida), las cuales le van a permitir sacar a la luz y trascender, teóricamente, una serie de tendencias que no supo utilizar bien anteriormente. Las retrogradaciones siempre representan motivaciones o actos antiguos que han tenido que dejar una huella poderosa en el Ser que se reencarna. Estos actos, estas tendencias han cargado a la persona con un karma determinado, que en el caso de los retrógrados, se manifiesta de forma cuasi-imperativa.

Pero a lo que yo iba: a la trascendencia. ¿Se supone entonces que la gente con planetas retrógrados en su carta no tienen ninguna oportunidad de trascender? ¿Que lo tienen muy difícil, o que su destino ya está inexorablemente prefjado? Pues yo diría que depende. Si los retrógrados están relacionados en la carta por medio de aspectos favorables, como los tránsitos, el nativo tan sólo tendrá que llevar a cabo una especie de "equilibrio" en comportamientos dañinos (ojo, cuando hablo de perjudiciales, me refiero tanto para uno mismo, como para los demás) que pueden corregirse con facilidad. Estos aspectos positivos le van a dar a la persona la oportunidad de "pasar curso" con buenas posibilidades de éxito.

En cambio, aquellos planetas retrógrados que se encuentren afectados por cuadraturas, quincuncios, oposiciones, etc.., señalan que uno ya ha cometido por lo menos el mismo error dos veces. Y eso ya es algo más complicado, porque los fallos en el comportamiento del nativo se han quedado "anquilosados".., han echado raíces, con las posibilidades de que se repitan, como en el el Día de la Marmota, una y otra vez. La persona en estas condiciones no ha aprendido aún la lección, y se han dejado llevar por el ego, o han despreciado los valores ajenos más que los propios, o han atentado contra las leyes humanas y cósmicas, etc. Si los retrógrados están muy tensos, en mala posición planetaria, afligidos o son muchos y muy notables, personales y afectando Casas desgraciadas, ahí tendremos a la típica persona que se ha puesto a sí misma en una malísima situación, por culpa de sus errores pasados. Veo esto en una carta astral, y ya me doy cuenta de que el nativo está sufriendo en esta vida la dura consecuencia de sus pasados errores, sin remisión.

¿Sin remisión realmente? Bueno: como no soy protestante y, por el contrario, pienso más como los budistas (que creen que la compasión es la mayor de las virtudes), no diría yo tanto... De hecho, no tengo actualmente ninguna evidencia realista, experimental y fiable que me permita creer, en base a mi experiencia, que tales personas están condenadas a un destino jodido e inexorable. Además, hay muchos astrólogos que piensan como yo: que cuando mayores son las pruebas del destino a superar, mayor es la capacidad de redención. Evidentemente, los aspectos tensos entre los planetas lentos y rápidos suponen un reto mayor, porque literalmente la persona no comprende, se siente absolutamente atrapada en su existencia, no entiende que lo que está experimentando se debe precisamente a sus propios errores, y la ignorancia no es precisamente (como también dicen los budistas) el mejor caldo de cultivo para la trascendencia.

Así que, para todos los que me preguntan de qué me valen las regresiones, os lo confirmo: me valen, y de mucho. Gracias a ellas compruebo sobre el terreno (y también con los Registros Akáshicos) la concrección de los indicadores kármicos que leo en las cartas astrales, y soy capaz de comprender cómo, cuándo y por qué he metido la pata.., ¡yo, o los que me consultan!

Sin comprender lo que uno ha hecho hasta sus últimas consecuencias es imposible, o muy improbable, conseguir la trascendencia del propio destino o de las desgraciadas circustancias que nos afectan en el presente... Aunque uno tenga un karma físico o psíquico muy problemático, no debe (bajo mi punto de vista) desistir nunca en conseguir una mejora para su vida. La realidad es que no tiene por qué haber dolor y sufrimiento.., aunque de hecho, los haya siempre, por lo general.

Varios planetas retrógrados implican que la persona, por lo general, ha venido aquí con la intención de afrontar un karma bastante intenso, que la inclinará mucho hacia la introversión y la transformación. Los retrógrados que pueblan demasiado una carta astral animan a la persona a que liquide de una vez por todas las hipotecas graves que pueden pesar sobre su existencia. Pero la cosa no es tan dura como la pintan: si por ejemplo hay cuatro retrógrados que son planetas lentos, el individuo tendrá todas las oportunidades para cambiar sus inclinaciones, su forma de proceder y toda su orientación mental-espiritual, de tal manera que consiga disolver, por su propio esfuerzo, la mayoría de las implicaciones negativas que pesarían de otra forma sobre su destino.

... Hemos venido aquí con el propósito de seguir adelante, ni más ni menos. Y por mucho que la vida nos duela, en ocasiones ese dolor es necesario. Un karma complicado por la acción de varios retrógrados sobre diferentes áreas de la existencia puede provocar mucho, mucho dolor, pero la salida no es dejar de lado el mundo y limitarse a tratar de experimentar una existencia desapegada o "pseudo-espiritual". No: aquellas personas que cuenten con retrógrados importantes y tensos en su carta, y que parezcan impelidos a "desapegarse" de toda contigencia terrena, se verán abocados una y otra vez a la lucha y al dolor, mientras no afronten la vida. Sus destinos les obligan a enfrentarse al amor, a la armonía con el semejante, al entendimiento "aquí y ahora", en lo terreno y con todos sus problemas y deshaucios. No ganarán nada "dejándose llevar" por el "desapego" que, en última instancia, no enmascara más que desinterés, un profundo egoísmo, y falta de compromiso.

Pregúntate si eres capaz verdaderamente de escuchar y atender a los demás, o si sólamente estás mirándote continuamente tu propio ombligo. ¡ Quizás te sorprendas cuando renuncies a tus aspiraciones "espirituales" y te des cuenta de que todo aquello que ves en el prójimo, no son más que reflejos de lo que no quieres admitir en ti!

¡Besotes, buena Semana Santa!



miércoles, 13 de marzo de 2013

La culpa y la abundancia, senderos incompatibles

Ahora que Mercurio está retrógrado (por ventura, esto ya se acaba :-/), me he puesto a revisar varios de los casos que he tratado con respecto al tema de las posibles regresiones a vidas pasadas...

Y he llegado a una conclusión: la culpa (consciente o inconsciente) es una de las causas de nuestra más arraigada infelicidad.

Un terrible, tenebroso pero indefinido e inconsciente sentimiento de culpa es lo que puede estar bloqueando nuestro acceso a la plenitud en la vida. Son numerosísimas las personas a las que trato que se encuentran atormentadas por este auténtico calvario. Todas ellas, sin excepción, desarrollan el mismo patrón de conducta inconsciente: "soy culpable, y merezco ser castigado". Por si esto fuera poco, esta gente suele nacer en familias donde se les acentúa precisamente la sensación de que, efectivamente, siempre son ellos los culpables. Tienden a elegir nacer en el seno de familias con miembros de los llamados "tóxicos": gente que se aprovecha del exceso de sensibilidad de otros (en este caso, de los que se sienten culpables) para conseguir sus propios fines o, al menos, para descargar en estas fáciles víctimas propiciatorias parte de la frustración que los tóxicos acarrean.

Hay culpas y culpas... Hay gente que ni siquiera es capaz de perdonarse, a pesar de haber trabajado los sentimientos de culpa de origen kármico que acarrean desde otras teóricas vidas pasadas. En todo caso (se supere o trascienda el trauma que dio origen al sentimiento de culpa, o no), la persona suele venir siempre, indefectiblemente, con una brecha enorme en su autoestima. La frustración que le produce esta baja autoestima no resuelta se transluce en malas relaciones familiares y de amistad, debido sobre todo a una gran impaciencia e irritabilidad interior. Los demás, desde el exterior, les perciben como personas impacientes, que se irritan fácilmente, que tienen una voluntad dominadora y que se tratan de imponer a los demás. ¡Nunca suelen llegar a percibir realmente el problema de su baja autoestima!

A lo que voy: poseo actualmente el más absoluto convencimiento de que la incapacidad de una persona para disfrutar de la abundancia universal, en esta vida, se debe en muchísimas ocasiones a un trauma de culpa, que puede ser originado en alguna supuesta vida pasada anterior a ésta... Si esto ocurre, aparece en esta vida el autoboicot: personas que son siempre sus peores enemigos, y que sistemáticamente boicotean en su existencia cualquier posibilidad de ser más felices, más completos, más exitosos, más ricos o más plenos.

Aunque reconozco que muchas veces estos problemas están relacionados con algún tipo de trauma en la herencia familiar (en esta vida) de la persona, normalmente en cuanto he profundizado un poco, siempre he encontrado algún "hito" kármico que me daba la pauta para llegar a comprender, al fin, el origen pasado del problema. Como muchas veces demostró Brian Weiss en su excepcional labor de tantos años, si un sentimiento de culpa tiene su origen en una vida pasada, volvemos aquí con nuestro grupo de "almas compañeras" de viaje y evolución, para repetir los mismos sentimientos y experiencias no superadas.

En todos los casos que he tratado, he encontrado que la culpa y la abundancia están íntimamente relacionadas. No se puede manifestar abundancia en esta vida, por muchos rituales, decretos o peticiones que se hagan, si tienes un arraigado sentimiento de culpa extrema en tu interior. ¡Lo primero que tienes que hacer es liberarte de esa culpa! La vibración que hace que fluya el dinero es la misma que proporciona al mundo generosidad y alegría.., así que ya sabes, si lo que estás haciendo no te gusta, si tu trabajo te provoca infelicidad, puedes hacerte una idea de lo que tú mismo vas a acabar por atraer.

Así que era cierto: el perdón es la forma más rápida, fácil y certera de generar abundancia. ¡Pero no empieces por los demás! Aunque te parezca paradójico, lo primero que tienes que empezar es por ti mismo. ¡Libera la culpa, y ya verás con qué rapidez la abundancia empieza a entrar en tu vida!

Sé consciente: la culpa es el estado emocional más erosivo y desestabilizador para tu estado de ánimo... El remordimiento, aunque sea inconsciente, te impide centrar toda tu energía en ti, para el normal y completo desarrollo de tus actividades. La culpa te empuja constantemente hacia el pasado, impidiendo que te liberes y puedas, así, vivir de forma gratificante el presente. ¡Los responsables de la escasez en tu vida no se encuentran más que en ti mismo! La escasez no es más que una creencia, y como tal, puedes elegir aceptarla o no en tu vida. Lo que tú crees afecta al resultado (¡incluso, y sobre todo, por encima, con el tema del dinero!). Tus creencias sobre el dinero determinarán, en última instancia, si tienes o no éxito económico.

Todo cuanto he escrito sobre la abundancia, por cierto, puedes aplicarlo a todas aquellas áreas de tu vida donde te sientas "pobre" o "escaso" (en inteligencia, en estudios, en amor, en amistad, en trabajo, etc).

Ahora voy a resumir en tan sólo 4 puntos básicos todo cuando he dicho, para facilitar su comprensión. Analízalo, si gustas (Mercurio está ahora en un punto astral donde puedes hacerlo con enormes perspectivas de éxito), y luego me cuentas los resultados que has obtenido:

- El asco, o la baja autoestima, deriva de una mezcla entre el miedo y el odio hacia nosotros mismos.

- La verguenza y la culpa conscientes nacen de la mezcla entre el amor y el miedo.

- La culpa inconsciente (la que no sabemos que tenemos dentro) origina una creencia profunda de carencia interior, y genera escasez en nuestras vidas.

- El sentimiento de culpa inconsciente es aliviado por la persona proyectándolo sobre las personas más allegadas, que son las que nos reprochan.

¡Pues ya está! Y la única salida que nos queda es el perdón, incondicional y auténtico, pero no hacia el prójimo, sino hacia ti mismo.

¡Un besote!


viernes, 8 de marzo de 2013

8 de marzo: mujeres que trabajan en sí mismas
























... Hoy, en contra de lo que es habitual en mi, voy a escribir una entrada a este ya maduro blog exclusivamente pensada para mis amigas, clientas, compañeras, familiares, conocidas y otras tantas mujeres extraordinarias que han poblado y pueblan mi vida en estos momentos...

Porque hoy, sí, como casi todo el mundo sabe ya, se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora. Lo de "trabajadora" no es que me haga mucha gracia por la distinción (que yo sepa, la mujer ha trabajado siempre desde los albores de la Historia, le pese al manipulador de turno que le pese).., pero bueno, voy a tratar de centrarme en este lugar común para que podamos entendernos, que luego me voy por las ramas.

Servidora, que ahora mismo está muy contenta y feliz trabajando por su cuenta (y que dentro de unos minutos, va a prepararse para dar la iniciación de maestría a dos personas en Reiki) sabe muy, pero que muy bien, lo que es agachar la cabeza bajo el yugo de la servidumbre.

Pero lo de mis anteriores trabajos no viene al caso y, sin más, lo voy a dejar aparte, porque simplemente considero que es más de lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Pues lo mismo es que un mundo que no respeta a las mujeres es un mundo que no se respeta a sí mismo. ¿Sabías que hasta el 70% de las mujeres en todo el planeta aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida? ¿Sabías que más de 60 millones de niñas se casan en el mundo antes de los 18 años? ¿Sabías qué enorme porcentaje de hombres justifican la prostitución (femenina en su gran mayoría) de una forma o de otra?

No voy a caer en la demagogia fácil con este tema... Cualquiera que quiera informarse al respecto, sabe cómo hacerlo. Como digo, son pocos los días en los que yo hago distinciones de sexo ni aquí, ni en la vida "real" (tengo muy integrados mis componentes masculino-femenino interiormente, le pese a quién le pese). Pero hoy sí. Hoy es necesario. Hoy hay que hacerlo.

Esta mañana me he levantado de la cama, y me he dado cuenta de que era libre. ¡Inmensamente libre! De que me había librado al fin de ciertas cosas pesadas, muy densas, que me acongojaban por dentro. ¿Podrían decir lo mismo la mayor parte de mis hermanas? No lo creo: la mayor parte de la clientela que tengo es de sexo femenino. ¡En un apabullante 90%, al menos! Las mujeres vienen a mi como las gotas de lluvia sobre mi rostro esta mañana: como caídas del cielo. Y a todas ellas, ¡bienvenidas, porque ésta es vuestra casa!

No: no me voy a dejar caer en la demagogia fácil, no... Ya me cansé de todo eso. Lo importante es intentar transmitir la esencia del mensaje que quiero regalaros hoy.

Y este mensaje está, exclusivamente, basado en mi propia experiencia. Tengo que deciros, hermanas, que sé que en múltiples ocasiones os habréis sacrificado, trabajando fuera del hogar o no, por todos aquellos a quienes amáis. ¡Soy plenamente consciente de esa tan dura tarea vuestra! Habréis tenido que soportar enormes presiones de todo tipo, insultos, vejaciones, manipulaciones morales, abusos, etc. En todo caso, sé que se habrán pasado por el forro de los cataplines vuestra libertad, vuestra idiosincracia más auténtica, vuestro libre albedrío y vuestros deseos más íntimos y naturales.

No: no milito (ni quiero militar) en ninguna liga femenista de ningún tipo (es una trampa mortal, o así me lo parece). Conozco bien el alma masculina porque tengo muy presente y soy autoconsciente de todas las ocasiones en las que en el pasado he venido aquí como un hombre. No estoy escribiendo esto para culpabilizar a unos, para convertir en víctimas a las otras: más bien, todo lo contrario. ¡Mi intención es, simple y llanamente, liberaros a todos!

Así que voy a sacar un poco la lengua fuera y a gritar (a la manera de los maoríes) lo que hoy se me inspira: amigas, no se trata de hombres y de mujeres de lo que va todo esto. ¡Qué va! Se trata de la DUALIDAD que existe en el mundo, y de la integración o no, por amor, de esa dualidad en nuestras conciencias. No puedo negar la sangre derramada, las muertas a manos del yugo masculino, la violencia desatada contra la bendita capacidad creadora y creativa de la mujer, las injusticias y todo lo pasado. ¡Yo soy una guardiana del umbral de todo lo pasado, así que no es eso! Pero comprendo, y quiero haceros comprender que llega un momento en el que hay que dejar ir el dolor y mandarlo lejos, bien lejos. Los siglos, los milenios de humillaciones, de derrotas y de dolor, hay que dejarlos ir como farolillos de luz colgados en las alas del viento. De otra manera, no hay forma de trascenderlo, de superarlo.., ni de liberarse.

No hay por qué sufrir por amor: eso se lo digo a las románticas. No hay por qué sacrificarse por los que se ama: no así, eso se lo digo a las mártires de la vida. No hay por qué dejarse comer el terreno: eso se lo digo a las que olvidaron en el camino su coraje y su fuerza. No hay por qué ser como los hombres: eso se lo digo a las que son manipuladas y confundidas para que ejerzan como tales. No hay por qué ser como los hombres dicen que deben ser las mujeres: eso se lo digo a las manipuladas y confundidas de otro modo. No hay por qué tener hijos por obligación: eso se lo digo a las que se someten. No hay por qué agradar a los hombres: no más de lo que ellos están obligados a agradarnos a nosotras. No hay por qué asustarse de tener o no tener: mirad a los pajarillos, como dijo Cristo:

mateo 6:26
"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre Celestial las alimenta. ¿Acaso no sois vosotros de mucho más valor que ellas?"


Y yo os digo: ¿acaso no sabéis que vosotras sois capaces, desde los albores de cuando el mundo es mundo, de alimentaros a vosotras mismas por vuestra propia mano, y no sólo a vosotras mismas, sino a toda vuestra bendita estirpe?

Hemos sido, oídlo bien, hemos sido todas despojadas de lo más sagrado: no del trabajo, eso es una estupidez, sino de la conciencia de nuestro propio y soberano poder. Nos han contado "una de romanos", y nos la hemos creído. Y por ello la sociedad esta enferma: los mismos hombres están enfermos en su sagrada y bendita parte femenina, porque su sagrada y bendita parte masculina ha tomado demasiado poder y preeminencia y se les ha subido, como el vino malo, a la cabeza, y les ha hecho creer que podían llegar a controlar la vida, cuando ni siquiera son dueños de la hora de su propia muerte.

Una sociedad que impide, por ejemplo, la racionalidad de horarios para que las personas (ya sean hombres o mujeres) puedan ocuparse de sus obligaciones y compromisos familiares (a la vez que de los laborales), es (y llevo diciéndolo casi milenios) una sociedad profunda, tristemente enferma. Porque la familia es la célula de la sociedad, y aquél (o aquella) que no protege y sirve a lo más sagrado, que es la familia tal y como la naturaleza misma la pone de manifiesto en el mundo, es como si se estuviera envenenando a sí mismo gota a gota con una buena cantidad de cianuro en vena. ¡Asesinos de su propia estirpe, eso es lo que son!

Yo he muerto por defender los derechos de las mujeres. Sé de lo que estoy hablando. Y lo digo así, tan tranquila, sin que se me altere el pulso, sin dramatizar y sin mezclar aspavientos o sentimientos con la realidad. El que quiera creérselo, que se lo crea.., y el que no, es libre de pensar que a lo mejor me he vuelto loca: a mi me da igual; lo único que afirmo con rotundidad es que ha llegado ya el momento de dejar de lado las batallas y la sangre, y empezar a tomarse las cosas de otra forma. Es necesario crear un nuevo paradigma donde el Día de la Mujer Trabajadora no tenga razón de ser por anticuado e incongruente. Y llegará, llegará: porque puedo ver hacia atrás y hacia delante en medio de las sombras del tiempo: ése es uno de los dones que me han sido otorgados. Llegará ese día, no tengáis ninguna duda.., pero de nosotras depende que llegue más pronto, o más tarde.

No quiero extenderme mucho más por hoy. Para explicaros cómo se empieza con cosas simples, os aconsejo que jamás, JAMÁS permitáis que el hombre que está a vuestro lado (si es que ésa es vuestra opción) os insulte. Jamás permitáis que os falte el respeto, porque las divergencias en la comunicación nunca, nunca pueden ser una excusa para la descalificación, ni para tratar de ponerse por encima de vosotras. ¡Todas las elecciones, todas las formas de pensamiento, todas las actitudes son válidas y correctas en esta vida! En ningún caso la violencia justifica nada. No os dejéis comer el coco con que sois de tal manera o de tal otra: nadie tiene el derecho, sino el Absoluto que a todos nos engloba, en erigirse en juez de vuestros comportamientos, faltas, injusticias, errores, omisiones o caracteres... ¡Si ni siquiera lo que algunos llaman Dios culpabiliza a sus almas!

Elegid siempre, como compañero (insisto, si es que ésa es vuestra opción) a aquel que respete más vuestra propia libertad, vuestra propia naturaleza, y a vosotras mismas. ¡Nada más que eso tengo que decir!

Esperando que desterréis definitivamente de vuestras vidas a aquellos que se os intentan imponer de mala manera, sea en la faceta de la vida que sea (y ya sean hombres o mujeres), os mando desde aquí un enorme besote, porque me tengo que ir corriendo a trabajar.

¡Benditas seáis todas por vuestra bella naturaleza fuerte y generosa, mujeres!

lunes, 4 de marzo de 2013

Cabreados


























Ni se te ocurra.., ¡no lo hagas, ni de coña! ¡Jamás brindes tu vida al prójimo!

Párate a pensar ahora... Durante años, quizá siglos, quizá más aún, has estado otorgando a los demás más valor del que te otorgabas a ti mismo/a.

¡Error! No se trataba de eso. Nadie te ha pedido que te sacrifiques por los otros... Nadie te exigió que tuvieras que poner tú toda la carne en el asador, ni que fuera imprescindible comulgar con ruedas de molino.

¿Lo recuerdas?

Vuelve tu vista atrás. ¿Cuántas veces te has callado, cuántas veces has tenido que soportar el golpe? Si eres sincero/a, te darás cuenta de que muchas.., ¡muchas, muchas, demasiadas veces ya para no tenerlo en cuenta!

¿Dar tu corazón entero, como pone en esa foto? Tu corazón te pertenece. Tu vida, tu amor, tu libertad, tus alas.., ¡todo eso forma parte de tu herencia, y te pertenece!

¿Por qué tendrías que dárselos a alguien para que hicieran con ello "lo que les da la gana", según reza la fotografía de esta entrada de hoy?

Reflexiona: tú no has venido aquí a ser el/la cabeza de turco de nadie... ¿Por qué se lo permites? ¿Cuál es tu complejo, cuál es el pecado que crees que has cometido? Vuelve atrás.., piensa.., ¿en qué momento de tu historia empezaste a darles más credibilidad a los otros que a ti mismo/a? ¿En qué tiempo, en qué lugar las opiniones ajenas sobre tu persona, sobre tus comportamientos, sobre tu aspecto, sobre tus elecciones de vida, sobre tus cosas, empezaron a tener mucha, mucha más importancia que lo que tú mismo/a creías?

Párate un segundo en el camino, aprovechando que Mercurio y que Saturno andan retrógrados, y piensa.

¿Por qué demonios tendrían que saber los demás lo que te conviene? ¿Por qué deberían saberlo mejor que tú? ¿Quién les ha dado la vela en este entierro?

Cuando una persona otorga al otro más credibilidad que a sí mismo, pierde la capacidad soberana de gobernarse. Cuando dejas tu vida en manos ajenas, lo más normal que te puede pasar es que pierdas el control de la misma. Y no porque los demás sean malos, no: es porque es naturaleza esencial del ser humano el querer controlar todo lo que se le confía. ¿Por qué estimas que habrían de conocer mejor los demás que tú las necesidades de tu alma, aquello que es mejor para ésta tu encarnación actual? ¿Acaso les otorgas la categoría de brujos/as, maestros/as, gobernadores/as, jefes/as, dueños/as? ¿Y por qué, en virtud de qué? Todo el mundo puede dar su opinión.., ¡pero tú, sólo tú, eres el/la responsable de tus propias elecciones!

Después de mucho, mucho tiempo creyendo más en los demás que en ti, seguro que guardas un remanente impresionante de cólera, de ira y de frustración internas, del que probablemente todavía no has llegado a ser consciente... Estás atado/a de pies y manos, sujeto/a a las consideraciones que los otros quieran llegar a hacer sobre ti, según su propio criterio. ¡Atiende, algunos de ellos tan sólo van a darte consejos en su propio beneficio! Otros, mejor intencionados, quizá acierten.., pero te extraerán, con su consejo, quizá la posibilidad de equivocarte.., ¡y a lo mejor tú lo necesitas, equivocarte hasta enfangarte a conciencia en el lodo, para poder aprender y trascender tu propio cantar de gesta personal!

Así que no te asombres: es normal que estés cabreado (aunque también es posible que estés simplemente triste, porque aún no eres consciente de lo que te pasa). ¡Es normal que estés cabreada, que estés aburrido, harto! Si ahora has llegado a un paréntesis de tu vida en el que has empezado a darte cuenta de que, durante años, has estado ejerciendo de cabeza de turco para nada, bienvenido al club. ¡Somos el club de los cabreados, de los indignados, como ahora está de moda denominarlo! Pero no te alarmes: por mucho que te digan, no eres agresivo/a. Por mucho que quieran liarte, doblegarte, acogotarte, no es que algo en tu interior esté mal, que sea inconveniente o inadecuado, no... Simplemente, es que te has dado cuenta. ¡Es que ahora eres consciente de la manipulación, del engaño! De la sombra del Poder que ha intentado apoderarse de tu alma y de tu libre albedrío, en su propio beneficio. ¡Normal que la ira te posea!

Ahora lo sabes: no tienes por qué hacerlo. No tienes por qué someterte a las exigencias de los demás, a sus consideraciones, a sus insultos, a sus violencias, a sus rollos internos que no tienen nada que ver contigo. ¡Tampoco la tomes con ellos a saco, de repente! Recuerda: fuiste tú quién les diste ese poder hace mucho, mucho tiempo... Así que la responsabilidad, ¿de quién es? ¡Tuya, y sólo tuya!

Da media vuelta. Aquí, ahora: no lo dejes para mañana. Hasta a un grillo se le escucha: no se trata de hacer oídos sordos a todo lo que te digan...

Pero la elección está en tus manos. Tú eres el soberano.., tú eres la reina de tu propia existencia. Y nadie más que tú tiene la última palabra, en última instancia, sobre lo que hay que hacer o no hay que hacer.

... Así que destierra de tu lado, o no prestes atención, a los que te critican con dureza. No hagas ni caso a los que se burlan, a los que intentan manipularte. No te rindas a los que juegan el turbio juego de la zanahoria o del palo, o a los que te dan un día una de cal, y al otro una de arena. ¡Están jugando contigo!

Y tú, desgraciadamente, se lo estás permitiendo.

La realidad es que no has querido asumir tu propio poder, y por falta de confianza, por complejo de culpa, o por otras mil cosas, les has entregado ese poder sobre tu vida a algún otro que has considerado que debía tenerlo... Pero yo te digo, yo te afirmo: no hay nadie, NADIE EN ESTE UNIVERSO, más digno de llevar las riendas de tu vida que tú mismo/a. ¡Así que espabila, levántate de tu lecho de cenizas, y alza la frente, porque te lo mereces y hay dignidad en ti!

Puedes cabrearte, sí... Está permitido cabrearse, porque realmente llevas mucho, muuuucho tiempo aguantando el yugo, por ignorancia. ¡Ya lo sé, sé que no lo has hecho a propósito, sé que no sabías lo que estabas haciendo! Pero ahora lo sabes, y ya no hay excusas: ahora tienes que hacerte cargo. Así que libera tu cabreo (el abuso, el insulto, la manipulación, etc.., LA HAS PERMITIDO TÚ), y cuando lo sueltes, no permitas que nunca más (¡nunca, nunca más!) eso vuelva a ocurrir.

Toma ya hoy (nunca mañana, ¡no existe el mañana!) las riendas de tu propia vida, ¡y sigue adelante!

¡Besotes, y buenos lunes para todos/as!