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lunes, 28 de octubre de 2013

Baño de florecimiento con un sacerdote Q'ero

 
 
"Follow your own footsteps.
Learn from the rivers,
the trees and the rocks.
Honor the Christ,
the Buddha,
your brothers and sisters.
Honor the Earth Mother and the Great Spirit.
Honor yourself and all of creation"

"Look with the eyes of your soul and engage the essential"
 
Nación Q'ero.
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Verdaderamente hacía mucho, mucho tiempo que no me sometía a ningún ritual, excepto como oficiante... ¡Había llegado el momento! Ese momento en el que uno abandona todo lo que es.., su ego, su fuerza, su vanidad y hasta el nivel espiritual que haya alcanzado (o no). Simplemente uno se despoja: se humilla ante la belleza, verdad, amor y maravilla del Universo, y se deja hacer. En ese caso, las cosas no se buscan: vienen a uno como la lluvia sobre la tierra, como la primavera sobre los campos. Y aunque uno no esté del todo seguro de lo que ocurre, ni si es bueno o es malo (siempre con nuestros extraños conceptos sobre la realidad), o si va a servir para algo, o es una mera ilusión de la mente, uno va: sabe que tiene que ir, y ya está.
 
Eso me pasó a mi el sábado: que fui, y ya está. Fui con Ana (gracias por todo, Lanovia: estamos en deuda de amistad, como siempre :-)... Yo, la verdad, no tengo tantos conocimientos como Ana sobre los chamanes, ni peruanos o de ninguna otra parte. ¡Pero tenía fe! O confianza, como queráis llamarlo. Además, todo fue muy raro, curioso, sincrónico. De esto que "estás a punto de no hacer nada", y de repente todo el Universo conspira para que determinada cosa, encuentro, o evento, tenga lugar.
 
Acudimos a algo que se llama "ritual de florecimiento" con D. Luis Quispe Samata, un sacerdote andino q'ero... Los q'ero son una comunidad quechua que viven en Cuzco, Perú. La nación Q'ero, como cualquier cultura antigua que se precie, también tiene sus profecías, y sus chamanes son muy buscados desde hace tiempo por los apóstoles de la Nueva Era. Es curioso: yo jamás los busqué. No busqué a D. Luis (ni siquiera sabía que existía), pero este ritual vino a mi. Gracias a Inkarri (una gente, eso sí que es verdad, con la que he tenido algunas experiencias rituales muy satisfactorias) pudimos disfrutar, tanto Ana como yo, de una experiencia única, increíble (y gracias a los Apus, o vaya usted a saber quién, no nos cogimos una pulmonía, cosa bastante probable de coger cuando uno se "ducha" a finales del mes de octubre en Madrid, a plena luz del día y en una terraza XDXDXD).
 
Pero, ¿qué es un baño (literal, porque bien que nos bañamos en pétalos de flores) de florecimiento? Yo no tenía ni pajolera idea hasta el sábado, pero ahora puedo decirlo: es un ritual para "hacer florecer" a las personas, para limpiar su aura, proteger, sanar y atraer la abundancia (desde el punto de vista universal, no meramente económico) a sus vidas. He estado leyendo por Internet mil tips sobre estos "baños", pero les aseguro: nada que ver con lo que allí pudimos experimentar. Aunque piensen que no, servidora es bastante escéptica, y ha visto muchas tonterías en su vida. Pero aquello no fue una tontería: fue un ritual profundo, conmovedor, energético, trascendental. Los oficiantes, D. Luis y una señora que le traducía y de quién desgraciadamente no recuerdo el nombre, eran unas personas muy humildes, alegres y normales. Muy tranquilos, explicaron todo perfectamente a la concurrencia (dos hombres adultos y cuatro mujeres).
 
No voy a contaros el ritual punto por punto: quizá os resultara aburrido, o quizá siento en mi interior que se trata de algo muy íntimo, y que no debo hacerlo. Quiero comentaros, eso sí, que se me manifestó una sincronía curiosa: andaba yo algo preocupada porque debíamos llevar flores de distintos colores al evento, y no sabía cómo comprarlas (soy Virgo, al fin y al cabo, y me daba algo de vergüenza presentarme en una tienda de flores y pedirles un número exacto de cada color). En fin: me fui a coger el coche y allí mismo, delante de mi, al lado de unos cubos de basura (?¿?¿?¿).., ¡me encontré con dos ramos de flores de mil colores, depositados como una ofrenda en el suelo! Uno era de flores variadas: gerberas, siemprevivas, claveles y un enorme girasol (!!!), símbolo del Sol, de Leo y oriundo del mismo Perú, puesto allí en medio como una joya o una alerta, no sé... El otro también era alucinante: un "bouquet" gigantesco de azucenas (!!!!), enormes como estrellas abiertas, adornadas con hojas jóvenes de eucalipto. Así que ni Ana ni yo tuvimos que comprar flores: quien fuera o fuese me las había plantificado ahí mismo, a mano, por si tenía algún problema o duda con asistir al ritual, supongo...
 
Las azucenas son símbolos de pureza, amor sublime y elevado. También significa la paz, la divinidad y la inocencia. Asociada a la diosa Juno, aparece desde hace mucho tiempo relacionada con el Mediterráneo, y ha sido representada, por ejemplo, en los frescos cretenses del palacio de Cnosos. Según el Tarot Gitano, que entre sus simbólicas figuras incluye también a esta especie vegetal,
la azucena o lirio simbolizan la belleza, el amor, la pureza, la fidelidad, así como también la muerte y la resurrección. Se refieren a la felicidad espiritual, en contraposición a la otra imagen de "El Ramillete" (un bouquet de flores variadas como el que acompañaba a las azucenas), que simbolizan más bien la felicidad terrena y física.
 
Doy mi palabra, y que me caiga un rayo si miento, que ambos ramos estaban unidos con una cinta dorada y un "Espero que te guste" muy significativo... No estaban marchitas ni sucias: estaban plenas de belleza y esplendor, y como tal he dejado en mi casa aquellas que no utilizamos en la ceremonia, y allí siguen.
 
En cuanto al baño de florecimiento, fue mágico para mi en un sentido muy curioso: como digo, nos echaron agua, mucha agua fría por encima... Pero nada más empezar el ritual, noté cómo mi cuerpo comenzaba a arder interiormente, con un fuego inusitado. Fue increíble: frío femenino en el exterior, ardor masculino en las entrañas. Y digo esto porque de repente noté, literalmente, como si todos mis chakras se alinearan y de arriba abajo (atravesando el centro de mi cuerpo como una rara columna de energía, con todas sus fuerzas), se reincorporó a mi propia alma el espíritu de alguien que sé que he sido en el pasado. Ana me explicó, después, que los chamanes usualmente utilizan su fuerza para recuperar "pedazos perdidos" de las almas de las personas, que éstas necesitan para seguir su camino o para llevar a cabo alguna "misión especial". La misma noción se aprende en reiki: parece ser que algunas personas pierden partes de su alma en el camino, en la lucha, en el dolor, en la enfermedad, en la vida.., en las múltiples vidas. Yo no he tenido mucho contacto con este fenómeno, si os soy sincera: pero el resultado fue el que fue, y de repente noté tal fuerza, tal vigor en mi, que en medio del baño de agua fría me erguí más aún en mi propia estatura (no muy alta, por si acaso XDXD), y oí decir a la mujer detrás de mi, en castellano: "ay, tú no has dicho ni palabra, ni te has movido, has aguantado todo el chaparrón".
 
Sea lo que sea lo que me ha pasado, me he llenado de humildad y de reverencia ante el Ojo mismo de la Creación. Será que me he contagiado de la sencillez de D. Luis, que me ha poseído, además, su mirada dulce y cómplice, sus maneras muy, muy pequeñas, casi de niño. Vi que llevaba, para el ritual, una camiseta que ponía "a su servicio": una simple camiseta publicitaria de no sé qué marca de allá. Y entonces me enteré bien de que iba el asunto, y me rendí.
 
... No me resulta fácil rendirme, por eso estoy contenta, porque esta vez sé que lo hice bien :-)
 
Un beso a todos, un beso a todas.., que el Espíritu guíe vuestros pasos, y os ayude a comprender La Eternidad.
 
 
 
 

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