Coaching transpersonal


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jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Te estás robando el tiempo?

 
 
Buenos días: ¡¡ya he regresado!! :-) ¡Muchos de vosotros ya sabéis de mis andanzas durante tooodo este tiempo! Para los despistados o rezagados, tengo que decir que las vacaciones me han servido no sólo para aclarar mis ideas, sino para organizar todas las cosas que, a nivel espiritual y material, tenía pendientes (flecos muy complicados de peinar, bien es verdad). Acabé mi duro proceso de siete años donde, con una fiebre de 40 grados, lo empecé: en las inmediaciones del valle de Hecho, más allá de la Boca de los Infiernos (significativo, jajaja).., allí donde los túmulos de nuestros antepasados reposan para siempre entre la belleza increíble y casi inmaculada de los valles pirenaicos.
 
Vengo con ganas, dispuesta a darlo todo por mi trabajo: por vosotros, por el camino que quiero recorrer, por la Causa. Eso de la Causa sé que suena quizá un poco grandilocuente, pero os aseguro que, después de haberme recorrido más de 400 kms a pata durante este verano (que el día 21 llegará a su fin), vengo bastante, bastaaaaante más templadita y humilde de lo que me fui.
 
A mi alrededor sigo oyendo las voces de las personas que reclaman su sitio en este mundo... Estamos atravesando algo así como una "tormenta perfecta", y son muchos los que se sienten zozobrar. Las arremetidas del Poder (de todo aquello que pensamos que nos subyuga, que nos atrapa en sus redes, que no nos deja ser felices) siguen pegando con fuerza. ¡Inclemente parece la hoz de la desgracia, en estos tiempos que corren! El miedo nos embarga: miedo a perder todo lo que tenemos, aunque no sé si la cosa alcanza todavía el nivel de tener miedo a perder todo lo que somos. Lo digo porque ésa es la fase final, y me parece que aún no hemos alcanzado ese escalón (aunque visto lo visto, todo se andará).
 
De todas las cosas que escucho, de todos los dramas personales que no tengo más remedio que considerar, lo que más me preocupan es, obviamente, aquellas situaciones de exclusión social o de extrema necesidad que ponen a prueba la voluntad, la paciencia y la fe de mucha, mucha gente. Pero hay, además, otras cosas. Cosas que pasan más inadvertidas, pero que afectan todavía a muchísima más gente.
 
Una de las cosas que más suscita mis desvelos es la estruendosa y recalcitrante pérdida de tiempo de la que adolecemos en esta sociedad moderna y "avanzada", sin ir más lejos. Yo sólo hago una cosa: ver a gente ir de acá para allá con prisa, con desesperación, como si se les fuera la vida en ello. Y efectivamente, es que se les va la vida, porque este entorno impide (por su propia naturaleza) que nos detengamos a pensar, a sentir, a reflexionar sobre lo que sucede (sobre lo que nos sucede). A veces siento la tentación de creer que todo es una trampa, que no es casualidad. Que el engranaje nos sume aposta en una especie de "carrera" hacia ninguna parte. ¡Demasiadas obligaciones, demasiados compromisos, demasiadas cosas materiales a las que atender!
 
Pero cuando yo también me detengo a pensar, y el aire de la sierra me da de lleno en la frente (una cosa que refresca mucho, amén de aclarar las ideas), me doy cuenta de que, más que una especie de conspiración extraña, externa, que nos fuerza a andar todo el día para arriba y para abajo como locos, se trata de otra cosa. Bien es verdad que yo tengo facultades para engañar a mucha gente, si quisiera.., pero de lo que no soy capaz, es de engañarme a mi misma. Así que no tengo más remedio que admitir que lo que nos desvía del disfrute de nosotros mismos, de los nuestros, de la gente que amamos, de las cosas que nos gustan e incluso, de nuestro propio Objetivo de Vida, no es un Gran Hermano maligno y acechante que nos vuelve la cabeza del revés, no... ¡Qué va! ¡Somos nosotros mismos, nuestras propias tentaciones e ilusiones internas, que se nos presentan desde nuestro propio interior a lo largo del camino, desviándonos de nuestras auténticas metas!
 
Para tener una vida sana, para poder llegar a cumplir tus metas, es imprescindible que aprendas a gestionar bien tu tiempo. ¡No permitas que nada ni nadie te desvíe de tus verdaderas metas, de tus sueños, de tus objetivos reales! Puede que te estés "robando el tiempo" a ti mismo/a de una forma muy sutil, de tal forma que te sea complicado incluso para ti entenderlo y darte cuenta. Es posible que empieces a echar la culpa a gente ajena, o quizá a instituciones o a determinadas circunstancias de tu vida, de tu falta de tiempo... A tus compromisos, a tus limitaciones (¡pero recuerda que muchos de ellos, muchas de ellas, los has admitido tú!). Es fácil echar balones fuera, como siempre, pero párate a pensar un poquito. ¡Tan sólo un instante, anda!
 
¿Qué cosas de tu vida no te gustan? ¿Qué estás haciendo que no tiene nada que ver contigo? ¿Quizá estás dejando que el "qué dirán", el miedo, la conveniencia o la rutina te invadan? ¿Sigues tu vida como realmente tú quieres, o estás permitiendo que otros dicten lo que has de hacer con ella y lo que no?
 
Creo que, como comienzo de curso, es un buen ejercicio ponerse las pilas y tratar de responder lo más sinceramente posible a todas estas preguntas... ¡Piensa qué estás haciendo con tu tiempo de vida y si no te complace, cambia de rumbo mientras aún estés a tiempo!
 
¡¡Buenos días a todos y a todas!! ¡Un besote!
 
 

2 comentarios:

Eva dijo...

Por fin te vemos!!!! se te ha echado de menos.
Yo no tengo tiempo para nada porque soy una absoluta desordenada mental!!! y eso se refleja en el espacio físico, sé que tengo que limpiar, organizar, y encauzar, pero no llego a organizarme ni para ponerme a organizar!!!! Es frustrante, desesperante y agotador. ¿Dónde habré dejado la fuerza de voluntad... estaba por algún sitio? :D

fatima martin alonso dijo...

Gracias, wapetona! Me alegro también de poder estar aquí, y de compartir con vosotros todo mi tiempo... Es cuestión de creérselo, de organizarse, y de sentarse a elaborar una serie de prioridades... Y lo que tú dices, fuerza de voluntad, síiiiii! Y pensar, sobre todo, en uno mismo!