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jueves, 27 de septiembre de 2012

Los miserables: una reflexión sobre el 25-S.., en parte























Voy a escribir este post para pronunciarme en referencia a los últimos acontecimientos que estamos viviendo, y no lo volveré a hacer nunca más.

Hace muchos, muchos años, me leí "Los Miserables", de Victor Hugo. ¡Menuda novela, "gensanta"! No apta para depresivos, desde luego. En ella (por los que no la hayan leído) se plantea una dura dicotomía entre el bien y el mal, la política, la ética, la justicia y la religión. Para resumir mucho, mucho, la novela es una apología en defensa de los oprimidos, vivan en el lugar y momento histórico que vivan. ¡Recomiendo especialmente su lectura, y más aún en estos tiempos que corren!

Estoy atenta a las noticias de los distintos medios de comunicación (lo veo todo, me lo trago todo); presto atención a los que me cuentan lo que sucede al cabo de la calle; abro las orejas como un ciervo a las consignas y los rumores, a los susurros y las insinuaciones varias; y por último, utilizo mis dotes como un radar mucho más efectivo, mucho más afinado que los de los americanos, como diría mi suegro, oigan.

Gracias a todo este despliegue comunicativo, a este feed-back que establezco intuitivamente desde que tengo uso de razón con las capas más oscuras de la sociedad y del alma del hombre, sé perfectamente qué está pasando. ¡Pero a mi pesar, en contra de mi voluntad, para mi tristeza, sé que hay mucha gente que no se entera "ni del NODO"!

Ayer hablaba con una clienta y amiga... Me contaba una pequeña parte de los hechos acaecidos durante la tarde-noche del martes en Madrid. Eso no me alucinó: no sólo lo sabía, sino que lo había predicho antes. Y por cierto, mis predicciones no tienen nada de increíble: son tan naturales en mi como el día y la noche, como el ciclo de las estaciones. Lo que me impresionó, más bien, fue cuando me contó las reacciones que estaban teniendo algunos de sus "amigos" con respecto a los cambios que ella estaba experimentando últimamente... Mi clienta ha decidido no militar por más tiempo en el club de "los miserables". En otras palabras: ha decidido salir de su propia "miseria existencial", y dejar de considerarse una víctima de las circustancias, y tomar las riendas de su vida.

Sin embargo, parece que sus "amigos" no comparten su idea... No sólo se permiten, al parecer, el lujo de opinar sobre sus creencias personales (¿eso no era políticamente incorrecto, dijeron?), sino que incluso critican el hecho de que ella no haya querido tomar parte en las manifestaciones de la noche del martes en Madrid, por ejemplo (?¿).

... Hay dos tipos de miseria: la vital, y la existencial o moral. Nuestra sociedad está enferma de la segunda. Ha sido fácil, muy fácil hacernos olvidar a todos aquellos que alguna vez se sacrificaron para lograr que disfrutemos del nivel de vida del que hemos disfrutado hasta hace muy poco. ¡Qué corta memoria tenemos! Paralelamente, los que no están en el mismo saco de la Sociedad del Bienestar, pero que se mueren por estar, y que la conocen perfectamente y tienen noticias de ella, también se autofagocitan de envidia en un estado a medio camino entre el servilismo y la traición: nos ponen buenas caras y nos hacen reverencias por delante.., mientras nos hunden, si pueden, 10 centímetros de hoja en cuanto les damos la espalda.

No conviene olvidar a los que lucharon y murieron para que nuestras vidas fueran un poquito menos torvas, más cómodas y felices, menos miserables. Algunos, tan cercanos en el tiempo como hace tan sólo apenas 70 años, para no remontarnos tan atrás, a los tiempos de Victor Hugo. Somos rápidos en echar la culpa a los banqueros y los políticos, pero nos olvidamos de nuestro propio comportamiento, a intervalos miserable.., muy, muy miserable. Estamos sumidos en la frustración, en la apatía, en el desánimo, en la cerrazón, en la ignorancia espiritual (que nos hace, por ejemplo, rechazar formas de pensamiento distintas a las nuestras, formas de curación y de trascendencia prístinas e inigualables, por ejemplo).., y nos hacemos de cruces, criticamos y hasta nos cabreamos con aquel (en este caso aquella) que se atreve, que saca fuerzas de donde apenas las hay, que lucha a brazo partido por trascender su miseria.

¡Por que eso es lo que hay detrás de las críticas, de los reproches, de las insinuaciones! ¡Nada más que pura, negra y jodida envidia al no ser capaces de hacer lo mismo!

Ningún banquero.., ningún político se basa en otra cosa que en nuestra propia miseria moral para "sacar tajada", para aprovechar nuestros puntos débiles, nuestras flaquezas... Ninguna fuerza "negativa" ni demoníaca (¿saben ustedes, acaso, qué es realmente el demonio?) se aprovecha más que de nuestra propia inercia hacia el mal.., esa sombra que tan frecuentemente vemos en el prójimo, y que tanto, taaaaanto, nos cuesta ver en nosotros mismos. Y luego, nos quejamos: nos quejamos de que la felicidad nos evade, nos rehúye... Nos quejamos de parecer cargar con una cruz de maldiciones interminables a cuestas. Lloramos y nos lamentamos porque no viene a nosotros el amor verdadero, el hombre o la mujer de nuestra vida, por ejemplo. ¿Y eso, por qué será?

Pues claro: tengan en cuenta que, como dijo una vez Pasquier Quesnel, "para lograr abrir el corazón ajeno, es necesario abrir antes el propio".

La violencia tan sólo acarrea más violencia. La envidia es ese monstruo de ojos verdes que no nos deja dormir por las noches. A los desposeídos, a los que se sienten parte de la tribu de los miserables, hay que avisarles: no querráis ser como aquellos a quienes envidiáis, porque no sabéis nada de nuestra vida. Por ejemplo: he oído, en los últimos tiempos, voces contra Europa, reclamando "lo que es justo": una especie de vendetta retroactiva cargada, en realidad, de una envidia y un rencor siniestro. ¡Se alegran, interiormente o a voces, de que a Europa "le vaya tan mal"! Pero yo os digo: no seáis estúpidos. ¿Cómo os dejáis engañar tan fácilmente? Si queréis hacer algo, hacedlo mejorando lo presente, como dicen los viejos de por aquí. No caigáis en la misma trampa del consumismo barato; ah, no, perdón, que se me olvidaba: si es que ya habéis caído.

¡No tenéis ni idea de lo que significa el concepto de Europa! Y más aún.., ¿qué creéis que es Europa? ¿Es Europa un axioma trascendente? ¿Ha existido Europa alguna vez?

¿Acaso la conocéis tan en profundidad como para poder juzgarnos?

No querráis ser "el Califa en lugar del Califa"... El mundo no resistirá este envite si no cambiamos de rumbo.

Consignas, doctrinas, propaganda, maniqueísmo... Buenos y malos, pobres y ricos, esclavos y amos. "Los Miserables" está algo más que a la orden del día. Todos somos un poco como esos personajes de 1832, pegando saltos como tribus de monos entre las barricadas, intentando defender su cachito de terreno, su pequeña familia, su miserias cotidianas.

A mi no me extraña: somos unos cuántos ya los que hemos muerto "en vano", intentando defender aquello que creíamos justo.

Lo fuera, o no.

¿Y qué? ¿Acaso piensan que nos van a dar el Premio Nobel, o algo así?

Se hizo lo que se consideró que se tenía que hacer... Un gran armisticio a nivel mundial es necesario.

¡Debería ser necesario el armisticio antes incluso de desplegar las banderas de la guerra, por una vez!

... "Una sombra es el reverso de la vida de un ser humano".., escribió Victor Hugo, por aquel entonces...

Y tú, jodido envidioso/a.., ¿en qué bando crees que estás?


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