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viernes, 9 de marzo de 2012

Inmuebles: la energía de la compra/venta en tiempos de "crisis" Parte II

Continuando con la segunda parte del artículo de Marta Molas que, resumido, posteaba ayer, sobre la compra-venta de viviendas en épocas de crisis, aquí os dejo la segunda parte, a ver si os sirve tanto como comprensivamente hablando me está sirviendo a mi.

¡Buen fin de semana, sed felices y a algunos de vosotros os veo hoy en Expominerales ;-)!

¡A pasarlo bien!
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"Un poco más tarde, empezó el silencio. Se detuvo todo. Como si los ánimos ya no dieran ni tan siquiera para salir de visita. Incluso los oportunistas se retiraron a su parcelita con altos muros para no tener la tentación de abrir el cancelo y plantearse: "Comprar, ¿y por qué no?".


No tardaron en aparecer los consejeros y se esforzaron en convencerme que era una pena que me desprendiera de una casa tan bonita y luego explotaron el método de la lagrimita fácil, intentando conducirme por el camino del arrepentimiento: "la encontrarás a faltar, ya verás".


(...)


Y como por arte de magia se materializaron los que querían probar suerte. Son el tipo de gente que salta al vacío sin paracaídas, si se tercia; a veces, sobreviven a base de alimentarse de la desgracia ajena y otras, de golpes de suerte que a menudo les aportan grandes ganancias. Entre ellos se esconden los grandes depredadores, los especuladores. Esos sí que se alimentan exclusivamente del árbol herido.


Creo que en ese momento empezamos a visualizar la casa como un potente imán que atraería al comprador. Cerrábamos los ojos y nos imaginábamos que unos rayos invisibles recorrían el mundo tratando de encontrar a alguien que se enamorara de ella. De hecho, durante algunos meses, no ocurrió nada de nada, y tratamos de vivir el presente sin ninguna angustia, pero sin olvidar para nada nuestro objetivo de vender.


Entretanto, se personaron los locos más locos del hábitat terrestre en nuestra casa, y nos propusieron toda suerte de intercambios disparatados, contratos extraños y formas de pago desfavorables. Nunca acabábamos de cuajar nada con ellos porque siempre tenían algún argumento escondido que les disuadía en el último momento.


Luego se calmó todo y decidimos aceptar que la afirmación "ahora no es buen momento para vender" resultaba difícil de cambiar. Y entonces ocurrió el prodigio: las agencias inmobiliarias, hartas de tanta pasividad, lanzaron sus tentáculos por todo el planeta y atrajeron una procesión de ciudadanos extranjeros con ganas de quedarse por cuatro chavos con algún pedacito de un país en venta.


Lo curioso del caso es que, ahora, no sólo hay que negociar con los compradores, también hay que luchar con algunas agencias que tratan de hincar el diente a cualquiera que tenga una cuenta con unos cuántos ceros, y se desviven para intimidarte, arguyendo que los precios bajarán más, para que vendas rápido y mal.


Y ahí andamos, espectadores curiosos y anonadados de tanto tiburón y tanto oportunista, tanto loco y tan poca seriedad, esperando ese flechazo que une a alguien con una casa. Maravillados antes ese racionalismo imperante que no deja paso al enamoramiento hacia un proyecto, o que postpone la posibilidad de vivir ahora lo que uno quiere vivir. Y observando, con sumo deleite, el efecto de la atracción creciente que ejerce nuestra casa.


Alguien me contó que las casas eligen a su dueño. Lo cierto es que el efecto imán empieza a resultar incluso molesto. Me gustaría que mi casa escogiera pronto a su próximo habitante, espero que sea de las decididas y que no le dé por dudar o pensárselo mucho. Le hablo y le digo: "Gracias por todo, ers una casa preciosa, pero decídete a encontrar un dueño porque yo ya he empezado a embalar mis cosas".


Ahora sólo queda ver si aún debo aprender algo de todo esto. Si ya me quedó la lección clara, no dudo en que pronto le diré adiós a mi hermosa casita blanca. Un adiós que se ha prolongado por atreverme a querer vender en tiempos de crisis".

1 comentario:

ALEX dijo...

ÉSTO ES TAN TERRIBLEMENTE IGUAL A LO QUE VIVO DESDE HACE 1 AÑO Y MEDIO,QUE ENTRE RISAS Y ANGUSTIA,RESURGE UN DESTELLO DE ESPERANZA, PORQUE SE QUE NADA DURA PARA SIEMPRE Y NUESTRAS CASAS SERÁN PRONTO,LAS CASAS DE OTROS...Y NOSOTROS VOLVEREMOS A PLANTAR OTROS ÁRBOLES EN EL NUEVO LUGAR.GRACIAS POR PONER EN PALABRAS LO QUE A MUCHOS NOS PASA,AÚN DEL OTRO LADO DEL MUNDO.