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martes, 3 de enero de 2012

Historias de la luna mala

Cuentan los sabios de la India que, de vez en cuando, la Luna es devorada por la cabeza de un dragón enorme... El atacante, un demonio inmortal, engulle de tanto en tanto al astro nocturno, provocando sus eclipses. Los drávidas del sur de la India dicen que quien ataca a la Luna no es otro que el dios Shivá, el Destructor. Otros, que consideran la Luna como un planeta de realeza, afirman que no tiene planetas enemigos: es Parvati, la Madre Divina, la de las sandalias de plata.

Desgraciadamente debe ser kármico (sé que lo es), pero de todas las cartas que he podido ver a lo largo de estos años, tan sólo unas pocas contaban con una Luna "como Dios manda". La Luna, para los indios, es la madre, pero también la mente, la psicología personal, etc. Hay médicos jyotish en la India que son capaces de analizar cómo nos relacionamos, nuestra profesión, inclinación sexual, capacidad de supervivencia, adicciones, personalidad y salud, tan sólo con la posición de nuestra luna en la carta astral. De esta manera, pretenden subvertir las tendencias que influyen desde nuestro interior subconsciente para que actuemos en contra de nuestra propia naturaleza, lo cuál, para los astrólogos védicos, es una especie de insulto al sentido común.

No niego que esto es agotador... Para mí resulta agotador estar luchando continuamente contra las tendencias subconscientes propiciadas por una Luna en mal estado. Y lo peor no es eso: lo peor es que atrae cosas, personas, situaciones y entornos acordes con su propia maleficencia. Ciertamente, tengo que confesar que hay momentos en que no lo soporto. Me dan ganas de matar, o de largarme lo más lejos posible, para no volver. Y es que una Luna maléfica, como la mía, da por ejemplo una propensión inconcebible a verte afectado por la presencia de los "putos locos", como yo les llamo, dentro del ámbito más íntimo, de tu propio hogar y de tu familia. Lo peor, sin embargo, es cuando te das cuenta de que los "putos locos" no son sino una parte muy dolida y dañada de ti mismo, y aprendes que no vas a poder librarte de ellos tan fácilmente. Lo mismo pasa con los manipuladores, los extraños, los mentirosos o los degenerados que van desfilando, uno a uno, por tu vida, aparentemente sin orden ni concierto: todos, todos ellos, no son más una parte muy oscura de ti (como cuando la Luna está oscura), y de la que no vas a poder liberarte a menos que la trasciendas, con mucho esfuerzo y aún más suerte, mucha suerte. Cuando la Luna está maléfica o afectada en la Carta Natal, todo está patas arriba: para los astrólogos védicos es más importante que el Sol mismo, y si ya está fuerte y maléfica, como la de servidora en mi rádix, apaga y vámonos.

Intratable: es una cosa intratable lo de la Luna, generalmente... Sobre todo porque afecta a los sentimientos más íntimos, que tienen como fuente primordial de manifestación la Casa y el Signo donde la Luna se halla. Encima, también tiene que ver con las historias del pasado, que vuelven repetidas una y otra vez. Hay astrólogos que defienden el hecho de que heredamos el karma de nuestros antepasados (yo no soy de esa opinión, pero bueno), y que a través del análisis de una carta determinada, llamada Khavedamsa, podemos averiguar la parte de karma que te toca de herencia por parte de la familia de la madre... Alucinante: pero aunque fuera capaz de hacerlo, no creo que lo hiciera; ya tengo bastante con lo más normalito. El tener una Luna como la mía es un auténtico suplicio: no se lo desearía ni al peor de mis enemigos, en el caso de que se manifestara externamente, porque mi peor enemigo siempre soy yo.

Desde jovencita he tenido miedo a volverme loca: contaba con motivos sobrados para temer eso, dadas las manifestaciones alucinantes de mi entorno más inmediato, aunque cuando era más inexperta, por supuesto, no comprendía bien todas estas cosas... Dicen que hay madres que, al perder a sus hijos, pierden también completamente la razón, y es algo que no me extraña en absoluto. Creo que hay otras que sufren, aquejadas del mismo mal, cuando pierden a su esposo; y si el drama incluye ya la pérdida total y conjunta de la descendencia y del esposo, apaga y vámonos. Pero que quede claro, por si acaso, que no sirve de nada quejarse. Miren: por mi experiencia, no gasten energías en eso. Da lo mismo. Cuando la luna está muy afectada en la Carta, de nada sirve intentar hacerlo por las buenas ni por las malas. Lo único que he descubierto que provoca alguna mejoría, si acaso, es independizarse lo más posible de la fuente de nuestro mal rollo. Y no me refiero a independizarse materialmente, no: me refiero a la independencia emocional más bien. A no dejarse manipular, lloriquear, abusar, insultar, atacar, etc, etc, por aquellos que "teóricamente" más nos aman. Las personas que tenemos una Luna maldita usualmente damos con gente que utiliza con nosotros (o lo intenta) la técnica de la zanahoria y del palo. Hay que descartar radicalmente esa fea costumbre, y no darles más explicaciones de las que se merecen. Eso de que "quién más te quiere, te hará llorar" es una perversa filosofía de la que reniego absolutamente, y que recluyo al ámbito oneroso de series como "Cuéntame cómo pasó" y algunas otras lindezas de similares características... En mi mundo, quien te ama no te castiga ni te daña, al menos no habitualmente y a propósito. Todo lo que se salga de ese concepto básico y muy natural me parece peligrosamente enfermizo.

Sólo tú eres responsable de tu propia vida, de tu propia felicidad. Has de ser suficientemente autónomo, sereno y arraigado como para aferrarte a tus propias convicciones. ¿Qué pasa si los demás no están de acuerdo con la forma en que lo llevas, con la forma en que te manejas en la vida, con tus elecciones primordiales, con tus gustos, motivaciones, formas de estar y de vivir, o entornos autoelegidos? Pues no pasa nada: absolutamente nada.  Déjalo pasar sin ira ni rencor, pero déjalo pasar. Algunas amigas mías terapeutas me lo han dicho: "Fátima, con esa luna tuya, lo mejor es que aprendas a recibir". Y es verdad: tengo tendencia a querer hacerlo todo yo sola, pero eso no es ya necesario. La buena diosa Hathor, la de los cuernos de vaca, nos enseña a abrirnos para recibir, cosa que incrementa extraordinariamente la intuición (algo que tiene que ver mucho, pero mucho también, con la Luna), así como la energía propia personal y la facultad de entregar a otros.

Cuando uno gasta toda su energía en otra persona, o en muchas otras personas, se queda vacío. ¡Es lo normal! Se queda inerme, como sin vida. Algunas veces es necesario hacerlo, y eso está bien, pero hay que tener mucho cuidado con dónde, cuándo, cómo y por qué. Y también con a quién, por supuesto. Si esto no es equilibrado con receptividad, el flujo se bloquea: sólo damos, pero nada recibimos a cambio. Y eso no es bueno, nada bueno para nuestra luna. A las lunitas malas no hay que castigarlas, sino por el contrario, hay que mimarlas en exceso, porque nacen ya tulliditas y cualquier cosa las enrabieta. Y no hay cosa que enrabiete más a la Luna que exprimirla a tope, hasta las últimas consecuencias. Recibir es precisamente la esencia de la energía femenina, de la Luna, y significa permitirte abrirte para recibir con gracia y gratitud. Todo lo demás son cuentos de calleja, por parte de los que tanto y tantísimo "nos aman". Porque amar es dar y es recibir, pero no hay que olvidar nunca, jamás, la importancia de la segunda premisa de esta maravillosa ecuación.

¡Ay luna, lunera, cascabelera, y qué duquitas nos das algunas veces!

2 comentarios:

Luz dijo...

Hola Andrómeda!!!

Me ha encantado lo que escribiste acerca de una Luna en mal estado. Siempre he dicho que el planeta que menos me gusta de mi carta es mi Luna, que no está mal.... SINO LO QUE LE SIGUEEE DE MAL!!!

Primero que nada en el signo de Virgo, en casa V, opuesta a Venus en Piscis en casa XI, cuadrada a Júpiter y a Neptuno en casa VIII. Trígno a Marte en c.IX y a Mercurio en c.I y siendo muy amplios en cuanto al criterio de las orbes tambien en trigono a Saturno en c.I. Cómo podrás darte cuenta está muy aspectada y en efecto es el planeta más aspectado de mi carta natal.

Y coincido contigo, nunca averiguaría acerca del karma familiar que trae esa Lunita Mía que no me lo quiero ni imaginar!!! Que me basta y me sobra con lo que se me presenta en la vida diaria como para ponerme a ver las vidas de otros o las vidas anteriores de esa Luminaria en mi radix.

Así o mas fregada mi pobre Luna?

Te sigo leyendo encantada y aprendiendo mucho!

Un Abrazo
Luz

Andrómeda72 dijo...

Hola, querida: feliz año, nuevamente, espero que estés muy bien!

Verás: de tus posiciones, el trígono a Marte, Mercurio y Saturno me parecen más bien positivos... La Casa 8 es lo que me parece mucho más preocupante. Eso sí, tendríamos que analizar la carta entera, porque puede haber muchas cosas muy, muy influyentes. Por ejemplo: no he hablado sobre la teoría de los grados de tu Luna, que es muy importante en védica. ¡Seguiré con ello otro día!

Y yo sigo escribiendo.., y aprendiendo cada día con todo lo que vosotros me contáis.

¡Un besote, hermosa! :-D