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jueves, 14 de abril de 2011

Las Tablas de la Ley

"Prosperidad, fortaleza, triunfo... La Fuerza de Dios está contigo. Ocúpate de utilizarla para la protección de los débiles, para construir el refugio de los lastimados. Armoniza tus pensamientos y tus potencias, y sé magnánimo con tus hermanos, como Dios lo es contigo".

Ángel número 43 de la Cábala, Veuliah

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Ayer estuve visitando, porque pasaba por allí, la conocidísima iglesia del Cristo de Medinaceli, en Madrid. En las paredes, unas pinturas murales de brillantes y vivos colores, de estilo bizantino, mostraban diversas escenas relacionadas con pasajes de la Biblia. Me llamó poderosamente la atención, en particular, un enorme, gigantesco seraphim que, arriba y a la izquierda, desplegaba con potencia sus seis alas, a la manera del de la foto, como si se hubiera convertido en un guardián intemporal de todos los que asistieran a dicho templo.

Casi instantáneamente, me acordé del ángel número 43 de la Cábala, cuya máxima he puesto, más o menos, al principio de todo. Es una energía que afirma que todos nuestros actos buenos pesan muchísimo más que los malos, y por lo tanto, es considerado como un ángel de perdón. Veuliah preside la paz y ejerce influencia sobre la propiedad de imperios siempre legales (por ejemplo, sobre las grandes organizaciones, siempre y cuando sean todo lo "limpias" que pueda esperarse de ellas). Se le llama "Prosperidad" y "Rey Dominador". Este ángel, perteneciente al Coro de las Virtudes, otorga la victoria sobre el "enemigo" (que siempre acaba siendo uno mismo); la liberación de las dependencias malsanas; la fuerza para apuntalar todo lo que se tambalea en nuestra vida; y una poderosa protección a todos los niveles.

Casi uniendo una cosa con otra, curiosamente allí, paseando dentro de la iglesia (que a mi, personalmente, no me parece un lugar amenazador ni de coña; debe ser que en otra vida he sido fraile), me acordé de los famosos 10 Mandamientos, lo que en mi época llamaban aún los catequistas Las Tablas de la Ley. Será a lo mejor porque venía de entrevistarme con abogados, quién sabe, pero empecé a darle vueltas al asunto, y a pensar que qué tendrán que ver las churras con las merinas; es decir, que la Iglesia habrá hecho sus más y sus menos, como todo el mundo en esta bendita tierra, pero que eso no es óbice para no darse cuenta de que una gran mayoría de sus preceptos siguen (o más bien, deberían seguir) aún vigentes.

A saber, los Diez Mandamientos por ejemplo, que por si alguien lo ha olvidado, se resumen en dos (amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo).., cosa que me parece de una ética y además, de una lógica impecable. Desgloso aquí los Mandamientos tradicionales:

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2- No tomarás el nombre de Dios en vano.
3- Santificarás las fiestas.
4- Honrarás a tu padre y a tu madre.
5- No matarás.
6- No cometerás actos impuros.
7- No robarás.
8- No dirás falso testimonio ni mentirás.
9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros (yo más bien digo "no cometerás adulterio").
10- No codiciarás los bienes ajenos.

Ustedes pueden pensar lo que quieran, que para eso son libres.., pero a mi, personalmente, este decálogo de conducta (porque es lo que es) me parece de una autoridad moral similar o superior incluso al enunciado por Mikao Usui en sus cinco leyes de la ética Reiki.

¿Cuáles serían los mandamientos que vosotros habéis vulnerado? ¿Os dáis cuenta, los recordáis?
Yo sí. Uno por uno y perfectamente. Debe ser la sentencia de Plutón retrógrado ;-)

Hay una Ley que prevalece por encima de las leyes de los hombres... Hay una Ley que todos sabemos cuál es, al margen de credos, religiones, formas, apostasías, rollos macabeos y plutonazos varios. Hay una Ley que nos permite saber qué es correcto y qué no, qué es justo y qué no, qué está alineado con la Voluntad, y qué no.

... Y el que no quiera darse cuenta es porque no desea saberlo, reconocerlo y admitirlo en su propia persona, y se busca excusas varias para marear la perdiz o sacar los pies del tiesto.

Sugiero que se lean estos Diez Mandamientos con atención, con la mente lo más abierta posible... Con el espíritu lo más claro y racional, lo más permeable a nuestra propia condición humana. ¿Hay algo en ellos, en estas Tablas de la Ley, que resuenen dentro de vosotros con furia serafínica?

En fin.., espero que no me castiguen los Hados, y me vuelvan a poner por decimotercera vez en la TV esta próxima Semana Santa, la de Moisés liberando al pueblo elegido.., que me pueden dar las cincuentra y siete cosas, todas ellas juntas XDDDD.

¡Besotes, serafines y serafinas varios!

P.D: a los que estéis en Madrid, os sugiero visitar la talla de Jesús de Medinaceli, "el de la Sentencia", en la iglesia del mismo nombre... Se trata una talla sevillana preciosa, que será seguramente apreciada por todos aquellos que gusten del arte.., credos y religiosidad aparte ya, que en eso no me meto.

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