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viernes, 23 de julio de 2010

Experiencias en el Otro Lado

No os asustéis por la foto de la entrada de hoy. No es que me haya dado por lo siniestro como a las hijas de Zapatero, no... XDDDD

Es que no he encontrado ninguna imagen mejor para ilustrar la experiencia que quiero narraros a continuación.

Yo nunca he sido especialmente forofa de los ángeles, hadas, elementales y otras yerbas... Más bien los consideraba una especie de "arquetipos mentales" de la gente. Pero no sé; quizá esté equivocada, y tenga que reconsiderar mis creencias a partir de este momento :-)

Quien ha "visto" esto que os comparto no estaba afectada de ninguna manera por drogas o alucinógenos; ni estaba enferma, ni soñando, ni tiene problemas mentales... Sí estaba imbuída, por llamarlo de alguna forma, de una intensa emocionalidad en aquellos momentos.., cosa que, seguramente (que me pienso yo) fue lo que facilitó que se "catapultara" hacia ese especial estado alterado de consciencia...

Cada cual que juzgue según su criterio: yo me remito a postearlo aquí.

¡Buen fin de semana!: pasadlo requetebién :-)
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"De repente dejé de sentir la habitación. No veía nada de lo que hay en ella, aunque mantenía, según creo, los ojos abiertos.., pero tampoco estoy muy segura. Me desplacé por el típico túnel ése que sale en las películas, y que jamás antes había visto. Me movía sin hacer esfuerzo: no sentía fricción, ni rozamiento de aire alguno; nada. Ni siquiera parecía flotar: era como si el entorno y yo no estuviéramos separados, como si fuéramos, poco más o menos, la misma cosa. No distinguía ninguna forma, ningún contorno que proviniese de mí. Pero me sentía viva, consciente, pensante, y sobre todo, sabía, absolutamente, con total convencimiento, que yo era yo.

Me acerqué progresivamente a lo que parecida la salida del "túnel", sin hacer ningún esfuerzo... El tiempo que tardo en explicarlo es muchísimo más largo que el que tardé en acercarme allí. Eso, en caso de que hubiera tiempo en aquel extraño lugar.., porque la impresión es que todo sucedía a la vez, de una forma que no consigo explicarme.

Una vez en el "borde" de aquel agujero, reconozco que vacilé y sentí miedo. Al otro lado no había más que luz: una luz intensa, lechosa, completamente blanca, y me extrañó no deslumbrarme. Pero qué más fuera aquello, no puedo comprenderlo. Me quedé parada a medias en mi movimiento, por llamarlo de alguna manera. Y entonces fue cuando lo vi: me pareció un hombre, pero no podría jurarlo. Era enorme, completamente blanco, o transparente, o ambas cosas. Más bien de una blancura inmaculada, que transparentaba todo su ser. En definitiva: como si el ser estuviera hecho de luz. Recuerdo haber percibido como si tuviera alas. No sé si lo he imaginado, o si era así como yo le veía, o si de verdad las tenía. Pero sé que me sonrió: claramente me sonrió, y me habló sin palabras. Alargó la mano, animándome a salir fuera, en la luz radiante. Pensé que le conocía.., es como si mi alma le hubiera reconocido. ¡Me era tan, tan familiar!

Había más como él o ella.., a ambos lados; era como si se hubieran apartado para dejarnos pasar. La mayoría me eran ajenos, y me miraban con cierta curiosidad, pero desapasionadamente, incluso con cierta indiferencia amable. Yo también les miré, me devolvieron la mirada, y algo nos dijimos, o algo comentaron entre ellos, pero no lo recuerdo. Sí que recuerdo, por el contrario, que mi guía (o lo que fuera) me dijo claramente, sonriendo abiertamente "¡Sin pecado!", como si estuviera muy contento y satisfecho, pero por mi presencia o por mi actitud. No sé. No lo comprendí bien en ese momento, y todavía me cuesta comprender qué ocurría. Me señaló hacia abajo (¿era de verdad abajo?), y entonces vi como si en el suelo se abriera un agujero negro. Absolutamente negro: la cosa más negra y más profunda que he visto en mi vida.

Vi cómo bullía allí él. Sabía que era un alguien semejante a los otros, pero más grande y negro. Absolutamente negro. Vi como alguna extremidad de su cuerpo, lo que me parecieron alas y plumas oscuras, pero ya digo: igual es que yo quería verle de aquella forma, y realmente no era así. ¡Todo es posible! Mi acompañante, que no soltaba mi mano, me animó y yo, sorprendentemente, grité al agujero "¡Ángel!". El ser se removió, y yo repetí "¡Ángel, enséñame tu luz!". Y eso fue increíble, porque entonces sí que salió desde abajo (o lo que parecía abajo), no sin algún esfuerzo por su parte. Se desplegó completamente delante de mí, y era gigantesco, descomunal. No sentí absolutamente ninguna emoción negativa (¿quizá lo esperaba?), y me fijé en que, según se erguía e iba saliendo del agujero, cada partícula de su cuerpo se volvía del mismo color, de la misma luz blanca, y aparentemente de la misma naturaleza o materia luminosa que los de sus "compañeros". ¡Hasta que se quedó, completamente blanco, luminoso, erguido delante de mí!


Me miró y yo le miré. Le reconocí, y entonces me di cuenta de que había pensado antes muchas cosas sobre él, pero que nada de todo eso valía. Me di cuenta de que había estado equivocada durante todo este tiempo. Que era de alguna manera imprescindible y que sin él, la vida no podría ser lo que es. Que "los suyos" le trataban como a un príncipe; que era más y mejor que muchos de ellos. Que no anidaba el mal en él, y que yo no no había comprendido hasta entonces, acerca de su naturaleza, casi nada en absoluto, a pesar de que yo pensaba que dominaba el conocimiento de su esencia. Estaba lleno de una sabiduría que me es imposible de transmitir o explicar. Fue extraño: como si todas mis creencias, mis límites, mis fronteras se borraran. Todos mis esquemas mentales, durante un tiempo, que no sé cuánto fue, se vinieron abajo. Comprendí que estaba haciendo un trabajo duro, incomprendido, y poderoso, y que yo debía cambiar mi escala de valores si quería continuar evolucionando, porque lo que yo pensaba no valía nada, y ya había llegado el momento de conocer la verdad.

No recuerdo mucho más... Todavía estoy pensando, intentando explicarme a mí misma qué significa todo esto. Estuve varias horas entre este mundo y aquel. De hecho, tengo que decir que no deseaba regresar, pero tengo conciencia de que alguien me trajo de vuelta. ¿Qué habría pasado si me hubiera quedado allí? Nada malo, probablemente, pero no era mi lugar.., al menos todavía. Quién sabe lo que todo esto querrá decir..."

1 comentario:

Anónimo dijo...

No quiero ni puedo forzarme en analizar…….

Pero ahí algo digno de mención………. Te acuerdas del análisis del Blanc y negro que hice para acuario…………
Sin uno el otro no puede existir………… uno absorbe todos los colores el otro los rechaza……….
El negro es mas puro y mas denso al cobijar en el a todos……..
El blanco es blanco por que no se deja contaminar…
Cual crees tu que es mas pleno……..???????
besituuuus