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lunes, 5 de abril de 2010

El hombre de las pupilas de hielo

Saludotes: después de la resaca de la Semana Santa supongo que tod@s andáis tan bien como os dejé... La verdad es que pensaba escribir hoy la segunda parte (y aclaratoria) de la Tabla de Esmeralda.., pero he sufrido otro de mis sueños "raros", y no me voy a quedar tranquila hasta que hable de él un poco, al menos.

Como me ha dejado así, pensando, transcribo más o menos lo que puede haber sido la "conversación" mantenida en dicho "sueño"... Séeeeee: mis diálogos con el hombre de las pupilas de hielo no tienen desperdicio y son un caso aparte.

También es verdad que lo he puesto aquí en plan literario, bonito y artístico.., pero no es menos cierto que la cosa fue más o menos así.
¡Muy buenos días!


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"De repente me encontré caminando por el lugar del Cónclave... Es ese ambiente lleno de columnas clásicas, blancas, estilizadas, de una arquitectura purísima y marmórea, que parece sacado de los antiguos libros de texto sobre los foros griegos...

Sorprendida, me di cuenta de que en esta ocasión no había nadie: absultamente nadie.

Tomé asiento en una de las escalinatas... Vi mis ropas, a medio camino entre el rosado y el lavanda. Miré en derredor, y empecé a sentir una inquietud incómoda. Pasaron largos minutos de tiempo interminable, de tiempo detenido que parecía dejar paso a una eternidad a solas, cuando de repente, le vi.

Me pareció más joven que la vez anterior, pero reconocí sus pupilas, de un gris como de hielo, con reflejos azul celeste, casi rayos prístinos que se le colaban a intervalos en la mirada... Me sonrió displicente, moviendo levemente una de sus manos blanquísimas, como esbozando un saludo. Apoyaba un codo sobre las escalinatas enfrente de mí, a unos 10 metros de distancia.

- No hay nadie...- musité, acongojada. Él me oyó perfectamente.

- Sí, ya lo veo. ¿Y qué esperabas? Tú querías estar a solas.

- ¿Qué haces aquí?

Se levantó despacio, y tan despacio como pudo se acercó hasta mí. Se quedó de pie, mirándome fijamente. Nunca sé decir si la mueca de sus labios refleja burla o severidad.

- De mí no vas a poder librarte tan fácilmente.

- Dime: ¿por qué me sentía tan mal ayer?

- ¿Por qué?

Dejó caer al suelo esa especie de toga clásica que le cubría la cabeza, como a un apóstol, y se quedó como en la imagen que os he puesto, con el torso desnudo.

- ¿Por qué, me preguntas? Más bien voy a ser yo quien te haga una pregunta a ti, ya sé que te gusta mucho la dialéctica... ¿Hasta cuándo vas a mantenerte tenaz, en tus trece, alimentando ese ridículo complejo de culpa?

Me quedé flasheada.

- No entiendo.

- Oh, claro que entiendes... No soy un ángel, ni un maestro ascendido de ésos que proclaman por ahí... No soy un hombre, ni un espíritu. Sabes perfectamente que sólo habito en tu interior. Soy la energía arquetípica del Cosmos, casi gemela de mi hermano Saturno.., con el que, por cierto, me confundes a menudo, por no decir una y otra vez. Dime, respóndeme tú a mi, ¿por qué te empeñas en sentirte culpable?

- ...
- Te diré algo- insistió, inclemente- Tú te has convencido a ti misma de que no quieres comprometerte. De que eres inútil para eso, de que la culpa de todos los abandonos es tuya y sólo tuya, ¿verdad? Da igual que te dejen a ti, da igual que la que dé por concluidas las cosas seas tú. En todo caso, en cualquier ocasión, tú ya vas con el convencimiento de que eres la mala de la película, y de que dejas en la estacada a la gente porque eres de lo peor que existe en este mundo. ¿No es eso?

Me quedé un rato mirándole, alucinada, y entonces quise contraatacar.

- ¿A dónde quieres ir a parar?

- ¡Tú me has llamado para que te salve! Sin darte cuenta, me has llamado una y otra vez, para que te rescate. Me has convocado inconscientemente para que te muestre tus necesidades, tus anhelos más profundos, tu más profundo deseo de amor.

- ¿Por qué golpeas mi luna una y otra vez?

El hombre de los ojos de hielo se echó a reír francamente, abandonando por un instante su aparente reserva.

- No digas tonterías- comentó, jadeando y tratando de recomponer sus maneras dignas- Yo no golpeo nada: más bien te muestro lo que tú misma no quieres reconocer. ¿Sabes lo que es?

- No- le respondí. Y no mentía.

- Tú no quieres reconocer nunca lo que te conviene. ¿O es que ya no te acuerdas de Pepe, ni de Álvaro? ¿Te hubiera gustado que te dejase ahí, encerrada en esas terribles cárceles del alma? ¿Cómo te sentirías ahora? ¿Quieres, deseas ser como Elena?

Me quedé muda. Tengo que reconocer que eso me dejó tocada y hundida a la vez. Empecé a temblar como si estuviera en medio de un campo de hielo.

- Ni hablar: yo estoy aquí para evitar que hagas tonterías. No voy a dejarte al albur de tus condicionamientos, ¿sabes?

El hombre de los ojos níveos se sentó a mi lado y cruzó los dedos de ambas manos, mirando hacia la lejanía; parecía proyectarse en medio de una visión interna (su visión dentro de mi visión) que sólo él reconocía y podía comprender.

- Admite, Fátima, que tú no has abandonado a nadie; más bien son los demás los que te han abandonado a ti. Los que egoístamente se han aprovechado de tu buena voluntad y de tu enorme energía, y no han sabido o no han querido sostenerte o nutrirte.

Entonces me eché a llorar desconsoladamente.

- Tú sabes bien lo que buscas. Esos sueños de adolescencia, esa fe jamás te ha abandonado y apuntas bien, con tu proverbial puntería, a donde debes: lo más alto posible, hacia las estrellas. Pero luego flaqueas y te empeñas en sentirte mala, te empeñas en renunciar a tus propias necesidades. ¿O es que ya no te acuerdas del sueño del otro día, el de los dedos cortados? ¿Cuántas, cuántas veces te ha requerido tu madre para que cumplas sus expectativas, para que alimentes sus necesidades, en vez de cubrir las tuyas? Y cuando no lo haces (porque no puedes), sientes que la has abandonado, ¿a que sí? Por eso te sentías mal ayer. ¿Por qué haces caso de cualquiera que te acuse? ¿Es que ellos pueden saber más de ti que tú misma? ¿No entiendes que obedecen a sus propios condicionamientos, pulsiones, necesidades e intereses, no siempre tan puros y honestos como tú piensas? ¿No comprendes que ellos ganan mucho con tu sometimiento?

- ¿Qué puedo hacer?

- Toma tus topacios azules y medita sobre lo que te estoy diciendo... Tú siempre has querido amor y compromiso. Pero yo no dejaré que te sometas como antaño; yo no permitiré que sea a cambio de todo tu Ser. No podrás vivir la vida de otros, ni podrás vivir para otros: no has nacido con esa finalidad, y tú lo sabes.

Tomó aire profundamente un instante, cerrando los ojos:

- Yo nunca, jamás golpeo tu luna... Más bien la escolto y la protejo, ¿sabes? Olvida ahora a Venus: es tu luna la que te reclama. Ni todo el poder de un Venus elevado te ayudará si no eres capaz de solucionar esto ahora. Estás en este instante a merced de cualquiera que quiera acometer y aprovecharse de ti, puesto que por fin has decido levantar las barreras, y ya no te camuflas ni te escondes.

Y el hombre de los ojos grises dio por terminada la extraña conversación levantándose de mi lado:

- Recuerda aquello que el otro día te resultó tan inquietante.., cuando aquella tarotista echaba las cartas a tu amiga y le dijo: "reconoce qué prefieres: si el caballero de la brillante armadura o el rey que te colmará de riquezas pero se acostará con otra". Es un acertijo, un tremendo e importante acertijo, Fátima... Te va mucho en comprenderlo.

Todavía, alejándose entre la brillante luz dorada del templo, que caía a plomo como en un atardecer de oro, perfilando las columnas, sin volverse, me espetó:

- No puedes fallarte a ti misma ahora... Te permito que sientas el dolor o que asumas tu duelo: pero no te permito que te des por vencida".

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, que relato, lo dejaste claro , es una energia que primero te deja impactada por su tenacidad en que reconozcas esos errores , y sinceramente te marca tus limites, yo no veo a un hermano de saturno, veo a saturno,dando duro una y otra vez,incluso te flagela para que seas más rigurosa , te dice ... no te permito que sientas el dolor ... o que asumas tu duelo, para mi suena a amenaza y despues se da la chuleria de decirte... no te permito que te des por vencida, para mi creo que es la figura que refleja una pelea o alguien que intenta obligarte y lo notes a nivel subconsciente, es clarisimo , ,intenta que te olvides que sigues a tu corazon, Significa envidias rivalidades y problemas de parte de otr@s, que desean que sucumbas a sus placeres negativos...recuérdalo. pero te diré que si es el hermano , Titán, aun es más poderoso , ya que en la mitologia le ordenó a Cronos que debia comerse a sus hijos si queria gobernar el universo...

Sergio

Andrómeda72 dijo...

Buenos días, Sergio:

Antes que nada, aclarar que efectivamente la cosa fue más o menos así.., aunque le he dado un tinte "literario" para hacerlo comprensible, por supuesto.

Es curioso lo que me dices; es posible que sí, que confunda a Saturno con otra cosa, y que efectivamente sea Saturno. Qué miedito que ande confundiendo los arquetipos, el miércoles Plutón se pone retrógrado, presiento que voy a tener un mes divertidísimo.

¿Placeres negativos? Tienes un don, Sergio. Cultívalo, te lo digo de veras.

Pues imagínate. Curioso que ahora estén echando en la gran pantalla el "remake" o como se escriba de "Furia de Titanes". Voy a tener que tomar buena nota.

No pararé hasta que salga de ésta, palabra. Aunque me tenga que pasar el resto de la vida combatiendo.

¡Besotes!

Anónimo dijo...

wuenos dias.......

Ahí momentos en la vida en los que se te ponen delante vicisitudes de este tipo...........
quien soy que siento que quiero.........
ante todo saber la dos vertientes soy seré lo que los demás proyecta de mi o seré quien quiero yo ser.
Todo tu sueño me lleva por esta parte.....
si decides ser tu misma también sea de intentar que los demás entiendan quien eres................
la proyección que mencionas de tu madre son sus proyecciones.............
no se a ciencia cierta si sus intereses son los tuyos normalmente no suelen ser los mismos.
Por otro lado el machaque al que te sometes con este señor de los ojos me indica que ni un extremo ni el otro que tu tienes cualidades muy buenas para moverte y saber comunicarte que no hace falta en esta vida dar bandazos tan fuertes hacia un lado o otro........ que ahí muchos tonos de grises como indican sus ojos........ni todo es tan oscuro ni tan claro..............que aprendas a distinguir que el esta siempre contigo. Pero el equilibrio pasa por la comprensión y te marca situaciones del pasado donde as tomado decisiones drásticas para que en la distancia veas que no es tan claro ni bueno dar esos virajes tan fuertes.........
si das giros drásticos recibirás giros drásticos de los demás........... es lo que eh visto,,,,,,,, en el fondo de tu sueños.....

despues habla de la entrega al amor y tiene razon.............. no se tiene uno que empeñar toda su vida
ni limitar sus gustos por amor principalmente por que uno deja de ser el mismo y se pierde todo lo que atrajo al otro hacia ti........... ser autentico y amar al tiempo....
mi humilde opinión toni.

Andrómeda72 dijo...

¡Vaya, qué sorpresa! Mü wenas, Toni.., qué weno que viniste, como dicen al otro lao del charco, jajajaja.

Será que ayer estuve en la mano con el Caballero Negro (hace falta muuucha protección), me acordé de ti, y has aparecido XDDD

La verdad es que toi algo cansada de que los demás me entiendan. ¡Si yo te contara! A veces me ha pasado tirarme años (¡años!) diciendo algo, reclamando algo, doliéndome de algo, y ni p*** caso... Eso sí, en cuanto los demás experimentan lo mismo, ya es otra cosa, ¿verdad? Eso me pone de muy mala gaita (aunque sé que no debiera).

Sé: ya me han dicho alguna vez que existen otros tonos, los grises. Lo entiendo, creéme. Lo que pasa es que luego, a esa misma gente (y que conste que no lo digo por ti, que no es el caso, ¿eh?) no les veo resolver bien su propia vida. Van "contemporizando" en sus tonos de grises, y así les va. No sé, lo dicho: cuál será la elección fetén, qué dilema.

De todas formas, cuando doy un giro drástico, creéme: es muy meditado, no es tan repentino como pareciera. En el fondo, inconscientemente (o no) lo he estado meditando. Hay gente que se eterniza en el abuso a uno (no todos los abusos son reconocidos, pero se sienten en el alma). Yo soy especialista en quebrar abusos o "chupadas" energéticas: en cuanto se sobrepasan, enseguida me retiro de ahí, por mi bien y el ajeno. Que hay mucha, muuuucha gente que "chupa" de los demás y se aprovecha, te lo digo yo, y algunos tienen caras de ángel y, además, van de ángeles por la vida (y no es así).

Más bien son esos "abusos energéticos" los que me hacen cortar por lo sano, que ninguna otra cosa; aunque parezco colérica, no lo soy tanto. Mi postura es la siguiente: "¿Tú quieres las cosas a tu manera? Perfecto: con tu pan te lo comas". Y ya. ¡Porque límites, hay límites, y todos sabemos cuándo nos hemos pasado, pero no todos estamos dispuestos a pedir perdón y rectificar realmente! Tú ya lo sabes...

Es complicado eso de no dejar de ser uno mismo con otra persona.., no digo que sea imposible, pero complicado lo veo.

Besotes! ;-)