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lunes, 8 de marzo de 2010

Día de la Mujer 2010

Buenos días de lunes por la mañana, hermanit@s! ;-)

Estaba yo reflexionando estos días sobre qué podría escribir en tal fecha como hoy, por aquello de la celebración del Día de la Mujer, y no se me ocurría nada que por manido o excesivamente reivindicativo y sectorial me pareciera apropiado.

Al final, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, decidí que uno de los textos que expresan con auténtica sensibilidad lo que representa la esencia femenina, curiosamente desde el punto de vista de un hombre, se encuentra en las famosas y delicadísimas "Nanas de la Cebolla", de ese genial poeta español al que admiro desde niña: Miguel Hernández.

Esencia femenina que sólo se manifiesta y encuentra su plenitud en la más pura manifestación de la masculina.., como se puede ver en este poema. Nada femenino puede sobrevivir mucho tiempo ajeno a lo masculino, después de todo ;-) Y por eso la combinación de ambos principios son capaces de reproducir la manifestación Suprema, el poder divino: la recreación de la Vida.

Por eso, y para celebrar también la conmemoración del centenario del nacimiento de este ilustre trovador oriolano, desde aquí, simplemente, sus dulces y sencillos versos...

¡Besitos!
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NANAS DE LA CEBOLLA

(Dedicadas por Miguel Hernández a su hijo, a raíz de recibir desde la cárcel una carta de su mujer, diciéndole que ella no comía más que pan y cebolla)

"La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días

y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre

mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios,
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea
sobre tu cuerpo!

Desperté de ser niño:
nunca despietes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre".

Hoy te lo dedico, Begoña.., que ya estarás casi a puntito ;-)

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