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martes, 9 de febrero de 2010

La piedra del molino

"Pero a cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino y que se ahogara en lo profundo del mar".
Mateo 18:6
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Hombre, menos mal. Por fin oigo a la Iglesia Católica pronunciarse de una forma un poquito firme y consecuente. Porque últimamente, cada vez que pensaba en ellos, me venía a la cabeza esa otra frase lapidaria que algún día escribiera Juan en el Apocalipsis: "Y a los tibios los vomitaré de mi boca".

Benedicto XVI ha recordado ayer las "duras palabras" de Jesucristo, que expresé en la cita de Nuevo Testamento al comienzo de la entrada de hoy, refiriéndose a los curas pederastas, y condenando así los casos de abusos a menores por parte de sacerdotes. "Que les cuelguen una piedra y los tiren al mar", ha dicho el Pontífice, haciendo así honor a su poco diplomático signo zodiacal.

Menos mal, porque no se puede defender ni fomentar la familia sin la condena de casos de este tipo.., y de otros que yo me sé.

Sin ir más lejos, ya que la actualidad impone su ley, instituciones como Unicef y la misma ONU han advertido sobre secuestros y abusos a menores en Haití, tras el terrible sismo que devastó recientemente a ese país. La Organización de Naciones Unidas puso especial hincapié en el riesgo para los niños de familias pobres, que suelen ser entregados a personas de mayores recursos para que (teóricamente) se hagan cargo de su alimentación y educación.

Se me ponen los pelos como escarpias: según la organización humanitaria Amnistía Internacional, unos 300.000 menores haitianos pueden encontrarse en esa situación tras el sismo.

Espeluznante.

Los abusos sexuales infantiles representan un problema mucho más amplio de lo que se cree, ya que una de cada 4 niñas y uno de cada 7 niños sufre, antes de cumplir los 17 años de edad, este tipo de maltrato, que sucede en todos los niveles sociales, y en la mayorí­a de los casos lo cometen los familiares y allegados de forma repetida.

Para quitarnos la pulga nosotros mismos, y dejar en paz las pulgas de otros, hay que decir que en España el 55,8 por ciento de los casos de abusos sexuales a menores, según las estadísticas, ocurrieron una sola vez.., pero el 44,2 por ciento se repitió entre 1 y 25 veces, aumentando con ello la posibilidad de que se agravaran sus efectos sobre el niño/a abusado.

Existen dos grandes tipos de indicios que pueden sugerir la existencia de abusos sexuales sobre un menor: los problemas conductuales y las dificultades emocionales (lo digo para que estéis alerta).

En el primer tipo se incluyen, entre otros, problemas como el fracaso escolar, la negativa a hablar o a interrelacionarse afectivamente con los demás, la tendencia a la mentira, la promiscuidad y excesiva reactividad sexual, los ataques de ira, las conductas autolesivas, la tendencia a la fuga y el vagabundeo, etc.

En el segundo tipo se encuentran dificultades como la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, los sentimientos de impotencia, la dificultad para confiar en los demás, determinados síntomas psicosomáticos (dolores en diversas partes del cuerpo, por ejemplo), trastornos del sueño o, por el contrario, deseo constante de refugiarse en él, etc.

Sí: sé que quizá retrocedo en mi perfecto estado de paz espiritual y elevación mística al decir esto. Pero creo que el Papa se ha quedado corto.

Que los cuelguen mejor de un árbol.., ¿para qué vamos a perder el tiempo ni las fuerzas en ponerles a todos una rueda de molino?

Pero no...

Así pasaría a formar parte yo también de la inmensa cantidad de personas bien intencionadas que gritan, se sulfuran, se tiran de los pelos, se rasgan las vestiduras, se escandalizan, se impresionan.., y no hacen nada.

Me es imposible no hacer nada. Es un imperativo moral para mí.

Dejémonos de rollos metafísicos: los abusos se cometen en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas (Madansky, 1996). Los abusadores suelen ser personas integradas socialmente y sin ningún tipo de problema mental. Sí, han oído bien, pero por si no queda claro, se lo repito: SIN NINGÚN TIPO DE PROBLEMA MENTAL.

Es decir: que son desalmados, caínes, gentuza de la peor calaña, simplemente...

Es una perversión sexual que se impone sobre víctimas inocentes y que carecen de la posibilidad de defenderse: no se hagan ustedes pajas mentales inútiles.

El abuso sexual, en general, es la radical negación del valor y el significado de la sexualidad humana. En el caso de niños, son los padres los responsables de atajar, de poner freno a estas situaciones, porque los hijos están bajo su potestad mientras no pueden valerse por sí mismos. Y cuando el abusador tiene dinero, por cierto, es posible para él ocultarse mucho más y mejor, tanto de las evidencias de abusos sexuales como de los golpes y agresiones.

Fíjense, si les apetece, en la foto de arriba, queridos lectores... Esa piedra de molino puede tener muchos significados.., o no tener ninguno. Fíjense en las cadenas que la atraviesan, detecten a la vista las mascas y magulladuras de la piedra, las oquedades que han sido arrancadas al mineral a fuerza de golpes...

Y ahora, si tienen valor, imaginen.., y después, si tienen vergüenza, pasen a otra cosa, sin una reflexión al menos.

Muy buenos días.

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