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martes, 10 de febrero de 2009

Conciertos de cuencos tibetanos

Hace un tiempecito ya, hablé en esta página sobre el tema de los cuencos tibetanos... Hoy voy a ahondar un poco en algunas de sus múltiples aplicaciones, que de ser prácticos se trata; para qué nos vamos a andar con tonterías, que el tiempo apremia y estamos aquí para aprender y manifestar.., no para estar todo el santo día tocando la guitarra y regalándonos flores unos a otros (que también ;-)

Una de las aplicaciones de estos cuencos son los conciertos. Se afirma que dichos conciertos armonizan todo lo que sea afectado bajo el ámbito de sus vibraciones, y en algunos lugares incluso se utilizan para armonizar las energías de la propia Tierra (de ahí la fotografía que hoy he subido), mediante diferentes rituales, actualmente muy de moda. De una forma u otra, se consiguen sonidos especiales cuando se tocan diversos cuencos a un tiempo. No suenan mal juntos, ya que se armonizan entre sí, sin que realmente sepamos bien por qué ocurre (se me ocurre que sus fabricantes tradicionales en Tíbet, Nepal o Bután posiblemente sí que lo sepan ;-).

Lo mismo ocurre cuando se percuten varios cuencos uno detrás de otro, aunque bien es verdad que se pueden llevar a cabo "asociaciones sonoras" más o menos agradables. Cuando se tocan varios cuencos, el sonido resultante se convierte en algo más que la mera suma de sonidos (realmente, lo que ocurre en cualquier caso, en un concierto tradicional con cualquier combinación de instrumentos). ¿La peculiaridad? Si uno acerca el oído a uno de los cuencos en medio de un concierto, aunque no sé esté tocando.., se puede comprobar cómo vibra y suena él solito.., como si respondiera a la llamada de los otros.

Algunos instrumentistas de cuencos tibetanos, incluso, acercan la boca abierta al borde externo del cuenco que suena, y modula la apertura de los labios. De esta forma se obtienen sonidos peculiares, ya que la cavidad bucal actúa como caja de resonancia. La riqueza de armónicos de los cuencos, la intensidad con que suenan, y su persistencia después de que el sonido inicial se va debilitando, los hacen prácticamente incontrolables dentro de la escala diatónica.

Por eso, si tenéis la oportunidad de tener varios cuencos, os sugiero que os dejéis llevar, de alguna manera, de forma intuitiva por ellos, y experimentar con el sonido improvisando, y descubriendo al margen de nuestros hábitos auditivos y/o preferencias musicales. Asistir a un concierto de cuencos tibetanos, por otra parte, resulta una experiencia única, agradable e irrepetible, que también os recomiendo para pasar, al menos una vez en la vida, una jornada curiosa, a medio camino entre la meditación, el arte y la creatividad personal.

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